Estela Ambriz Delgado
El Festival de Cerro de San Pedro es un evento de gran relevancia para el estado que este año celebra su edición número 25, convirtiéndose en el más longevo a nivel nacional dentro de los festivales que, a través del arte y la cultura, denuncian proyectos extractivistas y de devastación ambiental, como en este caso ha sido el de Minera San Xavier.
Este 21 y 22 de marzo se llevará a cabo este emblemático evento, ambos días en las plazas públicas de Cerro de San Pedro y su Casa Cultural. Esta edición número 25 está dedicada a la memoria del maestro José Miramontes Zapata, quien participó en tres ocasiones dirigiendo a la Orquesta Sinfónica del Estado, así como de Héctor “Canicas”, ex vocalista de la banda Cráneos Rotos, ambos fallecidos el año pasado.
Entre las actividades que se llevarán a cabo está la tradicional rodada el domingo 22 a las 8:45 en la Plaza de Toros. Contará también con ludoteca y la exposición colectiva “Resonancias” con los artistas Daniel Morales, Ivette Gasca Moreno, Lucila Tinajero, Sam, Van Galle, Yoliz Yorke y Momo, de las 11 a 20 horas.
Las conferencias inician desde este viernes en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), con la presentación del libro Fundamentación crítica para una teoría jurídica situada. Marxismo, decolonialidad y filosofía mexicana.
El sábado 21 en la Casa Cultural de Cerro de San Pedro, ubicada en la Plaza de San Nicolás, a las 11:00 horas se presenta el libro Expropiación neoliberal y producción colectiva de derechos ambientales, acusaciones y sentencias de la audiencia ambiental d Capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos.
Posteriormente, a las 12:15 las ponencias “No lo compres, posesión de la vida silvestre y sus riesgos”, de la doctora Carla Monroy Ojeda; y a las 13:15, “La Fiesta: nuestro origen y victoria”, del doctor Guillermo Martínez Gutiérrez.
El domingo 22, de las 11:00 a 15:30, igualmente en la Casa Cultural tendrá lugar el panel “Experiencias de participación en la lucha por la defensa de Cerro de San Pedro”, moderado por el catedrático e investigador del Colegio de San Luis (Colsan), David Madrigal González.
Se presentarán 18 bandas en escena el sábado desde las 15:30 hasta las 22:00 horas, iniciando con los Blueserables, Zopilotes, Impredecible Boikot, Tortura Auditiva, Zobredosis, Cráneos Rotos, Aztlán, y Lunam Anhelare. El domingo 22 a partir de las 13:50 horas, con Tulio Torres Sonidos Prehispánicos, Das Kapital, D-Mentes, Astral, Beto Blues Band, Dirty Wild, Comando Violento, Euzkazkerra, Wargod, y Mutter Simphony.
El activista Carlos Covarrubias Rendón, quien forma parte del comité organizador junto con Claudia Hernández, Roxana Hernández, Mario Martínez, Alejandro Guzmán, David Madrigal, entre otros, indicó que esperan una participación de entre 5 mil y 10 mil personas en los dos días, y también se espera la visita de algunos funcionarios del Gobierno Federal.
Destacó la importancia del festival, dado que fue el epicentro de la resistencia cultural en los tiempos más álgidos de del conflicto.
Los inicios de la lucha cultural
A finales de la década de los 90 e inicios del siglo XXI, en un contexto en el que el movimiento opositor al proyecto de minería de tajo a cielo abierto había logrado detener las operaciones de la empresa, con una defensa jurídica que había logrado que tribunales federales anularan permisos fundamentales, MSX continuaba.
Después de obtener los permisos estatales para su operación durante el primer semestre de 2000, MSX se mantuvo inactiva por un par de años debido los diversos litigios en curso para detener el proyecto. Asimismo, el movimiento ya había generado conciencia de sus posibles repercusiones ambientales, así como llevado el tema a medios nacionales.
Como narra Covarrubias Rendón, el tema cultural ha sido fundamental en la defensa de Cerro de San Pedro, pues desde el origen del movimiento así fue concebido por el activista Mario Martínez Ramos, quien entre los años 1996 y 1997 hizo un planteamiento sobre el futuro del pueblo, a través del fomento a la cultura y al turismo, y desarrolló varios proyectos dentro del Patronato Pro Defensa del Patrimonio Cultural e Histórico.
