Inspección del INAH en Cerro Gordo encuentra que pudo pertenecer a un campamento de cazadores-recolectores

Estela Ambriz Delgado

Una inspección preliminar del Centro INAH San Luis Potosí en el Cerro Gordo reveló que el sitio pudo pertenecer a un campamento de cazadores-recolectores. Ante este hallazgo, expertos consideran de suma importancia resguardar la zona para comprender la historia del estado.

La titular del Centro INAH, Imelda Aguirre Mendoza, informó que el pasado 4 de agosto recibió una denuncia del Comité de Defensa del Ejido Cerro Gordo por la destrucción con explosivos de su cerro emblemático. Los denunciantes solicitaron un diagnóstico arqueológico para la caracterización, delimitación y protección de bienes con potencial valor patrimonial, lo que derivó en la inspección preliminar.

La funcionaria afirmó en entrevista que, el arqueólogo Víctor Baldovinos acudió al sitio en el municipio de Zaragoza y que, en la inspección realizada, se encontró que el sitio posiblemente funcionó como un campamento de cazadores-recolectores, motivo por el cual, previo a la suspensión definitiva por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), el instituto solicitó frenar las obras.

Además, indicó que seguirá otro proceso más amplio de investigación para continuar explorando a profundidad. Sin embargo, es un proyecto que aún debe ser autorizado por las oficinas centrales del INAH, por lo que se espera pueda ser ejecutado en el transcurso del siguiente trimestre.

Durante la reunión con el comité, los habitantes mostraron materiales cerámicos y artefactos líticos, entre ellos una vasija de silueta compuesta con decoración en bandas rojas y negras, además de fragmentos cerámicos y posibles puntas de proyectil, piezas que requieren, examinación y clasificación especializada.

La solicitud del comité busca la caracterización, delimitación espacial, registro técnico y evaluación del estado de conservación de los bienes arqueológicos, con la finalidad de generar elementos técnicos necesarios para su protección, conservación, y gestión conforme a la legislación vigente; por lo que esperan que se conforme un expediente técnico que permita al INAH contar con la información suficiente para determinar la existencia y características del patrimonio arqueológico, definir medidas de protección, establecer restricciones o condicionantes para obras futuras, incorporar los sitios al registro correspondiente cuando proceda, establecer acciones de conservación y monitoreo.

La relevancia de su conservación

Por su parte la arqueóloga Adriana Macías Madero, docente e investigadora de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), consideró con base en su experiencia, los materiales que se han encontrado y la zona en que se encuentra el cerro, que el sitio tuvo una alta movilidad de personas en épocas remotas.

Explicó que esta área montañosa era transitada por grupos nómadas que buscaban, durante temporadas diferentes recursos para alimentarse. El hallazgo de los materiales que han encontrado los habitantes en sus recorridos, como puntas de proyectil, materiales líticos, es decir, las piedritas trabajadas que eran justo para cazar, para poder aprovechar recursos, refuerza esta teoría.

Asimismo, señaló la probabilidad de asentamientos semi sedentarios y puso como ejemplo una dinámica de los grupos de esta zona, el replegarse por temporadas de sequía o fío, en las que se iban a las montañas. Mientras que en épocas de calor y bajaban a los a las partes planas y empezaban a cazar.

“Lo que se me hace muy importante de esta parte del Cerro Gordo es que están encontrando también cerámica, o sea, ya como hablando de grupos más estables, más de periodos más largos. Por eso creo que la línea del tiempo que tiene digamos el Cerro Gordo es así muy amplia”.

En relación a los entierros que los habitantes refieren haber encontrado, especuló que, por su tipo, pueden tener influencias de occidente. Por ello también plantea la hipótesis de que Cerro Gordo pudo ser parte de un corredor de paso y también de permanencia, por donde hubo fluidez de ideas, mercancías, y de personas, por lo que es importante conservarlo

“Hablan como, no sé, de antes de nuestra era… pueden tener influencias con, por ejemplo, esta zona de Michoacán, toda esta zona de pues sí, de Guanajuato… occidente propiamente estaba muy comunicada, se dice, hasta tener influencias con culturas este que vienen a veces hasta de Sudamérica… la posibilidad de fluidez de ideas, de mercancías, y se entiende porque esta zona también fue parte del Camino Real, entonces por eso esa continuidad, ese carácter que tiene de paso, de transición, de gente moviéndose de un lado a otro. Y creo que vale mucho la pena conservarlo y resguardarlo”.

Para mayor comprensión de este posible corredor, la experta en arqueología e historia refirió sobre la ruta ceremonial del pueblo Wixárika, en la que se da un sentido simbólico a la comunicación, a la vinculación del presente con el pasado, que debe preservarse.

“Probablemente no sea tan visible en el Cerro Gordo… no vamos a ver sitios grandes ni este ni construcciones o edificios que sean ostentosos, pero hay mucho mucho simbolismo por los materiales, por las dinámicas culturales que puede haber. Y yo creo que, en ese punto, lo que hay en el Cerro Gordo les permitiría entender mucho de la historia de San Luis Potosí a través de muchos años de historia. Entonces, vale mucho la pena resguardarlo.”