El “destape” de Ruth

Alejandro Rubín de Celis

No fue casualidad. Tampoco fue que la prensa hubiese abordado inesperadamente al senador Manuel Velasco Coello para preguntarle sobre la eventual candidatura de su colega, Ruth González Silva, a la gubernatura de San Luis Potosí.

Antes de iniciar la sesión del Senado el miércoles 12 de enero, el exgobernador de Chiapas se acerca a la curul donde se encuentra la senadora para levantarle el brazo izquierdo en señal de que “es la elegida” para la candidatura por el Partido Verde en el estado, vaya o no en alianza con Morena y el PT. Ella sólo se ríe y le dice: “ay Manuelito” (suena más a “no me ayudes, compadre” en este momento, que a “gracias por el apoyo”). Enseguida se acerca un reportero y pregunta a Velasco: “¿ya está cantada la candid [atura]?”; él lo interrumpe: “ella todavía no ha decidido”. La senadora interviene brevemente viendo a la cara a su líder de bancada, y le dice: “No, todavía no lo sé, ¿verdad?”. El continúa con la respuesta al reportero: “(…) pero en las encuestas que nosotros hemos hecho en el partido va dos a uno arriba, con amplia ventaja de más de veinte puntos. Ojalá se anime”.

A estas alturas, todo mundo sabe que Ruth González Silva se desvive por ser gobernadora, no sólo para disfrutar de los privilegios del poder, sino también para proteger y prolongar el cacicazgo iniciado por su esposo, Ricardo Gallardo Cardona. La  creciente presencia que ella tiene en cualquier cantidad de eventos oficiales y partidistas lo deja bastante claro. Pero cuando la asechan las reporteras y reporteros tras la declaración de Velasco en el Senado, ella responde lo que es políticamente correcto respecto de su muy posible candidatura: “se pueden decir muchas cosas, pero [es] lo que una senadora pueda decidir en su momento (…). Ahorita mi trabajo está enfocado en el Senado. Yo creo que lo importante ahorita es trabajar, que la gente de San Luis Potosí y de todo México espera que una servidora esté haciendo lo que le corresponda, que es estar aquí en el Senado”.

El suceso, provocado intencionalmente por Velasco, solo viene a enturbiar aún más el revuelto ambiente político en San Luis Potosí e incluso en el país. El hecho sucedido en la Cámara Alta, ¿es la señal que envía el senador de que el Verde está dispuesto a jugársela con Ruth a como dé lugar, con o sin Morena en alianza? ¿Es una afrenta más a la presidenta Claudia Sheinbaum de parte de un aliado por el tema del nepotismo al que no está obligado el Verde ni estatutaria ni legalmente en 2027, y que no les importa ir solos porque tienen certeza de que van a ganar? ¿En verdad significa que no hay vuelta atrás, ni otras u otros aspirantes con posibilidades, siempre y cuando Ruth González acepte la candidatura (con la aprobación de su esposo, por supuesto)?

Una cosa es cierta: no habrá coalición con Morena si el Verde insiste en encabezarla con Ruth González o aunque fuera con el padre del gobernador, Ricardo Gallardo Juárez. No únicamente  porque el nepotismo ya está establecido en los estatutos de Morena a partir del año próximo, sino porque el tema se ha convertido en una cruzada moral a nivel institucional, tanto del partido guinda como de la presidenta Sheinbaum. Perderían un importante margen de credibilidad frente a sus seguidores si aceptan una alianza entre esos dos partidos encabezada por Ruth González.      

Otra interpretación del suceso en el Senado se da en el contexto de la reforma electoral a nivel federal. De acuerdo a una versión del diputado, Ricardo Monreal, revelada el pasado 5 de febrero, el tema del número de plurinominales ya para entonces estaba superado y quedaría como está, con 200 plurinominales en la Cámara de Diputados. Pero, al día siguiente, en una reunión privada entre los involucrados, Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena, rechazó que se mantuviera la figura de los plurinominales pues la ciudadanía exige la eliminación, o al menos la reducción, de los espacios de representación proporcional. El caso es que el estira y afloja continúa, ahora no sobre el número de plurinominales sino en la forma en que se debe seleccionar a los integrantes de las listas (pues los ganadores siempre han sido los dirigentes partidistas y sus cercanos) y se espera que las partes lleguen a un acuerdo la semana entrante.

No hay que olvidar que la reforma electoral es una iniciativa presidencial que de origen elimina las plurinominales y reduce el financiamiento a partidos y órganos electorales, y que el Verde y el PT no quieren ceder particularmente en los espacios de representación proporcional porque sería renunciar a jugosos privilegios y, en una de esas, hasta enfrentar el riesgo perder el registro, de manera que el espaldarazo de Velasco a González Silva también puede ser interpretado como una forma de presión para sacar el mayor provecho en las negociaciones de la reforma electoral y, al final, sacrificar a la senadora bajo el argumento de que, por razones personales o porque su deber es completar el periodo para el que la eligieron los ciudadanos, decide quedarse en el Senado. Lo anterior no exime al Verde (cuyos máximos líderes se caracterizan por una ambición desmedida de poder) de procurar el mayor provecho también en las negociaciones en las que busca alianzas con Morena en otros estados donde habrá elecciones de gobernador en 2027. Ya se sabe que buscan encabezar la coalición en Quintana Roo, Guerrero o Zacatecas. Las negociaciones entre las dirigencias nacionales (incluida la del PT) llevan ya varios meses pero no llegan a un arreglo.

Y mientras tanto, en San Luis Potosí se sientan a dialogar y buscar acuerdos electorales a nivel local el gobernador, Ricardo Gallardo Cardona, y la dirigente estatal de Morena, Rita Ozalia Rodríguez. Un primer encuentro entre estos dos actores políticos se dio el lunes 2 de febrero. El mandatario declaró que esa reunión tuvo el propósito de alinear los acuerdos locales con los de la coalición que a nivel nacional han integrado Morena, Verde y PT para la elección federal del año próximo. Todo de maravilla. “Nosotros ya dialogamos, platicamos en trabajar de la mano (…) vamos a trabajar por San Luis Potosí, por encima de cualquier conveniencia política electoral (…) nada más es ponernos de acuerdo en algunas posiciones”, declaró el mandatario.

¡Qué bien! Dos actores políticos se ponen de acuerdo en repartirse candidaturas. ¿No se supone que son los dirigentes de los partidos políticos los que deben llevar a cabo estas negociaciones? ¿Por qué el titular del Poder Ejecutivo del estado tendría que estar acordando con una dirigente partidista? ¿Dónde estaba Ignacio Segura Morquecho, líder estatal del Verde? ¿Dónde estaba Gerardo Acosta Zavala, dirigente local del PT? ¿Por qué Rita Ozalia no exigió, al menos, (porque ni siquiera debió aceptar reunirse  con el gobernador en esas condiciones) que estuvieran los otros dos representantes de partido? ¿Así van a seguir negociando, o van a llamar a quienes realmente les corresponde y excluir al gobernador?

No hay duda, el control de Gallardo Cardona sobre los poderes e instituciones políticas del estado es prácticamente absoluto.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Periodista desde hace 38 años. Fue coordinador de Noticias de Canal 7 de televisión en SLP y director de la revista Transición en sus versiones impresa y electrónica. Docente universitario durante 31 años. Ha impartido materias de periodismo, ética de la comunicación y opinión pública.