Por: Eduardo Delgado.

 

La paciente, desahuciada, no pagó ni un cinco, en tanto niños con Sida podrían contar con una clínica especializada en la huasteca.

Litigios por Derechos Humanos, más que una lucha contra el poder.

 

Cuando el 10 de junio de 2011 el Diario Oficial de la Federación promulgó la reforma a la Constitución en materia de derechos humanos, abrió una puerta a favor de la dignidad de las personas. En San Luis Potosí comienza a dar frutos: una mujer con cáncer de mama fue operada totalmente gratis en un hospital privado, en tanto un grupo de más de 280 niños infectados con SIDA en la zona huasteca tiene hoy la esperanza de contar con una clínica especializada en esa región.

El abogado Jorge Luis Carmona Cruz, quien se ha especializado en los denominados Litigios Estratégicos en Derechos Humanos (LEDH) producto de la citada reforma, en entrevista con Astrolabio Diario Digital, expuso ambos casos como ejemplo de lo que puede lograrse con esta innovadora herramienta legal.

 

– ¿Puede citar el caso que para usted ha resultado más satisfactorio, en el que haya rendido frutos un Litigio Estratégico en Derechos Humanos?

– Haber logrado que una mujer con cáncer de mama fuera operada en un hospital gratis, sin cobrarle absolutamente nada, por la defensa de su derecho humano a la salud y a los mejores estadios posibles.

Explicó que los nosocomios privados, según la Ley General de Salud, forman parte del Sistema Nacional de Salud Pública. “Son como si fueran públicos y ley dice que deben destinar el 10 por ciento de su capacidad instalada para brindar servicios gratuitos a personas que lo requieran”.

En esa tesitura, hace unos meses, “conseguimos de un juez de distrito que ordenara a un hospital que atendiera a una mujer que no tenía la más mínima esperanza –ojala y hoy la tenga– de sobrevivencia. Le hicieron una mastectomía radical, total y absolutamente gratis”.

 

– ¿Acerca del caso de un hospital para niños infectados con Sida en Ciudad Valles?

– Hay una asociación dedicada a apoyar a niños con Sida y son más de 280 menores cuyos padres tienen que venir desde diversas comunidades de la huasteca potosina, hidalguense, tamaulipeca, al Hospital Central. Pasando una serie de penurias: juntar el dinero para el traslado desde comunidades apartadas, después de caminar durante horas, con la pena del niño enfermo o ellos mismos contagiados… llegar al hospital, que cumple una función social inmensa pero con serias limitaciones, como cualquier institución que ha sido rebasada por la realidad.

Los menores son atendidos, “pero los papás se quedan a la intemperie cuando no hay cupo en los albergues del hospital. Es un calvario, además del calvario del sufrimiento”.

“Hay una re-victimización de esas personas, víctimas de un infortunio, previsible pero a final de cuentas de un  infortunio para los niños, y que aparte son víctimas de la burocracia y de la corrupción, así como de todo aquello que les ha impedido que haya un hospital que los atienda”.

 

“Estamos empeñados, ahorita en la etapa de desarrollo de un litigio estratégico para solicitar a la Secretaria de Salud, tanto estatal como federal, la construcción de un hospital en un punto equidistante en la huasteca, que no necesariamente pudiera ser Ciudad Valles, para la atención específica de los menores”.

Porque en contraparte, juzgó, “no es justo, por ejemplo, que Gobierno del Estado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Instituto Nacional Electoral, se gasten miles de millones de pesos en publicidad”.

 

“Instituciones que creo que la mejor publicidad que se pueden hacer es su propio prestigio, basados en hechos, construyéndose un prestigio sólido y respetado por la sociedad; esa será su mejor publicidad”, completó. “No entiendo que se tengan que anunciar. Mejor que les quiten dinero que tienen asignado a publicidad y que lo destinen a la construcción del hospital”.

Además, refirió, “ya hay un antecedente: el Pabellón 13. Edificado para un grupo de enfermos de SIDA en la Ciudad de México, en cuyo caso se pidió a la Secretaria de Salud, y la Suprema Corte de Justicia de la Nación acordó, más bien sentenció, a la Secretaria de Salud a su construcción”.

