En sus marcas, listos…

Octavio César Mendoza

Ante la inminencia del arranque de las contiendas internas de los partidos políticos por las candidaturas a los diversos puestos de elección popular que se definirán en el 2027, comienza a darse una conversación que algunos políticos no quieren tener: la solicitud de licencia al cargo que ocupan actualmente.

Conversando con diversos analistas del tema, amigos de algunos medios de comunicación y estudiosos de un par de instituciones educativas, observé que cada cuestionamiento y acusación recientes a todo tipo de políticos, obliga a cada aspirante a tratar de mostrar la mejor cara de su moralidad. En ese sentido, la sociedad comienza a pedir ética, además de propuestas de solución a sus problemas y demandas.

Ante este desplazamiento de intereses hacia el conocimiento de quién es quién como persona, más allá de su trayectoria de empoderamiento, se vuelve imperativo que los partidos políticos se ajusten a la realidad que el electorado espera: que nadie se vaya a quedar en el cargo que ocupa actualmente si desea buscar otro. Y esto pasa por encima de criterios partidistas o personales, e incluso de lo que dicta la ley. Además, el elector ya empieza a emitir juicios personales que no aparecen en las encuestas porque no se hacen las preguntas necesarias.

Siendo los partidos políticos de las instituciones más cuestionadas en este país, y con menor credibilidad, no está de más que adviertan la oportunidad de adelantarse antes de que se dé un fenómeno de desencuentro entre aspiración y valentía legítimas versus intereses calculados. La gente ya desarrolló un olfato más fino.

El famoso “piso parejo” que suelen exigir los actores políticos debe comenzar por eso: dejar a un lado las responsabilidades constitucionales vigentes, los puestos o cargos directivos otorgados por designación, y cualquier posición que resulte en una ventaja. La crítica que se avecina, de no hacerlo, será implacable, igual que con la exigencia de realizar hasta exámenes anti doping, psicológicos y de capacidad.

El recurso más valioso de todo político es la anticipación, e intuir lo que puede suceder, basado en el análisis de mapas de riesgos, es una herramienta que inspira no sólo confianza en la sociedad, sino seguridad en el triunfo. No debe temer no ganar quien sabe perderlo todo y recuperarse cuando se arriesga, y si se pierde, de cualquier forma se puede volver a aquella posición desde la cual se busca dar el salto.

Cuando el grupo de personas con las que suelo conversar por separado coinciden en algo, a corto, mediano o largo plazo suelen estar en lo correcto. De ahí la necesidad de contar con verdaderos expertos alrededor de quienes buscan alcanzar el poder, ya que quienes se dejan llevar por convicciones basadas en el control de las circunstancias, pueden resbalar ya estando en pleno proceso electoral. La renuencia a comprender la realidad nos suele llevar a perder el rumbo, por nuestra misma condición humana; y tratar de corregir el andar puede resultar mucho más complejo. Toda falla en todo lo que hace el ser humano tiene consecuencia, más temprano que tarde.

Y como el tiempo corre, vuela y se acelera, las definiciones deben darse desde ahora, y contar con planes B y C es una necesidad básica, porque el nivel crítico de la sociedad está elevándose y lo seguirá haciendo cada vez más y más. Si algo ha producido la exposición mediática de figuras con sospechas de antecedentes negativos que los gringos han puesto en la colectividad de este país, es alerta, desconfianza en el sistema y temor de ser objeto de una manipulación donde no vence el o la más capaz, sino quien más hace trampa para ganar.

Ayer, precisamente, conversé con una persona muy joven que me dijo lo siguiente: los chavos ya no creen en los políticos porque son mentirosos y tramposos. El interés de esta persona por la política y la cosa pública no está enajenado como algunos creen, sino decepcionado, y afirma que los jóvenes no son indiferentes, sino cautelosos. Tiene sus propios parámetros. Y con un padrón electoral donde las generaciones más jóvenes lo definirán casi todo, es de absoluta relevancia saberse comunicar con este sector que está pensando en convertir su voto en un acto de castigo, en rechazo a posturas poco éticas, e incluso en una forma de expresar su molestia con el sistema de partidos. Hay que comprender su postura y ofrecer lo que demandan: que se escuche su voz como eco de consciencia social.

Es cierto: el dominio territorial es la base, pero hay que ganarlo más por la narrativa que por el dinero, y esa narrativa debe ser coincidente con la realidad.

… ¡Fuera!

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es poeta, escritor, comentarista y consultor político. Fue director general de Estudios Estratégicos y Desarrollo Político de la Secretaría General de Gobierno del Estado. Ha llevado la Dirección de Publicaciones y Literatura de la Secult-SLP en dos ocasiones, y fue asesor de Marcelo de los Santos Fraga de 1999 a 2014, en el Ayuntamiento y Gobierno del Estado de SLP, y en Casa de Moneda de México. Ganador de los Premios Nacional de la Juventud en Artes (1995), Manuel José Othón de Poesía (1998) y 20 de Noviembre de Narrativa (2010). Ha publicado los libros de poesía “Loba para principiantes”, “El oscuro linaje del milagro”, “Áreas de esparcimiento”, “Colibrí reversa”, “Materiales de guerra” y “Tu nombre en la hojarasca”. La UAQ editó su poemario “Anfiteatro” dentro de la colección de autores latinoamericanos “A libro mayor” en 2025.