Esto ante la amenaza del proyecto devastador, que no sólo pretendía destruir el cerro emblemático, sino también todo el poblado incluyendo casas y el Patrimonio Histórico.
Entre los años 1999 y 2000 se realizaron varios eventos culturales y musicales, que se daban de manera ocasional para fomentar y cimentar las acciones de resistencia.
Hasta que en 2001, Martínez Ramos le planteó al Ayuntamiento llevar a cabo un festival. En ese entonces Rosaura Loredo era la presidenta municipal por el extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), y de entrada estuvo de acuerdo, aunque finalmente ella terminó dándole los permisos a la trasnacional.
Ese primer festival fue más a regañadientes que con el ánimo de que el municipio interviniese. Para el segundo, en 2002, el movimiento ya se encontraba más consolidado junto con Enrique Rivera Sierra y otros compañeros, organizaron un evento más integral que abarcaba dos días.
Así de manera sucesiva se desarrollaron los siguientes, e inclusive en algunas ediciones se hicieron eventos previos desde el viernes, para generar condiciones y mayor asistencia de la población.
Rivera Sierra recuerda que en el primer festival participó uno de los pilares del rock mexicano, Guillermo Briceño con su grupo La Banda de Guerra, y aunque fue un evento pequeño, fue la punta de lanza de lo que fueron los posteriores. Posteriormente, con más organización se dieron a la tarea de además de llevar grupos musicales, también gente connotada para que participara en mesas de trabajo sobre temas sociales, el impacto de la minería, y las alternativas posibles.
Artistas, politólogos, catedráticos, fueron a Cerro de San Pedro a dar a conocer sus puntos de vista, y se lograron buenos carteles con figuras como Francisco Barrios el Mastuerzo, la agrupación Los de Abajo con Fernando Rivera Calderón, grupos de España como Franco ha Muerto, Guillermo Velásquez y los Leones de la Sierra.
Así como la Orquesta Sinfónica del estado en tres ocasiones, con todo lo que ello implicó tanto en lo logístico como en el ámbito político, dado el enfrentamiento con el gobierno panista de Marcelo de los Santos Fraga.
El activista destaca también que se sumaron a la defensa por medio de la cultura, personajes como el escritor Carlos Montemayor, que se convirtió en un portavoz a nivel nacional y participó en varias ocasiones, así como Carlos Monsiváis, gente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Colegio de México, entre otros.
Carlos Covarrubias hizo mención también de que en el año 2008 se pudo presentar obra del maestro Francisco Toledo, entre otras exposiciones artísticas organizadas por el artista plástico potosino Guillermo García Tello, quien fue clave en esta etapa de promoción del tema cultural.
Señaló también que entre 2010 y 2011 por motivos de seguridad se determinó realizar el festival solamente un día en Cerro de San Pedro y otro día en la capital, debido a que muchos asistentes acampaban sin las condiciones óptimas de seguridad. Sin embargo, este año nuevamente será los dos días en el poblado.
Enrique Rivera concluye que, a partir de los festivales es que el movimiento logra dar mayor visibilidad al sitio a nivel nacional e incluso internacional, pues hubo muchas personas que gracias a este evento conoció todavía en su esplendor al Cerro de San Pedro antes de que se convirtiera en el tajo que dejó MSX.
“Potosinos y gente de todo el país e incluso a nivel internacional vieron en la lucha de Cerro una forma de inconformarse contra estos proyectos ecocidas, y que este caso y todo lo que sucedió son referentes para que no suceda en otros lugares donde las empresas mineras extractivas intentan hacer estos proyectos eococidas, que las poblaciones aledañas no se presten y no caigan en los engaños”.
Finalmente expresó que este es un pueblo maravilloso, que se buscaba quedara como testigo la agresión de la Nueva España a la región, del saqueo de que fue objeto y quedara como un museo natural, aunque no fue posible porque la empresa destruyó el cerro emblemático, pero se dio la batalla, que aún continúa pues falta hacer justicia.





