Familias de Mediterránea Residencial denuncian agua contaminada en sus viviendas

María Ruiz

Desde mayo, habitantes del fraccionamiento Mediterránea Residencial aseguran que el agua que llega a sus viviendas presenta turbiedad, malos olores e incluso apariencia de aguas negras, una situación que ha obligado a decenas de familias a limpiar aljibes y tinacos, comprar pipas particulares y cerrar sus tomas por temor a la contaminación.

De acuerdo con una vecina entrevistada, el problema no afecta de manera uniforme a las 240 familias del desarrollo, ya que mientras algunas viviendas reciben agua aparentemente limpia, otras registran líquido lodoso o con olor fétido, e incluso el suministro cambia de aspecto en cuestión de minutos.

“Desde mayo de repente un vecino avisó que le había caído el agua muy fea, muy turbia, con olor. Ahí fue cuando todos nos alarmamos y muchas casas cerramos la toma para revisar qué está pasando”, relató.

Explicó que, tras los primeros reportes, la administración contactó a Interapas, pero el organismo indicó que cada domicilio debía denunciar de manera individual.

“Al principio a algunas casas no nos caía contaminada, pero después de dos meses también nos empezó a llegar así. Seguimos reportando, vecinos fueron directamente a Interapas, hicimos escritos y juntamos firmas, pero no nos dicen por qué pasa ni cuándo se va a resolver”.

El desabasto y la contaminación se concentran principalmente en las calles Sicilia 1, Sicilia 2, Córcega y Mallorca. Los colonos denunciaron además que las pipas enviadas por Interapas son insuficientes y operan con favoritismos.

“Mandaban las pipas y no nos llegaban a los de Sicilia; siempre les repartían a los mismos y cuando llegaban con nosotros ya se había terminado el agua”.

A pesar de que el organismo envió una cuadrilla de inspección, los vecinos sostienen que no han recibido un diagnóstico técnico:

“No se acercan a decirnos: ‘es por esto’ o ‘ya encontramos el problema’. Sentimos que ni siquiera saben qué está pasando”.

Ante la incertidumbre, las familias mantienen cerradas las tomas y dependen de pipas particulares, lo que ha generado un fuerte impacto económico.

“Yo pagué 300 pesos por lavar el aljibe, 350 por el tinaco y además tuve que comprar dos pipas de agua. Hay vecinos que pagaron hasta 800 pesos por desinfectar sus depósitos. Todo eso mientras seguimos pagando normalmente el recibo del agua”.

Finalmente, tras contar con números de reporte y haber entregado escritos sin respuesta, decidieron visibilizar el caso en redes sociales.

“Tenemos niños y bebés en el fraccionamiento. No podemos depender de una pipa a la semana ni seguir pagando agua cuando el servicio está contaminado. Ya no sabemos qué hacer y por eso buscamos el apoyo de los medios”, concluyó la vecina.