Antonio González Vázquez

El calor es sofocante en esta primavera; se avista una larga temporada de estiaje que puede convertirse en una sequía histórica. La temperatura es inclemente y conforme pasen los días, el agua será necesariamente escasa. Se añorarán los días de lluvias y será más difícil abastecer a los hogares de los potosinos.

En tiempos de sequía suelen aflorar los añejos problemas del sistema de abasto de agua en estados y ciudades: redes de distribución en pésimas condiciones y, en caso extremo, caducas, que propician la pérdida constante de millones y millones de metros cúbicos de agua.

O bien, el elevadísimo número de usuarios morosos que no pagan el servicio, la deuda pública de los organismos operadores, el desahucio de pozos o las constantes averías que presentan sus sistemas de bombeo y lo más grave, el descenso de los mantos subterráneos de donde se extrae el líquido.

Son muchos los problemas que enfrentan los organismos operadores y los ayuntamientos, eso está claro. No es nada sencillo y sí altamente costoso llevar agua potable a las casas de los potosinos.

El acceso al agua potable es un derecho humano y es también un derecho constitucional; las autoridades están obligadas a satisfacer ese derecho, pero en la realidad no es así, y cuando hay ausencia de gobierno, lo que deviene es que alguien cubra ese vacío.

La clase política sabe muy bien de esas cosas y sabe cómo actuar ante esos vacíos de autoridad; es una oportunidad que no desaprovecha. Toma la oportunidad y la explota con fines claramente políticos.

Hace unos días, este diario electrónico publicó una noticia que reportó la inusitada actividad de reparto de gel antibacterial por parte del diputado federal del PRI-PVEM, Oscar Bautista. Aquí con la agravante de entregar frascos de gen con el nombre del diputado y el logotipo de gobierno del estado.

De ser fundamental para la salud que en este momento de la pandemia Covid-19 todos usemos gel antibacterial, entonces debería ser la Secretaría de Salud la que mediante brigadas, distribuyera ese producto en todos los hogares potosinos.

Pero como no lo hace, entonces no faltará un político que lo haga aunque ello implique una abierta campaña política personal.

Algo así ha ocurrido con ocasión del estiaje y la falta de agua potable en un amplio sector de la capital del estado. Hace unos días, el diputado por el PAN Ricardo Villarreal exigió al organismo operador de la zona metropolitana a resolver el problema de escasez de agua en 40 colonias.

Resulta que quienes salieron a aprovechar la situación son los políticos, es una oportunidad ideal para resolver lo que otros tienen que resolver.

Ricardo Gallardo Cardona, diputado federal por el PVEM anunció el 4 de abril la firma de un convenio con el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, según el cual se distribuirán 20 mil garrafones de agua purificada en beneficio de habitantes de diversas colonias de la capital potosina.

No sólo eso. Ese mismo día, en su cuenta de Facebook, el diputado informó que “seguimos llevando agua a las casas de los potosinos que lo necesitan” y presenta un número de WhatsApp para solicitar el servicio.

También pidió a los capitalinos que si no tienen agua en sus casas, pues entonces que no paguen al organismo operador.

Como sea, los políticos tienen a la visa una oportunidad para sacar provecho de las circunstancias, lo hacen. Cada quien valorará si se trata de aprovecharse de los problemas de la gente con presuntos fines electorales o si es simplemente, ayudar a quien tiene un problema.