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Ciudad de México (19 de marzo).- Los ocho mexicanos que estuvieron en la toma de rehenes en Túnez tras el ataque al Museo del Bardo, se encuentran sanos y salvos y rumbo a Barcelona, para después regresar a México.

En entrevista radiofónica con Adela Micha, para Grupo Imagen Multimedia, Jorge Manzur y Francisco Javier Sáenz, mexicanos que estuvieron en los atentados en Túnez, señalaron que las autoridades de las embajadas siempre le proporcionaron ayuda “estuvieron al pendiente de nosotros”.

Somos un grupo de amigos que venimos desde México, viajamos juntos, fue una situación muy complicada había mucho movimiento de gente, disparos, pero siempre en calma”, relató Francisco Sáenz.

El mexicano señaló que su amigo Jorge, fue quien tuvo más complicaciones, ya que él se separó del grupo con el que venía, por lo que quedó afuera del Museo del Bardo de donde provenían los disparos. Los otros siete mexicanos fueron trasladados al Parlamento, posteriormente salieron y fueron trasladados a una zona segura.

Nuestro grupo no alcanzó a ver a los terroristas, el otro grupo estuvo más de frente con ellos. Jorge vivió momentos más complicados, él salió del Museo, regresó a buscar a su familia, pero tuvo que regresar”, afirmó.

Por su parte, Jorge Manzur indicó que él vio de frente a las personas que disparaban, pero fue un muro el que le salvó la vida, pues le comenzaron a disparar a quemarropa, por lo que él corrió y se colocó detrás del muro.

Asimismo, detalló que él ingresó al baño y su hijo de 18 años, se quedó en una tienda de regalos, por lo que al escuchar los disparos salió corriendo en busca de su hijo, al no verlo, trató de ingresar al Museo del Bardo, pero el acceso le fue negado, por lo que tuvo que correr y en esas acciones se encontró con los terroristas.

Reconocí los balazos porque me ha tocado escucharlos en mi estado (Tamaulipas), pero lo que pasamos no se compara con lo sucedido en Tampico. Yo estaba muy preocupado por mi familia”, afirmó Jorge Manzur

Jorge Manzur detalló que al llegar con los militares, les hizo ver que tenía que aregresar con su familia, pero éstos le dijeron que no, que debía quedarse con ellos. Desde ahí pudo tener comunicación con su esposa, quien le señaló que estaban bien y que eran trasladados a un pequeña cafetería.

 Yo hablé con mi esposa por cuatro horas, ella me decía todo lo que estaba ocurriendo. En el lugar donde yo estaba pude ver a los heridos, mucha gente corriendo, camillas, yo creo que en algún punto se encontraron los policías con la gente que le fue hacer daño al museo (…) Me presté a ayudarles en lo que podía”, indicó.

Por último, los mexicanos le dieron las gracias a Dios, a la embajada y a las autoridades de Túnez, quienes les ayudaron en todo momento. Su viaje que partió de Barcelona, para después ir al sur de Francia, Palermo y concluir en Túnez, terminó el día de hoy.

Fuente: Excelsior