Desiree Madrid
Las granizadas registradas durante el primer trimestre de 2026 dejaron daños severos en cerca de dos mil hectáreas del Altiplano Potosino, afectando principalmente cultivos de chile e infraestructura de invernaderos con malla sombra, reconoció Jorge Luis Díaz Salinas, titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos (Sedarh).
“Ahorita lo que más nos afectó fue las granizadas. Todo lo que es el Altiplano nos afectó mucho en el chile, fue mucho los invernaderos de malla sombra, que los aventó todos para abajo”, declaró el funcionario al referirse al impacto que dejaron las tormentas sobre una de las principales zonas agrícolas del estado.
Además del chile, también se reportaron pérdidas en cultivos de jitomate y daños importantes en infraestructura de producción protegida.
Señaló que la delegación de Bocas, perteneciente al municipio de San Luis Potosí, fue una de las zonas más golpeadas, aunque los daños también alcanzaron a Villa de Arista, Vanegas, Estación 14, Ahualulco, Matehuala y Villa de Guadalupe.
“Te vas hasta Matehuala, Villa de Guadalupe, también hay gente que siembra mucho de aquel lado”, comentó el funcionario al describir el alcance territorial de las tormentas que afectaron un corredor agrícola importante para la producción de chile y otros cultivos de alto valor comercial.
El titular de la Sedarh explicó que la inversión necesaria para mantener este tipo de cultivos puede alcanzar montos elevados, particularmente en agricultura protegida.
“Ellos le invierten por cada hectárea entre 120 mil pesos hasta 200 mil pesos, dependiendo del cultivo”, señaló.
Aunque no presentó un cálculo oficial sobre el monto total de las pérdidas, la dimensión del daño se vuelve considerable al tomar en cuenta que las afectaciones abarcaron cerca de dos mil hectáreas y ocurrieron en una temporada donde el chile mantenía precios favorables en el mercado, por lo que muchos productores esperaban recuperar inversión y obtener ganancias importantes.
Las pérdidas impactaron tanto a productores de gran escala como a pequeños agricultores cuya economía depende de una sola parcela.
“Hay gente que siembra 100 hectáreas, hay gente que te siembra una hectárea, pero el daño vino para todos, como el que siembra mucho, como el que siembra poco”, afirmó Díaz Salinas.
La amplitud de los daños dejó afectaciones tanto en unidades de producción empresariales como en productores de menor escala con menor capacidad financiera para recuperarse después de perder cultivos completos e infraestructura dañada por el granizo.
Otro de los problemas señalados por el funcionario fue la falta de mecanismos de aseguramiento entre buena parte de los agricultores afectados.
“La mayoría de la gente no tiene seguros, y el seguro catastrófico lo quitó el Gobierno Federal, todos los seguros”, sostuvo.
La desaparición del seguro catastrófico federal dejó a productores del estado sin respaldo institucional para enfrentar pérdidas derivadas de fenómenos meteorológicos extremos, situación que ahora obliga a muchos agricultores a absorber por cuenta propia los daños ocasionados por las tormentas.
Ante ese panorama, la Sedarh informó que los municipios afectados tendrán prioridad dentro del programa estatal de entrega de tractores por Gobierno del Estado.
“Este año queremos entregar 90 tractores para los agricultores, y se les va a dar preferencia a esa zona para empezar a verlos”, dijo Díaz Salinas, aunque no detalló fechas concretas para la distribución ni explicó bajo qué criterios serán seleccionados los beneficiarios del programa.
El funcionario aseguró que la dependencia mantiene contacto con productores de las zonas afectadas y reconoció la magnitud de las pérdidas registradas durante los primeros meses del año.
“Estamos al pendiente ahí con ellos, son pérdidas que realmente fueron muy grandes”, afirmó.
Sin embargo, la Sedarh no informó si existen otros programas de apoyo económico o mecanismos extraordinarios para atender a los agricultores que perdieron cultivos, infraestructura y parte de sus expectativas de ingreso para este ciclo agrícola.
Las afectaciones por granizo volvieron a exhibir la vulnerabilidad del sector agrícola del Altiplano Potosino frente a fenómenos climáticos extremos, particularmente en regiones donde la producción depende de infraestructura costosa y de inversiones elevadas por hectárea.
La falta de seguros, los altos costos de producción y la exposición constante a eventos meteorológicos intensos mantienen a muchos productores en una situación frágil frente a nuevas contingencias, en un contexto donde las opciones institucionales de apoyo resultan limitadas para atender pérdidas de esta magnitud.





