Astrolabio

Carlos Rubio

El recién nombrado director de Seguridad Pública Municipal, Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez, fungió como el brazo derecho del alcalde Enrique Galindo Ceballos, cuando estuvo al mando de la Policía Federal entre los años 2012 y 2016, periodo en el que esta corporación fue señalada por participar en las masacres de Nochixtlán, Tanhuato y Apatzingán.

Con el inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto como presidente de México (2012-2018), Enrique Galindo Ceballos llegó a comandar la hoy extinta Policía Federal y colocó como su asesor y jefe de protocolo a Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez, quien el pasado 1 de octubre asumió el mando de las fuerzas de Seguridad Pública Municipal (DGSPM), encargadas de resguardar la capital potosina.

“Salir sin miedo a la calle, que la gente tenga esa confianza de poder salir con sus hijos a jugar, a crecer, como lo hacíamos en nuestros tiempos sin ningún temor”, dijo el director de la policía municipal sobre el objetivo que tiene la corporación a sus órdenes. 

Cuando Enrique Galindo renunció a su cargo el 29 de agosto de 2016, dos años antes de que finalizara el sexenio, Juan Antonio Villa también se separó de la Policía Federal y meses después, en 2017, asumió la dirección general de Protección Institucional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Aunque la presencia y participación de Villa Gutiérrez en la Policía Federal siempre fue discreta, sobre ambos personajes que ahora comandan la seguridad de San Luis Potosí pesa el actuar que los agentes policiales a su mando tuvieron en al menos tres atentados contra la ciudadanía. 

“La masacre de Nochixtlán, Oaxaca” fue llamada así por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ante los hechos ocurridos el 19 de junio de 2016, en los que la comunidad de Asunción Nochixtlán fue atacada violentamente por agentes federales y estatales, que tenían el objetivo de recuperar dos autopistas bloqueadas por maestros, padres de familia, niños y activistas, quienes protestaban contra la Reforma Educativa que impulsaba Peña Nieto.

Más de 800 agentes de seguridad fueron enviados al lugar para desarticular el bloqueo, que fue disuelto en menos de 15 minutos con ayuda de gas lacrimógeno. Sin embargo, los manifestantes se replegaron rumbo a Nochixtlán donde fueron perseguidos mientras algunas personas terminaron detenidas y otras más asesinadas.

El saldo final fue de ocho personas muertas, 103 lesionados y 46 afectados por la exposición al gas, de los cuales 35 eran menores de edad.

Aquel día desde Oaxaca, Enrique Galindo ofreció una conferencia de prensa donde aseguró que los elementos de seguridad actuaron tras haber sido agredidos por los manifestantes, pero después se comprobó que los pobladores únicamente se defendieron del ataque con palos y piedras.

El 22 de mayo de 2015, un enfrentamiento entre presuntos integrantes del Cartel Jalisco Nueva Generación y la Policía Federal dejó un saldo de 42 personas muertas en el rancho El Sol localizado en Tanhuato, Michoacán.

Según la versión oficial, los agentes de la policía patrullaban la carretera Nogales-México cuando fueron atacados con armas de fuego por civiles a bordo de una camioneta. Una persecución los llevó hasta el rancho El Sol, donde inició una balacera.

Más de 6 mil 600 casquillos fueron encontrados en el lugar donde en un principio había 41 policías federales, sin embargo, más tarde arribaron otros 54 agentes acompañados de un helicóptero artillado, que terminaron con el enfrentamiento.

La recomendación 4VG/2016 de la CNDH destaca que la Policía Federal manipuló la escena, al modificar la posición inicial de varios cadáveres y sembró armas en 16 de ellos. Además, se encargó de torturar a tres detenidos y ejecutó a tres presuntos sicarios que estaban en cuclillas.

Hace un mes, la Fiscalía General de la República (FGR) detuvo a ocho exagentes de la Policía Federal acusados de homicidio por su participación en la masacre de Tanhuato.

El 6 de enero de 2015, la Policía Federal encabezó un enfrentamiento contra guardias rurales del municipio de Apatzingán, Michoacán, en el que murieron 16 civiles que, según la versión de los agentes de seguridad, estaban armados. Sin embargo, un reportaje periodístico desmintió la historia y demostró que las personas intentaron huir mientras algunas fueron ejecutadas.

Este fue el modo en el que la Policía Federal actuó cuando fue encabezada por el hoy presidente municipal de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, quien contaba con la asesoría de Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez, recién nombrado director de la policía municipal.

En sus manos está crear a una de las mejores policías de México, en la que prevalezca el respeto a los derechos humanos, según dijo el alcalde en su toma de protesta.

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