 

Ese caso quedó asentado como un litigio estratégico que “puede cambiar políticas públicas. Dijo la Corte: ‘Quítale a la publicidad de 2 mil 900 millones de pesos, que tenía la Secretaria de Salud hace tres años, y destina mil 100 millones para la construcción del hospital’”.

“Fue una orden, no una recomendación”, precisó. “Fue una sentencia hermosísima, en donde dice: ‘Estas personas, las que vienen y aun las que no están contagiadas tienen derecho a disfrutar del derecho humano a la salud, en el mejor estadio posible’”.

En resumen, agregó, “no se trata solamente de que tengas salud en este momento sino también de los futuros pacientes, pues en la sentencia los magistrados asentaron que los pacientes, enfermos de SIDA, en su aspiración y derecho humano a la salud deben encontrar ‘un destino cierto… no aspiracional’”.

 

Un caso más mencionado por Carmona Cruz: Un grupo de pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social a quienes esa institución, “inopinadamente y por una cuestión totalmente absurda, les pedía demostrar un trámite: una certificación de vigencia de semanas cotizadas…que el propio Seguro tenía que hacer”.

“Les suspendieron el suministro los servicios médicos, hospitalario y el pago de su pensión por no haber presentado ese documento”, que el propio IMSS debía generar. “Sensible a estos asuntos en derechos humanos, un juez de distrito ordenó la suspensión del acto reclamado, les restablecieron los servicios y les reanudaron el pago de su pensión”.

 

LITIGIOS QUE CAMBIAN POLÍTICAS PÚBLICAS.

“Como el Quijote, estoy enloqueciendo, pues en todo veo derechos humanos”, expresa Carmona Cruz, quien fungió como abogado de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí durante el periodo 2000-2004, y en los últimos años se ha dedicado a especializarse en la defensa de los derechos humanos desde la perspectiva de Litigios Estratégicos.

“Esto es capaz de cambiar políticas públicas y ese es justamente es uno de los objetivos y diferencias que hace del litigio común y corriente”, señaló. “En tanto que en el litigio ordinario se trata de conseguir justicia entre dos o más personas, en uno estratégico se trata de cambiar las políticas públicas, hacer conciencia en la sociedad, cambiar una ley, abrir la conciencia de jueces y magistrados e involucrar a la sociedad en temas colectivos, que a veces por la indolencia de nosotros mismos no somos capaces de tomar como propios”.

 

“En un litigio estratégico hacemos propios los dolores y el sufrimiento ajenos, porque somos parte y lo que siempre debimos haber hecho por el simple hecho de ser humanos, pero que con estos avances de la tecnología y la ciencia nos han hecho tan pocos solidarios”.

– ¿Ese elemento se ha perdido y como sociedad nos afecta?

– Nos lástima, nos lacera, nos divide. Perdone el uso de esta expresión: “A mí me vale madre lo que le pase a los demás… con que yo esté bien y los míos medio estén bien, ya con eso… Hemos dejado de ser responsables de lo que les pasa a los demás.

– ¿Somos egoístas?

– Muy egoístas. No pensamos en el otro y no sabemos que las campanas también doblan por nosotros. Esas campanas de Hemingway doblan por nosotros, no nada más por los que se fueron.

– ¿Es una herramienta en pañales?

– Sí.

– ¿Entre los abogados es conocida?

– Me duele decir que no.

– ¿Cómo?

– Porque en las 26 o más escuelas de derecho que operan en el Estado este es un tema colateral, marginal. Este debería ser un tema fundamental. Hay muchos esfuerzos importantes. La facultad de Derecho tiene una maestría en Derechos Humanos pero enfocado al tema filosófico, histórico, doctrinario y también hay una clínica en litigios estratégicos que ha hecho aportes importantes.

 

Sin embargo, del número de facultades o escuelas que hay en el Estado, “no hay una con un programa serio, de fondo, de derechos humanos”, lamentó.

 

– ¿Es un sistema anti corruptible?, pues en el caso de la mujer el dueño del hospital podría haber ofrecido dinero al juez…

– Como toda hechura humana es susceptible de tener fallas, pero lo importante de todo es que en los litigios estratégicos hay muchas figuras que mantienen al juez en el escrutinio público y todas las audiencias, porque además así lo dice la Constitución, los tratados y los convenios internacionales, deben y tienen que ser públicas.

