Astrolabio

Como nunca antes, nuestras vidas se desarrollan a la par de un mundo virtual en el que interactuamos como si fuera la realidad misma. No obstante, más allá de los dilemas que saca a la luz la convivencia entre la realidad y la vida en la red, otro fenómeno aparece como elemento común: la comunicación escrita. Así, gran parte parte de la comunicación entre personas fluye a través de la comunicación escrita en un medio digital, ya sea mediante tuits, correos electrónicos, ventanas de chat o posts en redes sociales como Facebook y Tumblr, por ejemplo. Sin embargo, a la par de los sistemas de escritura reconocidos en la actualidad, se suman ahora los emojis, elementos visuales que, debido a su universalidad e inmediatez, ha dado pie a algunas controversias.

La inmediatez parece ser el espíritu reinante de esta época, y la manera en la que las personas se comunican es un ejemplo claro. De esta manera, a la par de la escritura tradicional se suma el uso de abreviaturas e imágenes, entre las que figuran los GIFs y, por supuesto, los tan discutidos emojis, cuyo uso –a decir de algunos– “nos está arrastrando de vuelta a las edades oscuras”.

“Como lenguaje visual, el emoji ya ha eclipsado de lejos a los jeroglíficos, su antiguos precursores egipcios a los que les tomó siglos desarrollarse”, dice el profesor Vyv Evans de la Universidad Bangor, en Reino Unido.

Sin embargo, la afirmación de Evans, lejos de ser tomada con tranquilidad ha ocasionado la preocupación de otros. Jonathan Jones, columnista del diario The Guardian no se tentó el corazón. “Después de milenios de mejoras dolorosas, del analfabetismo a Shakespeare y más allá, la humanidad se está apresurando a tirar todo por la borda. Nos dirigimos de nuevo a tiempos del antiguo Egipto. Siguiente parada, la edad de piedra, con un gran rostro amarillo sonriente en nuestras caras”, dijo.

Contrario a lo que se piensa, el uso de emojis no influye en la manera de escribir. Foto: Shutterstock

No hay duda que la velocidad que exige la comunicación actual ha jugado un importante papel para que el uso de emojis y, en general, de imágenes se haya popularizado a una velocidad sin precedentes. No obstante, esta “practicidad” al momento de mandar un mensaje escrito no parece contar con la aprobación total de usuarios de dispositivos móviles y cibernautas.

De acuerdo con el diario argentino La Nación, esta inmediatez es una de las características de la época en que vivimos, e implica que hay una demanda de respuesta del otro que debe ser ante todo veloz y precisa, lo que exige que cada mensaje sea lo más acotado posible. De esta manera, apurados por el flujo general de la red, los usuarios ven en las abreviaturas, símbolos e incluso en la ausencia (en algunos casos) de los signos de puntuación, una solución a esta urgencia.

Por otra parte, también hay que tomar en cuenta que (contra todo pronóstico) “estamos en una época en donde se escribe más que en ninguna otra. Además, esta práctica se está dando fuera de las instituciones, es decir, fuera de la instancia de corrección”, dijo Karina Galperin, profesora de Literatura de la Universidad Torcuato Di Tella, en Buenos Aires.

A diferencia de otras épocas, en las que la escritura era considerada una mera actividad escolar, actualmente las personas escriben más. Foto: Shutterstock

Así lo hizo ver un estudio realizado por la Universidad de Stanford entre 2001-2006, basado en 15 mil escritos de alumnos universitarios, en el que se encontró que mientras que para las viejas generaciones escribir era una actividad meramente escolar, cuya frecuencia disminuía con el paso del tiempo (amenos que se tuviera un trabajo que implicara escribir) los jóvenes y adultos de hoy en día escriben mucho más que sus antecesores, debido principalmente a la comunicación en las redes sociales.

Como suele suceder, en una época en que la tecnología está transformando la cultura a diaria, las personas reaccionan a las opiniones alarmistas con ironía o aparente broma. “Después de todo, ¿quién quiere ser el viejo conservador acartonado que cuestiona el progreso?”, agrega Jones. No obstante, agrega que la evidencia más simple, y de sentido común, más histórica y antropológica nos dice que el emoji no representa de ninguna manera “progreso”. “Es claramente un paso atrás”, dice.

Sin embargo, en lo referente al empobrecimiento del lenguaje que argumentan los opositores de los emojis, estudios como el realizado en la Universidad de Alberta, concluye que tales suposiciones estarían infundadas y, contrario a lo que se piensa, no influye demasiado. Así, la investigación, basada en 40 estudiantes de entre 12 y 17 años, encontró que los adolescentes que tenían buena ortografía en el ámbito educativo la conservaban en sus mensajes instantáneos, y a su vez, aquellos con mala ortografía en el salón de clases, tampoco escribían bien en los servicios de mensajería instantánea.

“En las redes sociales la escritura fluye con mucha libertad, de todos modos; mientras que en Twitter hay más sanción con respecto a los errores ortográficos porque se trata de un espacio público, en WhatsApp la gente es más espontánea”, dice Galperin.

Sin Embargo

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