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Ciudad de México (12 de noviembre de 2015).- Un baúl hecho de tronco viejo, forrado en lino, y con una antigüedad de 300 años fue almacenado por el jefe de correos holandés en los Países Bajos, y está lleno con más de 2,600 cartas que fueron enviadas, pero nunca entregadas.

La correspondencia data de los años 1680 a 1706, por lo que historiadores ya se encuentran revisándolas; estas cartas fueron escritas por personas de todos los niveles socioeconómicos de ese tiempo, desde aristócratas, comerciantes, amantes, actores, músicos e incluso espías. Al menos 600 de las 2,600 cartas nunca han sido abiertas.

El baúl estuvo en un museo en Hague en 1926, pero recientemente recibió la atención gracias a los investigadores de un equipo internacional, conformado por académicos de Leiden, Oxford, MIT y Yale, que conforman el proyecto de investigación titulado Signed, Sealed & Undelivered.

La colección de cartas fue encontrada por accidente, mientras Rebekah Ahrendt, profesora de música de Yale, investigaba a una compañía de teatro que trabajó en The Hague en el siglo XVIII.

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Todas estas cartas acumuladas son producto de una práctica que realizaban los encargados de correo para sacar una ganancia extra. En aquella época, los destinatarios tenían que pagar por las cartas recibidas, así que si las cartas no eran entregadas, los encargados esperaban recibir un pago de cualquier persona que estuviera tratando de encontrarlas.

El hecho de que tantas historias se encuentren encerradas en ese baúl es simplemente fascinante, y sin duda también servirá para hacernos una mejor idea de cómo era la sociedad en aquellos días.