Astrolabio

Por Victoriano Martínez

Si de honrar los valores democráticos se trata, la inmensa mayoría de los casi cinco mil 500 candidatos a ocupar los 537 puestos públicos en juego en el Estado lo único que exhiben es un interés por el cargo y ninguna intención de cumplir, en su papel de aspirantes que buscan la aprobación para ocuparlo, las responsabilidades que desde ahora implica.

El pasado domingo, los nueve candidatos a la gubernatura mostraron poco respeto a la ciudadanía al instrumentalizar el primer debate para convertirlo en une espacio más para sus estrategias de campaña, con slogans incluidos, en lugar de atender los artículos 135 y 347 de la Ley Electoral que les ordena exponer, desarrollar y discutir ante el electorado sus plataformas electorales.

Ninguno de los nueve aspirantes a gobernar el estado hizo una sola referencia al documento que sus partidos entregaron desde el pasado 15 de enero al Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana.

O no conocen sus plataforma electorales, o eligen que no se conozcan porque prefieren recurrir a la promesa barata, al slogan o a la impostura que sus asesores les recomiendan como ganchos para ganar votos sin compromisos reales.

Así como la Ley Electoral contempla para los candidatos la obligación de promover sus plataformas electorales como un ejercicio de alto valor democrático, surgen iniciativas de instituciones como Instituto de Transparencia y Acceso a la Información de Jalisco que comparten con instituciones como la CEGAIP y el CEEPAC para alentar otro ejercicio netamente democrático.

Así es como desde el 18 de marzo se abrió la plataforma 3de3 por la integridad para que todos los candidatos a un cargo de elección popular honraran el valor democrático de la transparencia y publicaran sus declaraciones patrimoniales, de intereses y fiscal.

A 54 días de tener disponible la posibilidad de demostrar su voluntad por actuar con transparencia en su participación en la vida pública, sólo 25 candidatos le han dado uso a la plataforma. Difícilmente en los 26 días que faltan para la jornada de votaciones se sumarán los más de cinco mil candidatos que ya acreditaron que, en cuestión de transparencia, son anti demócratas.

Un lamentable panorama que anuncia que a la inmensa mayoría de los cargos llegarán personajes con una abierta vocación de opacidad que garantiza un ejercicio de la administración pública de espaldas a los ciudadanos.

Un panorama del que los promotores de la iniciativa, CEGAIP y CEEPAC, prefieren no hablar no sólo porque implica decir a los ciudadanos que para elegir a sus representantes la opción son personajes opacos, sino porque además exhibirían su incapacidad para promover esa iniciativa y convencer a los candidatos de la importancia de honrar el valor democrático de la transparencia.

Peor aún, quizá en realidad los promotores de la iniciativa eviten exponerse a que aquellos a quienes alientan a transparentar sus tres declaraciones les reviren y les reclamen que los llamen a exponer voluntariamente una convicción por la transparencia que no tienen ni los integrantes de CEGAIP y CEEPAC al no publicar sus declaraciones 3de3, a pesar de estar obligados por ley.

Una situación que podría ser la explicación por la que 18 de los 25 candidatos que publican sus 3de3 recurren a la maniobra, en el caso de la declaración de intereses, de publicarla completamente en blanco. Si así lo hacen los comisionados de la CEGAIP y los consejeros del CEEPAC, ¿por qué ellos no?

De los 25, cinco candidatos señalan una sola relación que podría representar un conflicto de intereses, en tanto que dos más (María de Los Ángeles Hermosillo Casas y José Antonio Zapata Meraz) enumeran cinco relaciones con empresas (cuatro cada uno) y con instituciones (una cada uno).

Que de casi cinco mil 500 candidatos, sólo siete tomen en serio hacer pública su declaración de intereses, 18 simulen ser transparentes y el resto sea abiertamente opaco debería encender una alerta sobre el agravamiento de la crisis que de por sí se vive en el tema de transparencia por una CEGAIP que ha acreditado con creces que trabaja a favor de la opacidad.

 

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