Astrolabio

Por Victoriano Martínez

No tiene nada que ver con la austeridad republicana ni con una actividad particular, lo que el super festejo para el super delegado muestra es a un personaje incapaz de evitar verse envuelto en los mismos esquemas de relaciones de conveniencia de siempre, con los que se suelen comenzar a abrir los caminos de la complicidad.

¿Cuántos de esos personajes que ayer acompañaron, y hasta regalos le llevaron, a Gabino Morales Mendoza estuvieron en sus 29 cumpleaños anteriores? ¿Cuántos habrían estado si no ocupara el cargo que hoy tiene?

Al margen de consideraciones sobre si se rompió la austeridad republicana o de que se trató de un festejo particular pagado con recursos propios, el acto –tanto por su contexto como por sus invitados– tiene repercusiones que atentan contra el interés público, en tanto queda en entredicho que Morales Mendoza se ajuste a los principios incluidos en las distintas disposiciones derivadas del artículo 16 de la Ley General de Responsabilidades administrativas.

Independientemente de las consideraciones que pudieran hacerse sobre los principios incluidos en el Artículo Quinto de los Lineamientos para la Emisión del Código de Ética a que se refiere el Artículo 16 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, destacan dos artículos del Código de Ética de las Personas Servidoras Públicas del Gobierno Federal, publicado el pasado 7 de febrero.

El artículo 20 del Código señala que con motivo de su cargo los funcionarios de la Administración Pública Federal “no deben aceptar, exigir u obtener cualquier obsequio, regalo o similar”. Nadie puede poner en duda que los regalos que le entregaron fueron más para el delegado que para la persona.

En el Artículo 21 de ese mismo Código ordena que si un funcionario recibe regalos, deberá “informarlo inmediatamente al Órgano Interno de Control o Unidad de Responsabilidades, y procederán a ponerlo a disposición del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes”, para cumplir con el artículo 40 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas.

El super festejo ya se dio, ya exhibió la falta de inteligencia y madurez de Morales Mendoza para conducirse como un verdadero servidor público republicano y se mostró como un espécimen más de la politiquería que su superior, Andrés Manuel López Obrador, prometió combatir.

El balance de todo lo que implica una exhibición como esa, y las medidas necesarias para evitar sus efectos, serán responsabilidad de quien promovió y determinó que Morales Mendoza ocupara el cargo que hoy lo hace blanco de tal agasajo. El cumpleaños fue el pretexto, el cargo la razón real de tanta atención.

Lo mínimo que le toca a Morales Mendoza es cumplir con la Ley de Responsabilidades y el Código de Ética, hacer un inventario sincero de los regalos recibidos y determinar todos aquellos que deba poner a disposición del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes.

Y es que tiene que entender que antes que Gabino Morales Mendoza, es el delegado de Programas para el Desarrollo del gobierno de la Cuarta Transformación, y no sólo debe serlo, sino también parecerlo.

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