Desiree Madrid
El gobernador Ricardo Gallardo Cardona defendió ante habitantes de Villa Magna el proyecto estatal para construir un distribuidor vial de mil 500 millones de pesos y lo contrapuso con la propuesta que había planteado el Ayuntamiento de San Luis Potosí para esa zona, misma que. Durante una reunión con vecinos, aseguró que la obra municipal sería insuficiente para resolver los problemas de circulación y cuestionó la capacidad del ayuntamiento para realizarla
“Entregando el Puente de la Familia, arrancamos Villa Magna, ya como un compromiso”, declaró posteriormente el mandatario al hablar de la reunión con las Juntas de Mejoras de la zona.
Según su versión, los asistentes estuvieron de acuerdo con el proyecto y con la decisión de no realizar ambas obras al mismo tiempo, pues consideró que eso generaría un caos vial.
Durante el encuentro, Gallardo explicó que la obra estatal no sería un puente convencional, sino un distribuidor de aproximadamente dos kilómetros, con conexiones desde la zona posterior al Bicentenario hasta Villa Magna. Afirmó que el proyecto costará mil 500 millones de pesos y que debe considerar el crecimiento habitacional de ese sector.
“Es como si hiciéramos cuatro puentes”, dijo ante los asistentes.
Añadió que en Villa Magna existen más de 50 mil viviendas y que hay terrenos para construir otras 100 mil, por lo que consideró necesario proyectar una infraestructura vial de mayor alcance.
El gobernador cuestionó la propuesta que atribuyó al Ayuntamiento capitalino, e insistió al argumentar que la infraestructura propuesta por el municipio no tendría la capacidad necesaria para atender el crecimiento de la zona:
“Si nosotros solamente hacemos un puentecito que cruce el bulevar, no nos va a servir”.
En la misma intervención rechazó que el Gobierno estatal hubiera frenado proyectos municipales mediante la Contraloría.
Gallardo aseguró que su administración fue la primera en anunciar el proyecto de Villa Magna, presentarlo y tener los recursos listos para ejecutarlo. En declaraciones posteriores, también dijo que ya había expuesto la propuesta ante las Juntas de Mejoras y que los vecinos estaban de acuerdo.
El mandatario aprovechó el encuentro para cuestionar la planeación urbana de administraciones anteriores. Sostuvo que la ciudad debe proyectar su crecimiento a 30 años y no limitarse a los periodos de gobierno.
“Todo el mundo la planea por sus tres años de gobierno, o por sus seis años, y hacen puras tonterías”, expresó.
En su intervención, comparó el desarrollo de San Luis Potosí con el de Querétaro, León y Aguascalientes, y atribuyó el rezago de la capital a gobiernos que, según sus palabras, no impulsaron las obras necesarias.
“Tuvimos gobernantes flojos, corruptos, no salían a trabajar, no construían, no les importaba el crecimiento de la ciudad y abandonaron San Luis Potosí”, declaró.
También aseguró que el parque vehicular estatal pasó de 700 mil unidades, cuando llegó al gobierno, a un millón, y estimó que para 2033 podría alcanzar 1.4 millones. Con esas cifras justificó la necesidad de construir nuevas vialidades y anticipó que el crecimiento de la zona de Villa Magna hará más difícil la circulación si no se realizan obras de mayor capacidad, aunque durante la reunión no presentó documentación para respaldar esas estimaciones.
Otro de los pasajes de su intervención fue el relato sobre la conclusión del puente de la Feria, que, según recordó, permaneció inconcluso durante años por un conflicto de terrenos con ejidatarios de San Juan de Guadalupe. Gallardo narró:
“Cuando llegaron los ejidatarios y quisieron cerrar la carretera, ¡nos lo llevamos! ¡Nos llevamos detenidos!”.
Justificó la presunta actuación al señalar que estaban obstruyendo las vías de comunicación y contó que después se negoció con ellos la adquisición del terreno necesario para completar la obra.
En su relato, el gobernador aseguró que los ejidatarios solicitaron inicialmente 20 millones de pesos por el terreno, pero que él ofreció un millón. “A mí me vale uno, ten tu millón y Dios te bendiga, compadre”, recordó haberles dicho. Después afirmó que aceptaron el pago y que la segunda parte del puente se construyó en tres meses, pese a que el proyecto había permanecido inconcluso durante dos décadas.
Gallardo presentó ese episodio como ejemplo de cómo, según su versión, resolvió un conflicto que había impedido terminar una obra pública. Sin embargo, durante la reunión no detalló las condiciones legales de las detenciones ni aportó documentos sobre la negociación, el monto finalmente pagado o los términos de la adquisición del terreno.





