María Ruiz
En el segundo día de actividades del foro plural Voces Libres, se realizó la charla “Alfabetización mediática: el recurso urgente frente a los retos de la IA y la desinformación”, con la participación de José Manuel Corona, académico del ITESO, y Daniela Mendoza, de Verificado, quienes dialogaron sobre las competencias necesarias para analizar críticamente los contenidos que circulan en el entorno digital.
En el marco del foro plural Voces Libres, una iniciativa que busca capacitar y dotar de herramientas a las y los periodistas de San Luis Potosí en torno al uso de la inteligencia artificial, su posible legislación y sus futuras implicaciones, se llevó a cabo una mesa panel de diálogo orientada a analizar la alfabetización mediática y las transformaciones del ejercicio informativo.
Al tomar la palabra en el conversatorio moderado por el periodista Abelardo Medellín, Daniela Mendoza respondió a la primera interrogante sobre el significado actual de la alfabetización mediática ante el exceso de información. La especialista explicó que durante años el enfoque se centró exclusivamente en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y en garantizar el acceso o manejo técnico de los dispositivos.
“Con el tiempo nos dimos cuenta de que el acceso es solamente una de las competencias mediáticas. Son cinco competencias mediáticas… porque ¿de qué sirve que tengamos acceso cuando no podemos filtrar lo que vemos, decidir si es verdadero o no es verdadero?”.
Precisó que las personas deben desarrollar de manera integral las capacidades de acceso, reflexión, análisis, creación y acción para desenvolverse adecuadamente en el entorno digital.
Enseguida, ante la pregunta dirigida por el moderador sobre las habilidades mínimas para evitar ser vehículos o víctimas de la desinformación, el académico José Manuel Corona complementó la postura desde una perspectiva latinoamericana.
“Se trata de un proceso pedagógico, es un proceso político y es un proceso colectivo de concientización. La alfabetización es darte cuenta de cosas… de cuáles son las relaciones que hay detrás de la producción de información, de las relaciones de poder”.
Añadió que la dimensión intercultural y el diálogo son esenciales para escuchar a quienes piensan diferente y promover un receptor crítico frente a sus propios hábitos de consumo.
En un segundo momento del diálogo, tras una nueva intervención enfocada en los sesgos cognitivos, Daniela Mendoza explicó cómo estas preconcepciones personales condicionan la interpretación de la realidad y facilitan el éxito de las campañas desinformativas. Detalló cómo operan el sesgo de confirmación, el efecto de la verdad ilusoria y el efecto Mandela a partir de ejemplos populares de la cultura audiovisual, demostrando la facilidad con la que la memoria colectiva altera los hechos.
“Súmenle que la desinformación… es este contenido que está realizado por la intencionalidad de engañar. O sea, con toda esa intención. No es un error, no es una mala… está diseñado con esa intención, pues entonces va a apelar a nuestras emociones más básicas”.
A continuación, al responder a la interrogante sobre cómo combatir estos sesgos profundamente arraigados, José Manuel Corona advirtió contra el riesgo de depositar toda la responsabilidad únicamente en el individuo, destacando el papel que juegan las corporaciones tecnológicas y la estructura mediática.
El académico sugirió aplicar filtros reflexivos elementales, como “preguntarnos quién está emitiendo ese contenido, esa información, ese reportaje, quién está emitiendo su opinión. Y luego de esa pregunta, preguntarnos cuáles podrían ser los intereses de esas personas, de esa entidad, de ese medio”.
Subrayó la importancia de reconocer la falta de neutralidad en la comunicación y sugirió a la audiencia salir voluntariamente de sus cámaras de eco e identificar que existen más coincidencias reales con la comunidad cercana que con los grandes intereses comerciales de las plataformas digitales.
A raíz de la pregunta sobre los criterios para diferenciar errores periodísticos de operaciones deliberadas de desinformación, Daniela Mendoza explicó los estándares metodológicos del área. Destacó que el ejercicio del periodismo debe enfocarse primordialmente en la verdad factual comprobable con hechos y datos, marcando una clara distinción respecto a los espacios de opinión.
Tras repasar las exigencias de inmediatez a las que están sometidas las nuevas generaciones de reporteros, hizo un llamado a no descuidar la ética y apeló al compromiso de las audiencias. Mendoza recordó que tanto los medios de comunicación como las redes sociales funcionan como negocios que dependen del tráfico publicitario y enfatizó la necesidad de asumir un consumo responsable.
Asimismo, tras ponerse sobre la mesa el ejemplo del litigio de The New York Times frente a las tecnológicas, el moderador planteó directamente a Daniela Mendoza la pregunta sobre cómo evitar que la inteligencia artificial se convierta en una excusa para descalificar la información publicada y cuál es el papel que deben jugar estudiantes, periodistas y ciudadanos.
Al respecto, Mendoza explicó el dilema operativo que enfrentan las redacciones ante los bots que extraen contenidos sin retribución. Señaló las implicaciones de bloquear el acceso a los rastreadores para proteger la propiedad intelectual frente a la alternativa de permitir su ingreso a costa de perder el tráfico directo de lectores y los ingresos publicitarios necesarios para sostener el periodismo.
“La buena información cuesta… si no podemos pagar una suscripción de algún medio de comunicación, pues entonces podemos resistir acudiendo a esos medios de comunicación, a consultar la información y que al menos esa visita nuestra genere a ese medio una vista por publicidad”.
Aunado a esto, se exhortó a los periodistas a emprender una labor pedagógica abriendo sus metodologías de verificación al público para devolverle a la ciudadanía la capacidad de verificar por sí misma.
En el tramo final del foro, tras abrirse un espacio de preguntas con el público coordinado por los organizadores, los ponentes compartieron una batería de recomendaciones filosóficas, culturales y de contenido formativo dirigidas a docentes, estudiantes y periodistas para nutrir el pensamiento crítico.
Daniela Mendoza sugirió consultar obras de Zygmunt Bauman, el Manual de filosofía para principiantes, los reportajes de Maldita.es, el trabajo de análisis lingüístico de Chávez Nada y los cursos gratuitos de ciudadanía digital ofrecidos por la plataforma de Verificado.
Por su parte, José Manuel Corona recomendó seguir las reflexiones del divulgador José Manuel Cueto, escuchar los podcasts Radio Ambulante y Bots Don’t Cry, así como analizar producciones cinematográficas como Buhonia de Giorgos Lanthimos y el documental La voz de Hind Rajab, concluyendo con un llamado a mantener vivas las preguntas filosóficas y éticas dentro de las aulas y las salas de redacción.





