El poder político del agua

Iraís Valenciano

El desabasto de agua es, sin duda, uno de los temas que más afectan a una ciudad, y en la capital potosina, el problema se agudiza cada vez que El Realito deja de suministrar líquido por las fallas que se han vuelto una costumbre.

El pasado viernes, Interapas envió un comunicado de prensa en el que además de advertir que los desperfectos aumentaron 485 por ciento en los últimos 5 años, señaló de manera directa a la Comisión Estatal del Agua por no actuar en consecuencia, a pesar de que esa instancia es la que carga con la responsabilidad jurídica derivada del contrato firmado con Aquos.

Cada mes, Interapas gasta 20 millones de pesos por concepto de operación, mantenimiento y agua que debiera ser enviada a la zona metropolitana. El problema es que por las fallas de El Realito, con frecuencia deben activarse hasta 40 pipas para atender a las 35 mil familias que sufren desabasto en cerca de 75 colonias, y eso siempre y cuando cuenten con un aljibe o tinacos para almacenar agua.

Y mientras Interapas y las autoridades municipales realizan esfuerzos para llevar líquido a la ciudadanía que lo necesita, la Comisión Estatal del Agua brilla por su ausencia. No todo el ducto suele presentar fallas, solo un tramo bien identificado, que con voluntad política (y sí, cientos de millones de pesos) podría ser reparado.

Pero tal parece que al Ejecutivo del Estado le resultó más que suficiente rehabilitar la presa de El Peaje con una inversión de 100 millones de pesos, que voltear hacia Tierra Nueva -donde suelen ubicarse la mayoría de los desperfectos del ducto- y buscar una solución de fondo a las constantes descomposturas.

¿Será que no ha podido lograr un consenso con la Federación? ¿O le resulta más rentable políticamente organizar eventos musicales que garantizar a las familias potosinas el derecho de acceso al agua?

Y en tiempos preelectorales, si hay quejas ciudadanas porque abren el grifo y no sale ni una gota, ¿a quién le echan la culpa? Sobran las campañas y los señalamientos desde páginas “patito” de tonalidades verdosas. Entre más pretextos encuentren (o fabriquen) para atacar al de enfrente, mejor.

Pero garantizar que toda la gente pueda bañarse, lavar, cocinar y realizar un sinfín de necesidades básicas no le compete solo al Municipio, también el Estado y la Federación debieran hacer su parte.

Si lo que realmente preocupa es la ciudadanía y no los intereses personales, la reparación del ducto sería prioridad. El problema le pega a la ciudad, pero las autoridades capitalinas no pueden realizar obras en Tierra Nueva u otros municipios.

¿Cuál será el año en que desaparezcan de los titulares las fallas de El Realito?

Por lo visto, en este sexenio, ya no.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y maestra en Diseño Multimedia por la Universidad del Valle de México. Ha ejercido el periodismo desde 2004 en medios de comunicación impresos y digitales. A partir del 2017 se incorporó a la plantilla docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.