Sostuvo que “ese principio de publicidad es la cercanía que tiene el gran público respecto al juez, que lo inhibe de prácticas indebidas; los tribunales deberían estar abarrotados de personas, viendo cómo actúan jueces y magistrados, para inhibirlos de cometer fechorías”.

 

“Además la jurisprudencia interamericana ha rescatado instituciones del derecho romano, como es la Amicus Curiae, que es el amigo de la corte y esto es: ‘Yo Juan Pueblo, aunque no tenga interés en el conflicto entre zutano contra mengano, puedo pedirle al juez, si se trata de derechos humanos, que reciba mi opinión’”. Dado que “es un tema de derechos humanos en el cual quiero opinar, el juez tiene la obligación de recibirme mi escrito y mis opiniones verbales si quiero”.

 

DE GARANTÍAS INDIVIDUALES A DERECHOS HUMANOS GARANTIZADOS

La reforma constitucional de 2011 representó la conversión de las garantías individuales otorgadas por esa norma fundamental, a un reconocimiento de los derechos humanos en el país, con la obligación para todas las autoridades a velar por que se respeten en favor de las personas. Carmona Cruz suele destacar el tercer párrafo del artículo primero constitucional que dice:

“Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley”.

Carmona Cruz comentó que esos derechos hoy están regulados “a través de instrumentos escritos y son inherentes al ser humano desde toda la historia de la humanidad, pero el desarrollo de los derechos, en el sentido del reconocimiento del Estado, tendrá unos 200 o 300 años”, estimó. Sostuvo que en aras de lograr el despertar de la conciencia de la sociedad deben divulgarse campañas a través de redes sociales y espacios públicos.

 

“Yo voy a las rodadas los jueves y he visto barrios, de todo tipo, en los que podríamos despertar (mediante campañas) la conciencia en la sociedad acerca del significado de la movilidad, que es un derecho humano a disfrutar de la ciudad y el derecho al paisaje público”, ejemplificó.

También agregó, “hay un derecho humano a vivir con dignidad, en términos de no tener a lado de mi casa una cantina o un expendio de cerveza, que han proliferado; en cualquier calle hay unos 15 o 20 depósitos, pequeños bares en las cocheras. Eso no es vivir con dignidad”, opinó. “No tengo nada contra los bebedores y menos si lo hacen con moderación, ni contra los vendedores, que tienen todo el derecho del mundo a hacer dinero. Punto en el que justamente, en cuestión de los derechos humanos, pudiera pensarse en que colisionan el derecho a vivir, al libre mercado y a consumir alcohol, pero cada uno tiene su propio espacio y en ese caso sería necesario hacer un ejercicio de ponderación”.

“Tanto derecho tiene el vendedor si lo hace bajo las normas establecidas, como la persona a consumirlo, pero también el que se opone a que al lado de su casa instalen un antro, al que con el consiguiente perjuicio en el costo de su vivienda también se le priva de una vida digna, porque aquella persona que consume con moderación se mantendrá en sus cabales pero quien lo hace con exceso saldrá a orinar en la calle y a reñir”.

 Explicó que al tener como meta el respeto a la dignidad de las personas, cuando hay una aparente colisión entre dos derechos, se aplica el principio de proporcionalidad para que ninguna de las partes se vea afectada. Refirió el caso de la operación gratuita en un hospital privado. Explicó que no se trata de que cualquier persona llegue y diga que no tiene dinero, y y exigir que lo atiendan en forma gratuita, porque la otra parte también tiene derecho a un ingreso. Si el caso lo analiza un juez, puede determinar que la persona que busca el derecho a la salud puede pagar un determinado porcentaje del costo del tratamiento, y el resto sea cubierto como parte del 10 por ciento que establece la Ley General de Salud para estos casos.

 

UNA HERRAMIENTA QUE LLAMA A LA CONCIENCIA

 

Los LEDH dan una nueva dimensión a los derechos humanos, a tal grado que se requiere comprender sus alcances y tomar conciencia de ellos. Por ello se le pidió a Carmona Cruz un esfuerzo por explicarlos de manera sencilla, en un lenguaje comprensible para estudiantes de secundaria. Lo primordial es “hacerlos que tomen conciencia de que son seres humanos, que deben tener acceso a todos los derechos existentes en este planeta, pero que también tienen una serie de obligaciones que cumplir con la sociedad y consigo mismos”.

