Alejandro Rubín de Celis

Los cambios cosméticos que se han dado en la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso del Estado para el segundo años de ejercicio legislativo auguran más de lo mismo: simulación, opacidad, y seguramente nuevos mecanismos que permitan sustraer recursos públicos para beneficios particulares.

Se trata simplemente de un par de reacomodos pues sus integrantes son casi los mismos que en el primer año de actividades de la LXII Legislatura, excepto por la incorporación del diputado Edgardo Hernández Contreras, que poco o nada podrá hacer para cambiar las viciadas prácticas de ese cuerpo legislativo.

Que un panista ahora sea el presidente de la Jucopo no significa que habrá cambios a favor de la ciudadanía.

Rolando Hervert Lara afirma que realizará importantes modificaciones y que transparentará las decisiones que se tomen en ese organismo, pero, ¿por qué en su  momento no se opuso y denunció el aumento de 60 mil a 80 mil pesos al salario de los asesores que aprobó la Jucopo (de la cual era vicepresidente) y que no se registró en el acta correspondiente?, ¿por qué se confabuló para ocultar acuerdos tomados en su interior que ni siquiera compartían con el resto de los diputados, ¿por qué no denunció a tiempo el crecimiento desmedido del personal contratado por honorarios, ¿por qué no apoyó la permanencia de la oficial mayor, Marcelina Oviedo, que era la que contenía los excesos e intentos de manipulación financiera de los diputados?, ¿por qué negó que hay dos asesores con sueldo mensual de 68 mil pesos y aseguró que ganan menos, 52 mil, lo cual es falso?

Otro que se queda, ahora como secretario, es Edson Quintanar Sánchez, quien como presidente de la Jucopo aceptó complaciente que la reducción de los salarios de los legisladores fuera de apenas un 10 por ciento ꟷque después aceptó que se compensara con el aumento a los asesoresꟷ cuando los diputados de la 4T se habían comprometido a que fuera de un 50 por ciento.

Quiso imponer como oficial mayor del Congreso del Estado y como representante de éste ante el Consejo de la Judicatura a su asesor, Guillermo Balderas, acusado de extorsión en el Poder Judicial. Aprobó el impúdico aumento a los asesores y casi hasta el final de su gestión ocultó que recibía 160 mil pesos para el pago de asesores, el cual distribuía a discreción.

Su abuso llegó a tal grado que casi al término de su cargo como presidente quería contratar a siete personas más por honorarios, según lo reveló el diputado Rolando Hervert. Ahora una ex empleada del Congreso lo señala por haberla contratado como aviadora.

Como parte de sus marrullerías, Quintanar Sánchez faltó a un acuerdo político que permitiría a la diputada Consuelo Carmona coordinar la fracción parlamentaria de Morena y, en consecuencia, representar a ese partido en la Junta de Coordinación Política, lo que hubiera sido muy saludable. Pero nada, prefirió el madruguete con el apoyo de tres congresistas de su partido ꟷno se sabe a cambio de quéꟷ con tal de mantener los privilegios y la influencia que representa pertenecer a ese cuestionado cuerpo colegiado.  

También se queda Paola Arreola, del PT, otra que ha sido cómplice de todas las corruptelas y de la opacidad en la Jucopo, quien presuntamente también incumplió un acuerdo político que permitiría al diputado Pedro Carrizales, el Mijis, integrar ese organismo en el segundo año de ejercicio de la actual legislatura, lo que llevó al legislador a declararse independiente.

Arreola impuso a su cuñado, Kevin David Gloria como secretario técnico del Comité de Orientación y Atención Ciudadana del Congreso, y ha permitido la injerencia del súper delegado Gabino Morales en asuntos que son competencia exclusiva del Poder Legislativo.

En ausencia de Cándido Ochoa, otro de los manipuladores y abusadores que integraba   La Jucopo, los diputados Eugenio Govea, Mauricio Ramírez Konichi, Rolando Hervert y Oscar Vera Fabregat seguramente volverán a hacer de las suyas con la complicidad de Paola Arreola, Martha Barajas, Isabel González Tovar y Mario Lárraga, a quienes manipulan con gran facilidad.

¿Alguien puede creer que con estos diputados, ejemplo de honestidad y congruencia, algo pueda cambiar en la Junta de Coordinación Política?  

La única posibilidad de un contrapeso está en Edgardo Hernández, representante del Verde, que ha sido más congruente que la mayoría y a denunciado diversas anomalías de sus compañeros, pero que, por ser el único que estaría dispuesto a cuestionar sus decisiones y votar en contra de las que atenten contra el interés general, no les quitará el sueño a ninguno de los demás, que sacarán todos los acuerdos por mayoría, así sea necesario no registrarlos en actas.

Si a eso sumamos la posibilidad de que la panista Sonia Mendoza se quede como presidenta de la Comisión de Vigilancia, que le está peleando con uñas y dientes a su correligionario Rubén Guajardo ꟷy quizá aunque no sea asíꟷ están dadas las condiciones para que la Ecuación Corrupta siga gozando de cabal salud.

Al diputado Edgardo Hernández no le quedará más que denunciar públicamente las corruptelas dentro y fuera de la Junta de Coordinación Política para que al menos la sociedad las conozca y puede ejercer presión a efecto de que no prosperen.