El vandalismo Verde

Abelardo Medellín Pérez

Cuando el gobernador potosino Ricardo Gallardo Cardona se queja de las pintas y bardas que gobiernos y políticos utilizan para hacerse propaganda, pareciera que por fin señala un problema público en el que todos estamos de acuerdo… hasta que recordamos que el movimiento político que más invade, interviene y contamina visualmente San Luis Potosí es el suyo.

Esta semana, el jefe del Ejecutivo despotricó amargamente por el presunto caso de un mural que fue cubierto por una barda propagandística del Ayuntamiento capitalino. Sobre ello dijo:

“Es que les vale madre, ¿no? O sea, al final de cuentas llegan y pintarrajean donde sea (…) no cuidan los espacios públicos”.

Y el gobernador no miente. No hay horizonte más desagradable que el de una ciudad cuyos espectaculares, bardas, muros y postes están adornados con logos personalistas, colores obligadamente partidistas y frases baratas de propaganda electoral.

El problema es que Gallardo Cardona vuelve a caer en una hipocresía cada vez más común: denunciar y condenar al infractor de enfrente, mientras ignora y justifica al infractor de su propia casa.

Gallardo se quejó de las bardas a partir de una pregunta sobre la nueva propuesta para homologar los tiempos de campaña local a 45 días. Y resulta curioso que esa haya sido la excusa para quejarse, porque si revisamos los periodos de campaña, nos daremos cuenta de que la fuerza política que más intervino paredes durante la última campaña en San Luis Potosí fue, precisamente, su partido.

De acuerdo con los datos del Sistema Integral de Monitoreo de Actividades de Campo del INE, correspondientes al proceso electoral de 2024, de los 2 mil 130 registros de pintas que el equipo de campo pudo verificar in situ, 302 son atribuibles al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) como sujeto obligado y responsable de las intervenciones.

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Y 300 bardas no parecen mucho frente a más de 2 mil registros; sin embargo, son demasiadas si se comparan con las del resto de los partidos y coaliciones. El partido con más bardas después del Verde es el Partido Acción Nacional (PAN), pero de éste apenas se contabilizan 27.

Eso quiere decir que el PVEM intervino diez veces más bardas y murales que el PAN.

Y eso no es todo. Si sumamos el resto de las bardas atribuibles a algún partido o coalición, apenas alcanzan 79 registros. Es decir, incluso juntas representan tres veces menos que las paredes intervenidas con propaganda del Verde.

Sin embargo, la tragedia no termina ahí. La base de datos también registra aquellas bardas que no se atribuyen a ningún partido como sujeto obligado y en las que únicamente se documenta el mensaje contenido.

Pues bien: en 326 casos se registraron bardas con mensajes alusivos a Ruth González Silva y al Partido Verde, sin que este último se hiciera responsable formalmente de ellas como sujeto obligado.

Eso significa que hubo más bardas dedicadas a Ruth González que bardas reconocidas oficialmente por el propio PVEM, y que dichas intervenciones representaron alrededor del 15 por ciento del total de registros.

Entonces, ¿cómo dijo Gallardo Cardona? ¿“Les vale madre”? ¿“No cuidan el espacio público”?

¿El gobernador quiere regular y reducir la propaganda política en las calles? Perfecto. Pero el buen juez por su casa empieza, y en este caso la frase aplica casi de manera literal.

Lamentablemente, no se trata solo de bardas. La invasión de propaganda del Verde sobre el espacio público va mucho, mucho más allá.

Pendones contaminando avenidas cada vez que se inaugura una obra o se presenta un informe. Espectaculares contratados para promover slogans; parques y jardines intervenidos con luminarias verdes; la barda de una universidad teñida de verde solo porque habría una visita presidencial; guarniciones pintadas con los colores del partido; las iniciales de la pareja gobernante estampadas en programas sociales, unidades de MetroRed e incluso espectáculos de drones; el distintivo “pollo verde” colocado en uniformes y materiales escolares del gobierno; y el ridículo absoluto: proyectar la imagen personal del gobernador y de Ruth González durante la Feria Nacional Potosina mediante collages, fotografías gigantes y hasta una proyección monumental de la senadora sobre un costado de la Arena Potosí.

Lo único verdaderamente “sin límites” de este gobierno ha sido el mal gusto y la creatividad para difundir su imagen en cada rincón de la vida pública que el dinero del erario pueda pagar.

Sí, necesitamos regular la invasión de propaganda política sobre la ciudad, pero no únicamente en los casos que incomodan al gobernador, sino en todos aquellos donde el exceso se vuelve obsceno e innecesario.

Porque al Ejecutivo le encanta satanizar los excesos ajenos, sin admitir que buena parte del vandalismo visual y apropiación propagandística del espacio público no son ajenos… son Verdes.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestrando en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es jefe de información de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.