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Ciudad de México (16 de febrero de 2016).- Varios investigadores han descubierto que no sólo los viajes aéreos afectan al cambio climático, sino que también ocurre lo contrario: las temperaturas más cálidas modifican los patrones de viento, y esto cambia la cantidad de tiempo que le toma a un avión cruzar el Océano Atlántico.

Una vez que la concentración atmosférica de dióxido de carbono se duplica por encima de los niveles preindustriales, como se espera que ocurra dentro de algunas décadas, los pasajeros que viajan en dirección oeste entre Europa y América del Norte tendrán que mantener abrochados sus cinturones de seguridad durante más tiempo. Al acelerar la corriente en chorro, que es un viento a gran altitud que sopla de oeste a este a través del Océano Atlántico, el cambio climático acelerará los vuelos con dirección al este, pero disminuirá la velocidad de los vuelos en dirección oeste, de acuerdo con un nuevo estudio dirigido por el científico atmosférico Paul Williams en la Universidad de Reading en el Reino Unido.

Al analizar la ruta de vuelo entre Londres y Nueva York, el equipo introdujo campos de viento atmosféricos sintéticos a partir de simulaciones de modelos climáticos en un algoritmo de ruta similar a los utilizados por los planificadores de vuelos. Descubrieron que el aumento en la fuerza de los vientos predominantes de corriente en chorro redujo significativamente la duración de los vuelos con dirección al este, y alargaron los vuelos en dirección oeste, independientemente de la estación del año. El efecto fue más notable en invierno; los cruces en dirección este y oeste tuvieron casi el doble de posibilidades de requerir menos de cinco horas y 20 minutos, y más de siete horas, respectivamente. (Estos tiempos van desde el despegue hasta el aterrizaje, y no influyen en el tiempo que los pasajeros pasan dentro del avión en tierra, el cual es tomado en cuenta por las aerolíneas en los tiempos de vuelo que publican.)

Williams sabe que es natural suponer que un vuelo con dirección al este más breve compensará el hecho de que los viajes en dirección oeste sean más largos. De acuerdo con el estudio, el aumento no es suficiente para cancelar el efecto alargador que los cambios atmosféricos tendrán sobre el viaje en dirección oeste. Los pasajeros pueden contar con un vuelo de ida y vuelta más largo en general.

“Realmente no hay ninguna forma en que las aerolíneas puedan evadir este problema”, señala Williams. “Es realmente un bucle, un ciclo vicioso. El cambio climático va a alargar el vuelo, lo cual va a provocar un mayor cambio climático, que a su vez va a modificar aún más la atmósfera, lo cual, de nueva cuenta, alargará el vuelo.”

De acuerdo con el estudio, los vuelos más largos en dirección oeste añadirán hasta 2000 horas al tiempo que cada aeronave trasatlántica pasa en el aire cada año, lo cual, a su vez, llevará a consumir 7.2 mil millones de galones de combustible para aviones, con un costo adicional de 22 millones de dólares cada año.

“Cuando hablamos del calentamiento global, pensamos de inmediato en los cambios que ocurren en el nivel de la tierra donde vivimos, pero el clima cambia en todas las alturas de la atmósfera. No vivimos allí, pero volamos allí”, dice Williams.

En el estudio, publicado el 10 de febrero en la revista de IOP Environmental Research Letters, se analizan los efectos de duplicar la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, lo cual ocurrirá cerca del año 2050, a menos que las emisiones de gases de carbono se reduzcan drásticamente. Es el primer estudio en el que se analiza el efecto del cambio climático en los vuelos transatlánticos y el único que ha pronosticado hasta ahora cómo el futuro cambio climático afectará a los viajes aéreos. En un estudio realizado en 2015 se analizaron los datos sobre la duración de 250 000 vuelos entre Hawái y San Francisco, Seattle y Los Ángeles durante 20 años para descubrir que los vuelos con dirección al este tenían una duración un minuto menor que los vuelos en dirección oeste. Los investigadores atribuyeron este minuto adicional a los cambios en las temperaturas de océano y a “El Niño”, el fenómeno climático periódico.

En investigaciones anteriores realizadas por Williams se analizó la forma en que el cambio climático provocará mayores turbulencias en los vuelos trasatlánticos. “Sólo en los últimos años hemos empezado a darnos cuenta de que el cambio climático tiene consecuencias importantes para la aviación; por ejemplo, al incrementar la turbulencia.

“Si otras rutas de vuelo alrededor del mundo resultan afectadas por los vientos modificados por las temperaturas más cálidas, este reciente descubrimiento podría ser sólo la punta del iceberg.”

Fuente: NW Noticias.

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