Estela Ambriz Delgado
Habitantes del ejido Cerro Gordo, en Villa de Zaragoza, exigen frenar las detonaciones en el cerro que les da el nombre, realizadas por la empresa Hoganza SA de CV para explotar un banco de material pétreo destinado a la construcción del Libramiento Oriente. La intervención cuenta con el aval de órganos de representación ejidal, quienes habrían manipulado a la asamblea, y de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM).
Integrantes del Comité de Defensa de Cerro Gordo informaron que las detonaciones iniciaron el pasado 22 de julio. Estas acciones cimbraron el pueblo, generaron cuarteaduras en viviendas y proyectaron rocas, lo que despertó temor entre los pobladores.
Las tierras del ejido están inmersas en su Octava Modificación (08/01/2021) como parte del Libramiento Oriente, un proyecto que contempla la construcción, operación, mantenimiento y conservación del tramo carretero La Pitahaya – Libramiento Ote. de SLP (de 60.9 km A4), el Ramal Villa de Reyes (de 5 km A2) y obras complementarias. Para abastecerlo, la empresa pretende explotar el banco pétreo local.
Para ello la misma tramitó y obtuvo la autorización de Manifiesto de Impacto Ambiental IA.MIA-042/2026 para el proyecto “Regularización del Banco de Material (Tipo Riolita) en el Ejido Cerro Gordo “ por parte de SEGAM.
Por su parte, los órganos de representación ejidal dieron su apoyo al “negocio” al firmar un acuerdo de una asamblea controlada, y un aval para la venta de parcelas al pie del cerro.
Asimismo, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) liberó autorizaciones mediante el oficio No. S-4/Explosivos/1377/3439 del 18 de junio, enfocadas en el banco de agregados pétreos denominado “Cerro Gordo” en el núcleo agrario del mismo nombre y que serán utilizados por el Libramiento Oriente, respecto a los cortes carreteros entre los kilómetros 50+000al 51+650.
María de Jesús Rocha indicó que, aunque el representante de la empresa asegura que no habrá afectaciones ambientales, la comunidad mantiene una profunda inconformidad debido a que detonaciones previas ya dañaron diversas viviendas sin que nadie respondiera por los estragos.
“No queremos que se detone el cerro y vamos a hacer hasta lo imposible porque el cerro no se toque (…) ¿cómo vamos nosotros a permitir que se vendan 2 hectáreas precisamente donde está el banco? eso es ilógico, que los ejidatarios estén de acuerdo de dar una hectárea a cada persona cuando ellos van a ser los beneficiados, es parte del ejido, sí, pero el cerro no se toca”.
La ejidataria explicó que se registraron detonaciones previas en 1985 y en el año 2000, y que en 2017 se intentó repetir el proceso, aunque lograron frenarlo. En esas ocasiones quedó material suelto que posteriormente se hizo creer que sería el que se vendería a Hoganza.
Por su parte, Celia Álvarez detalló que el Cerro Gordo no solo da origen e identidad a la comunidad, sino que estudios señalan que alberga una gran variedad de flora, fauna y vestigios arqueológicos, como puntas de flecha.

En este sentido, advirtió que los primeros barrenos provocaron que animales silvestres, como coyotes y víboras, huyan hacia el rancho durante la noche, lo que altera el hábitat y pone en riesgo a los habitantes y animales domésticos.
La ejidataria agregó que esto también daña el abastecimiento de agua a través de pozos, debido a que por la zona cruzan veneros fundamentales, además de afectar la economía local, ya que muchas mujeres recolectan nopales y garambullos en el cerro para venderlos en la ciudad.
Antecedentes de despojo
Cerro Gordo surgió de la división del ejido La Pila y sus Anexos, de acuerdo con una publicación del Diario Oficial de la Federación del 7 de marzo de 1960. El colectivo Guardianes de la Sierra señala que, tras la certificación ejidal del 15 de mayo de 2001, los procesos privatizadores han depredado el núcleo agrario.
“Por su ubicación estratégica, la venta de tierras es un negocio de quienes embaucan a los ejidatarios, para el diseño de proyectos inmobiliarios y la adecuación a los programas de ordenamiento territorial del Municipio De Villa de Zaragoza, para convertir Cerro Gordo en parte del proceso Metropolitano que impulsan desde dentro y fuera del Gobierno Federal, Estatal y Municipal, la gente del poder económico”.
El colectivo destacó que el ejido ha sido privatizado de manera intensa por diversos grupos con poder económico, tales como Grupo Valorán y Ciudad Maderas.
Asimismo, apuntaron que la construcción de carreteras demanda bancos de material que suelen convertirse en negocios lucrativos para empresas concesionadas o allegadas a los gobernantes en turno, tal como ocurre en el estado con la SEGAM y las empresas bajo el control de “la Gallardía”.
Por ello, subrayaron que las y los ejidatarios iniciaron actos de resistencia y han frenado temporalmente los trabajos, por lo que contemplan recurrir a movilizaciones pacíficas para detener las afectaciones.
Finalmente, recordaron que las imágenes de las detonaciones y la situación en Cerro Gordo evocan lo sucedido en Cerro de San Pedro, sitio, incluso plasmado en el escudo de armas de la ciudad, que fue destruido por la Minera San Xavier, de la empresa canadiense New Gold.