Les infundiría, añadió, “que en este momento su única obligación es estudiar y con el derecho a hacerlo con dignidad, con una instrucción y profesores de calidad para que sean ciudadanos y seres humanos de mucha calidad”.

 

El problema o deficiencia, expuso, radica en que “nadie les hablado así, ni sus padres ni sus profesores ni el cura o el ministro de culto religioso con el que van el domingo a una iglesia. Nadie les hace tomar conciencia de sí mismos, de lo que significan como parte esencial de la sociedad y de lo que significaran en el futuro”.

“No los hacen tomar conciencia de que son los agentes del cambio en formación, que de ellos depende el futuro de todos los que estamos en edad adulta y que nosotros somos corresponsables, en este momento, de lo que a ellos les sucede”, abundó. Sostuvo que todos, autoridades, padres, abuelos, tías, medios de comunicación, deportistas profesionales y artistas, “somos responsables de ellos”.

 

– ¿Cómo hacerlo a través de las redes sociales?

– Hay muchachos con un talento inimaginable…, desperdiciados. Chicos y chicas en espera de una oportunidad que, a veces, los adultos les negamos: de convertirse en agentes de cambio, diseñando campañas y memes… con mensajes de derechos humanos.

“Hay jóvenes talentosos que si les dijéramos hay les van la declaración universal de los derechos del hombre, del niño y la mujer, diseñarían una campaña creativa, visible”. En cuyo caso, precisó, la campaña tendría que comenzar con el tema “dignidad, que es principio y fin de los derechos humanos, lo dicen la jurisprudencia y los tratados internacionales”, acotó.

 

A la par, recomendó, en San Luis Potosí deben recuperarse los espacios públicos. “No estoy de acuerdo con las personas que hacen grafitti pero si les pidiéramos hacer pinturas con mensajes sobre derechos humanos los harían y los veríamos todos, niños y adultos”.

En San Francisco, California, refirió, “…lamento poner el ejemplo de Estados Unidos”, hay un programa público llamado “Poesía en la calle” y en los muros hay inscritos poemas de autores de diversas nacionalidades y lenguas, como Jaime Sabines y Amado Nervo (mexicanos), así como de Mario Benedetti y Juan Carlos Onneti (uruguayos).

 

En San Luis Potosí, “podemos aprovechar esos espacios” con una campaña diseñada por estudiantes de la facultad del Hábitat y de Ciencias de la Comunicación. “La Universidad, tan galardonada, debe tener talentos indiscutibles, que diseñen una campaña profunda, intensa, llegadora, dirigidas a personas de todos los niveles, incluso a los niños que no van a la escuela”, añadió.

 

Dijo que en su experiencia personal, con sus hijos, durante su infancia, procuró en ellos “hacer personas responsables, limitándoles todo aquello que desde la perspectiva de un adulto pudiera generar, más que un beneficio, un perjuicio para un niño”.

“Un ejemplo simple: Los juguetes en exceso. Mis hijos tuvieron lo mínimo elemental para ser felices. Una bicicleta, un balón, yoyos, trompos, canicas…”. En tanto “hay padres que los atiborran con juguetes con una vida útil de hora y media”.

 

A su parecer es mucho mejor imbuirles el sentido de la responsabilidad, “poniéndoles a hacer pequeñas cosas en sus casas” e imponiéndoles reglas como “no permitirles salir de su cuarto sino tienden su cama ni pararse de la mesa sin recoger plato, vaso y cuchara para llevarlos al lava trastes”.

 

– Pero hay una importante cantidad de hogares en las que los papás trabajan…

– Pero se quedan con la abuela, la tía o la prima; con alguien que los cuida…en las guarderías, donde hay esa posibilidad de hacer esa tarea.

– ¿La escuela es fundamental?

– Es la que más responsabilidad tiene. No he revisado los contenidos educativos de los últimos años, pero no creo que esté el tema de derechos humanos o algo similar. Existía el civismo, lo que hoy conocemos como derechos humanos.

 

Así, los derechos humanos hoy se abren paso con nuevos instrumentos legales que requieren, desde todos los niveles educativos, generar conciencia sobre su importancia para proteger la dignidad de las personas como una vía de acceso a una sociedad más digna porque, como señala la jurisprudencia citada por Carmona Cruz: la dignidad es el principio y el fin de los derechos humanos.