Disputas por custodia y divorcios pueden afectar el desarrollo y la salud mental de las infancias

María Ruiz

Los procesos de divorcio, las disputas por la guarda y custodia y los conflictos familiares atravesados por la violencia pueden tener consecuencias en la salud mental y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes, especialmente cuando permanecen durante periodos prolongados en medio de las diferencias entre sus progenitores.

La psicóloga Mariana Juárez Moreno advirtió que estas experiencias pueden reflejarse en el comportamiento y el desempeño escolar de las infancias, por lo que consideró necesario que reciban atención psicológica continua y acorde con las afectaciones que hayan experimentado.

La especialista explicó que el estrés generado por las separaciones familiares o por contextos de violencia puede trascender el ámbito emocional y repercutir en otros procesos del desarrollo.

“Estos procesos de mucho estrés pueden afectar su desarrollo social… también es muy importante conocer que puede esto tener un impacto a nivel neuronal”, señaló.

Juárez Moreno indicó que algunas niñas y niños comienzan a presentar dificultades de atención en la escuela, situaciones que deben analizarse considerando el entorno que atraviesan, en lugar de atribuirlas automáticamente a problemas propios de su conducta o aprendizaje.

También advirtió sobre otro de los factores que debe tomarse en cuenta:

“Si el proceso donde han pasado de violencias o el proceso jurídico por el que han vivido ha sido largo, las afectaciones son más profundas, entonces se requieren procesos complejos, más largos de psicoterapia”.

La psicóloga consideró que la atención no debe limitarse a intervenciones aisladas, sino contemplar un seguimiento que permita atender las necesidades emocionales de niñas, niños y adolescentes durante las distintas etapas de los conflictos familiares.

Asimismo, señaló que las instituciones enfrentan una saturación que puede dificultar el acceso oportuno a estos servicios, ya sea por la falta de espacios disponibles o porque las consultas se programan con intervalos demasiado amplios.

“Es muy importante que se les dé a las infancias un acompañamiento integral, donde incluya la atención psicológica, pero que sea también de manera frecuente”, sostuvo.

Ansiedad y riesgo de revictimización

Por su parte, la maestra Mónica Reynoso Morales señaló que las disputas entre madres y padres pueden generar ansiedad en niñas, niños y adolescentes, sobre todo cuando quedan en medio de los desacuerdos derivados de una separación o un divorcio.

La especialista destacó que la atención psicológica debe considerar las relaciones de poder, las desigualdades y las circunstancias de violencia que puedan existir dentro de la familia, pues una intervención sin las herramientas adecuadas puede reproducir situaciones que dañen nuevamente a las infancias.

“Lo que hemos observado también es la importancia de la psicoterapia con perspectiva de género, porque no basta que se atiendan, a acompañar a niños y niñas, si no es con perspectiva de género, porque también pueden ser revictimizados, revictimizadas”, advirtió.

Reynoso Morales añadió que el acompañamiento debe incorporar también una perspectiva de infancias, de manera que las niñas, niños y adolescentes sean atendidos de acuerdo con sus necesidades y experiencias, sin perder de vista sus derechos durante los procedimientos familiares y judiciales.

La especialista puso especial énfasis en los casos de violencia sexual, cuyas consecuencias pueden extenderse a distintas áreas de la vida de las víctimas y modificar sus expectativas personales, educativas y sociales.

“Algunas intentan ya hasta el suicidio”, expuso.

La maestra explicó que las consecuencias de estas agresiones no se limitan a quien las experimenta directamente, sino que también pueden afectar las relaciones y la dinámica del entorno familiar.

Ante estas circunstancias, Reynoso Morales llamó a evitar que los procesos de acompañamiento se interrumpan, particularmente cuando se trata de niñas, niños y adolescentes que han vivido violencia sexual y requieren atención especializada durante periodos prolongados.

Las especialistas coincidieron en la importancia de garantizar atención psicológica constante y adecuada a las necesidades de cada caso, especialmente cuando las infancias enfrentan disputas familiares prolongadas o antecedentes de violencia que pueden comprometer su bienestar emocional, su desarrollo y su vida cotidiana.