Astrolabio

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Ciudad de México (18 de febrero de 2016).- El papa Francisco arribó la tarde del miércoles al Aeropuerto Internacional Abraham González de Ciudad Juárez, donde se realizó una breve ceremonia de despedida, encabezada por el presidente Enrique Peña Nieto, para que luego el sumo pontífice abordara el avión que lo llevó de regreso a Roma, Italia.

Así termina la sexta y última jornada del Papa en su primera visita al país, en la cual realizó diversas actividades en cinco entidades de la República mexicana.

Ayer, el papa Francisco acudió a la fronteriza Ciudad Juárez, en Chihuahua, donde tuvo un encuentro con personas recluidas en el Centro de Readaptación Social (Cereso) número 3 de Ciudad Juárez.

También se reunió con obreros y empresarios en el gimnasio del Colegio de Bachilleres de Ciudad Juárez y culminaron sus actividades con una misa cerca de la frontera con Estados Unidos, en la que bendijo una cruz dedicada a los migrantes.

Con pañuelos de colores, los asistentes a la terminal aérea  despiden al pontífice al ritmo de música de mariachi.

A su llegada al Aeropuerto Internacional Abraham González, el pontífice fue recibido por el jefe del Ejecutivo, con quien intercambió algunas palabras para luego dirigirse a una sala interior, donde mantuvieron un diálogo privado.

En el lugar estuvieron también la esposa del Presidente de la República, Angélica Rivera de Peña, y los titulares de las secretarías de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu Salinas, entre otros.

También el embajador de México ante El Vaticano, Mariano Palacios Alcocer; la procuradora general de la República Arely Gómez González, y el gobernador de Chihuahua, César Horacio Duarte Jáquez.

Por la dirigencia eclesiástica estuvieron presentes el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera; el coordinador general de la visita del Papa a México y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Eugenio Lira Rugarcía; así como el obispo de Ciudad Juárez, José Guadalupe Torres Campos.

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“Gracias por abrirme las puertas de su vida”, escribe en Twitter.

El papa Francisco se despidió de México en su cuenta de Twitter, al escribir: “Gracias a México y a todos los mexicanos. Que el Señor y la Virgencita de Guadalupe nos acompañen siempre”.

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El jerarca de la Iglesia Católica registraba tres días antes de su llegada al país, en su cuenta de Twitter en español, 11 millones 71 mil 359 seguidores, y después de seis días de su gira pastoral su cuenta aumentaba a más de 11 millones 130 mil 488 seguidores.

Tras 11 horas de vuelo, aterriza en Roma.

El avión que transportó al papa Francisco desde México, tras una gira pastoral de seis días, aterrizó en el aeropuerto Di Ciampino, de Roma, con lo que concluye estrictamente la visita del Sumo Pontífice a dos naciones, Cuba y México.

La aeronave Boeing 787 Dreamliner de Aeroméxico, denominada Misionero de Paz, llevó al Papa Francisco desde Ciudad Juárez, Chihuahua, hasta Roma, en un vuelo de 11 horas 30 minutos, una distancia de 10 mil 756 kilómetros (5808 millas náuticas), a una altitud de 39 mil pies de altura.

Este avión por primera vez transportó a un Pontífice, para quien el Vaticano no solicitó ningún tipo de adecuación para fines de comodidad o seguridad; sólo se adaptó un equipo de sonido auxiliar en la zona de pasajeros para que el papa pudiera dar su acostumbrada conferencia de prensa, una vez que el avión estuviese en crucero.

En tanto, la vajilla y los textiles de los vuelos papales fueron aprobados por El Vaticano, mientras que los alimentos constan de una comida caliente que inició con unas rosetas de jamón de pavo con aceitunas, jitomate cherry y queso crema, pan tostado, salmón a la parrilla con espagueti de verduras o pasta fusilli con salsa de jitomate, espárragos y queso grana padano, y queneles de carne short rib con mix de verduras escalfadas (pimientos, cebolla caramelizada y berenjena) y mantequilla.

De postre se sirvieron alfajor, mousse de guayaba, panqué de naranja, y para los entretiempos hubo canasta de pan salado, sandwiches, pan dulce, fruta, yerba mate, té Earl Grey, y agua sin sodio.

Antes de aterrizar en Roma, el Pontífice degustó fruta (melón chino y valenciano), omelette relleno de pechuga de pavo decorado con cebollín acompañado de frijoles refritos con queso y salsa tatemada, además de pan dulce y salado, mermelada, mantequilla, y jugos de naranja y manzana.

Los capitanes Hugo Tamborrell y Enrique Galeano, con 21 mil y 18 mil 800 horas de vuelo, respectivamente, estuvieron al frente de la tripulación del Boeing 787 de Aeroméxico, así como los primeros oficiales Eduardo Torres y Carlos Salicrup y 12 sobrecargos, quienes atendieron al pontífice, a su comitiva y a los periodistas que lo acompañaron.

Fuente: Excélsior.

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