Astrolabio

Por Victoriano Martínez

La exhibición que hace la revista Proceso de este domingo 29 de agosto sobre Gabino Morales Mendoza como el superdelegado del gobierno federal con más denuncias acumuladas de los 32 que hay en el país abre un expediente que va más allá del caso personal del funcionario y arroja dudas sobre la consigna de no mentir, no robar y no traicionar, de la Cuarta Transformación.

En el recuento que hace la revista Proceso en su número 2339, páginas 23 a 25, sobre las ocho denuncias que hay contra Gabino Morales, describe que son “por delitos que van de violación y acoso, pasando por amenazas y chantaje, hasta el desvío de recursos”.

“Morales fue contactado por este medio con el propósito de conocer su posición sobre las denuncias en su contra. No contestó”, se señala en el texto, firmado por Guillermo Rivera.

El superdelegado no sólo ha evadido enfrentar a los medios de comunicación sobre esos temas, sino a las propias autoridades judiciales ante las que se han turnado algunos de sus casos.

Gabino Morales arrastra problemas por esos antecedentes desde antes de ser nombrado como superdelegado con denuncias que se hicieron durante una visita de Andrés Manuel López Obrador como presidente electo en la que le advertían que no debía darle ese cargo.

Gabino es nuestro coordinador aquí, representante del gobierno federal. Le tenemos confianza y ya. Repito: hay que dejar de pelear, hay que hacer a un lado la politiquería, la patria es primero”, fue la respuesta de López Obrador.

Todo indica que ese aval de López Obrador dio aliento a Gabino Morales para sentirse impune y continuar con su indiferencia y menosprecio ante las denuncias, a pesar de que de ellas se derivaron sanciones de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de MORENA y sentencias del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que fuera sancionado.

López Obrador lo ha sostenido sin importar las denuncias penales, los escritos de militantes que le informan de esos casos y de irregularidades tanto de cuando ocupó la dirigencia de MORENA como ahora como superdelegado, hasta pronunciamientos del Consejo Consultivo de su partido por su renuncia.

Si tolerar una injusticia es provocar otra, con Gabino Morales dejar pasar cada señalamiento de delitos, incluso acreditados por autoridades, provoca que escale en la gravedad de sus faltas tanto que, de algún modo, deja ver que es consciente de ello al optar por dejar de lado su aspiración como candidato a gobernador para aliarse con quien vio con más posibilidades: Ricardo Gallardo Cardona.

“Gabino no cruzó los brazos y, para protegerse de los delitos denunciados –aseguran los entrevistados– puso la estructura política estatal en favor de Ricardo Gallardo Cardona, del Partido Verde, quien finalmente resultó ganador”, señaló la revista Proceso y menciona el caso de una reunión con 100 servidores de la nación en Villa de Arriaga.

“Nos pidieron que dijéramos a personas mayores que, si no votaban por el verde, no iban a recibir sus pensiones de adulto mayor y de discapacidad. Para mí, era una traición”, citó Proceso a uno de los entrevistados.

Enseguida presenta el testimonio del diputado Pedro César Carrizales Becerra:

“Gabino comenzó a trabajar con Ricardo Gallardo y puso la estructura y el voto de la 4T a su favor, a cambio de recursos y protección. A mí también me llamaron, pero no acepté”.

No es la primera vez que se exhibe la traición de Gabino Morales a Morena en el Estado para favorecer a Gallardo Cardona. En la propia revista proceso, en el número 2328, del pasado 13 de junio, fue Leonel Serrato Sánchez, excandidato a alcalde por el PT-PVEM y ex subdelegado, quien lo confesó y describió. Se reproducen textuales dos párrafos de aquel texto:

Ricardo Gallardo Cardona “es nuestro aliado electoral. Tiene como objeto la búsqueda del poder político, trae sus canicas y nosotros traemos las nuestras. Y, sin mezclarlas –porque unas son guindas y una son verdes– las echamos a la bolsa. Eso es lo que hicimos, no hicimos un pacto de ‘me voy a casar con él’”.

En este pacto, admite abiertamente, se involucró y participó la estructura del gobierno federal en el estado, con el delegado del Bienestar, Gabino Morales al frente, tras consultarlo y obtener la anuencia de “sus superiores”, en este caso, el secretario del Bienestar, el tabasqueño Javier May Rodríguez.

La exhibición a Gabino Morales abre un expediente que va mucho más allá de su caso personal que –al fallarle a la consigna de la 4T de no mentir, no robar, no traicionar–, junto con Leonel Serrato y su afirmación de contar con la anuencia de “sus superiores”, deja expuesta la forma en que se aprovecha la cruzada anticorrupción lopezobradorista como mascarada que les dé impunidad.

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