María Ruiz
En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, conmemorado cada 17 de mayo, Francisco Olvera, presidente de Casa Orquídea A.C., alertó sobre el incremento de los discursos de odio y la violencia social que enfrenta la comunidad LGBTIQ+, particularmente las personas trans, situación que continúa dejando a muchas personas sin hogar, sin empleo y sin acceso a derechos básicos.
El activista señaló que una de las preocupaciones más graves actualmente es cómo la violencia digital y los mensajes discriminatorios terminan trasladándose a agresiones directas en la vida cotidiana.
“Estamos viendo una polarización muy fuerte. Hay avances legales, sí, pero también un crecimiento alarmante de narrativas que buscan deshumanizar a las personas LGBT+, especialmente a las mujeres trans. El odio que empieza en redes sociales termina reflejándose en la calle, en los trabajos y hasta dentro de las familias”, expresó.
Desde el refugio Casa Orquídea, organización que brinda atención a personas LGBTIQ+ en situación de calle y vulnerabilidad, han identificado que el rechazo familiar continúa siendo la principal causa por la que jóvenes y adultos terminan sin un lugar seguro donde vivir.
“Muchas personas llegan literalmente con lo puesto, después de ser expulsadas de sus hogares. Hay quienes pierden a su familia, su empleo y su estabilidad el mismo día por motivos relacionados con su orientación sexual o identidad de género”, comentó Olvera.
Explicó que, en San Luis Potosí, la población trans enfrenta uno de los escenarios más complejos debido a la exclusión laboral y la falta de reconocimiento pleno de su identidad en distintos espacios institucionales.
“La discriminación no solo afecta emocionalmente; condena a muchas personas a la pobreza, a la informalidad y a vivir en condiciones muy precarias. Cuando alguien no puede acceder a un empleo formal o rentar una vivienda por prejuicios, el riesgo de caer en situación de calle aumenta de inmediato”, sostuvo.
Otro de los sectores que más preocupa a Casa Orquídea son las personas adultas mayores trans, quienes frecuentemente llegan al refugio sin redes familiares, sin ingresos fijos y con problemas de salud que no pueden atender.
“Nos encontramos con personas mayores completamente solas. Muchas nunca pudieron acceder a una pensión o seguridad social porque fueron excluidas históricamente del mercado laboral. El abandono hacia ellas es brutal”, lamentó.
Ante este panorama, el presidente de Casa Orquídea pidió a las autoridades fortalecer políticas públicas enfocadas en la protección de los derechos de la diversidad sexual y garantizar recursos reales para atender a esta población.
También hizo un llamado a la sociedad a dejar de normalizar discursos discriminatorios y entender que la violencia contra personas LGBTIQ+ tiene consecuencias directas en su integridad y calidad de vida.
“No podemos hablar de una sociedad justa mientras haya personas que tengan miedo de ser quienes son. Combatir la homofobia, la bifobia y la transfobia significa defender el derecho de todas las personas a vivir con dignidad y seguridad”, concluyó.





