En azul craquelado

Adriana Ochoa

Con la reciente reforma para reducir el tiempo formal a las precampañas, la oportunidad toca a la puerta para los partidos que lleguen a esa hora con la ventaja, legal o no, de trabajo territorial previo. Y para los candidatos que menos fricciones hayan enfrentado para llegar a la nominación.

Para nadie es un secreto en San Luis Potosí que la franquicia Verde en manos del gobernador Ricardo Gallardo Cardona goza del beneficio del autoritarismo: una voz decide y lo que decide, se acata. No se pierde tiempo ni energía en conflictos. Las precampañas son solo el tiempo que Gallardo ocupa para detallar las direcciones faltantes o complementarias a donde su índice apunta.

El resto de los partidos tendrá que pasar, unos más, otros menos, por procesos de competencia interna. El PRI y el PAN tienen muchas historias de pedregosos procesos internos que tuvieron secuelas negativas hasta el proceso constitucional. Los candidatos postulados fueron objeto en las urnas de venganzas y facturas de compañeros perdedores inconformes o agraviados.

En el PAN, el partido que más presume civilidad, han sido curiosamente más arteros los desquites de correligionarios contra candidatos. Una y otra, pero no entienden ni en horas inciertas. En lugar de cerrar filas ante un escenario sumamente complejo para 2027, la contienda interna para elegir al coordinador de la libertad que enfile a la alcaldía capitalina toma a veces las calles hacia una fractura irreparable.

A iniciativa del priista que busca ser candidato del PAN a la gubernatura, el alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos, los aspirantes con alguna viabilidad real de ser candidatos a la alcaldía de San Luis Potosí -o por lo menos posición y trabajo territorial-, se reúnen para mantener articulados sus proyectos a 2027.

En la mesa participan el propio Galindo, la senadora y dirigente estatal del PAN Verónica Rodríguez, los legisladores Rubén Guajardo y David Azuara, junto a Marcelo de los Santos Anaya, hijo del exgobernador panista Marcelo de los Santos Fraga. La iniciativa buscaba atenuar tensiones, pero terminó revelando fracturas más profundas.

La dirigente estatal con licencia suele cancelar su asistencia a estos encuentros cuando le viene en gana. Esa actitud displicente irrita a sus interlocutores y evidencia que el diálogo interno navega sin timón ni compromisos verdaderos entre sus participantes. Su ambición por la candidatura genera ruido en una militancia desgastada que exigiría neutralidad y madurez en la conducción del proceso.

Con todo y aguantar los desplantes, ahí iba el diálogo hasta que otro aspirante empezó a dejar constancia de un potencial peligroso para dividir. Entre Rodríguez Hernández y De los Santos Anaya la química es inexistente. La relación entre ambos está dominada por el recelo mutuo, la desconfianza estructural y una abierta desconexión política que se trasluce en cada encuentro.

La única credencial electoral previa de Marcelo de los Santos Anaya remite a su época universitaria. Pese a esa marcada inexperiencia en las urnas, busca encabezar la candidatura a la alcaldía capitalina.

El aspirante porta un apellido con innegable peso histórico en el estado. No obstante, ha decidido encaminar sus primeros pasos por la senda de la discordia, en una cancha que no es la suya. Sus descalificaciones no se limitan a la necedad de la senadora Rodríguez de distraer esfuerzos en competir por la alcaldía, sino que han sido abiertas contra otros aspirantes.

Recién en entrevistas banqueteras, De los Santos Anaya aseguró que varios dirigentes y contendientes del PAN no saben hacer otra cosa para subsistir que política, crispando aún más el ambiente interno de la organización.

El ambiente se enturbió más tras filtrarse un fragmento de audio de esas conversaciones de integración promovidas por el alcalde Enrique Galindo Ceballos para llevar la fiesta en paz.

Por allegados del PVEM en Ciudad de México, De los Santos Anaya se enteró que el fragmento filtrado terminó en manos del gobernador potosino. Supuestamente se trataba de algo más que críticas, solo en voz de Marcelo. El aspirante al parecer ha encontrado pocas explicaciones amables sobre cómo se concretó semejante jugada política.

La tensión tuvo su episodio más estruendoso durante un reciente foro empresarial celebrado el pasado miércoles 12. El evento fue convocado y moderado por el propio De los Santos Anaya en un hotel de su propiedad situado en la zona poniente. Llamó la atención que usara el logo anterior del PAN como fondo luminoso.

En ese encuentro reapareció Jorge González Hernández, “El Piolín”, quien fuera director de Invies en el sexenio de Marcelo de los Santos padre y creador del fallido y controvertido proyecto habitacional conocido como Ciudad Satélite.

González Hernández pasó unos años tras las rejas, demandado por el gobierno del priista Fernando Toranzo Fernández. Consiguió su liberación en tribunales al término del toranzato. Durante la reunión, “El Piolín” lanzó una clara advertencia a los aspirantes presentes. Aseguró que si no acuden unidos a las urnas -asumiendo el liderazgo de Marcelo junior- no pondrá un solo peso para financiar sus campañas.

Desbocado por el tono de la discusión, afirmó estar harto de que la clase política le pida dinero. Que, en la Matehuala gobernada por un panista, lo extorsionan. El desplante mostró la faceta más cruda y prepotente de un empresariado vinculado a una era pragmática del panismo potosino.

La respuesta no tardó en llegar. El diputado local Rubén Guajardo Barrera encaró la provocación recordando que él jamás le ha pedido nada y advirtió tranquilamente que lanzar semejantes amagos sobre financiamiento pisa terrenos de la ilegalidad electoral.

Las fechas para aplicar la encuesta que los aspirantes a la alcaldía esperan se van a estirar un par de semanas más. Probablemente se aplique después de las celebraciones de aniversario del PAN, después el 15 de septiembre. Ganar una contienda interna por simple popularidad resulta insuficiente si el costo es dividir a la militancia. Un candidato victorioso sobre las ruinas de guerra en su propio partido recibirá la factura definitiva en las urnas constitucionales.

Si Verónica Rodríguez y Marcelo de los Santos no pulen sus formas, la fractura interna quedará consumada. La falta de oficio para construir consensos dinamita cualquier posibilidad real de victoria en las elecciones generales.

ROLLOS SUELTOS

¿TANTEO O GANAS DE AMEDRENTAR? El Tribunal Colegiado en Materia Penal del Noveno Circuito falló a favor del aspirante a gobernador Gerardo Sánchez Zumaya en su queja contra la desestimación de su demanda de amparo por orden de aprehensión en su contra. El primer juzgado federal dio por sentado que era mera hipótesis, moscas en la oreja o mera suposición, basado en la versión de Fiscalía. El tribunal montó su criterio en la referencia de un vecino del morenista, quien atestiguó que “varios sujetos estuvieron rondando su domicilio ubicado en este Estado de San Luis Potosí –sin precisar su ubicación–, y que los mismos iban vestidos como policías con distintivos de la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí”. Los sujetos cuestionaron a tal persona sobre el paradero de Sánchez Zumaya “indicándole que ello era porque contaban con una ‘carpeta de investigación y una orden de aprehensión’ en su contra”.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Adriana Ochoa es periodista desde 1988. Actualmente es directora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y docente titular de Organización Política y Ciudadanía.