Astrolabio

Antonio González Vázquez

La alta jerarquía de la Iglesia Católica en San Luis Potosí ha estado en momentos importantes de la política potosina. Hace 30 años, Monseñor Arturo Antonio Szymanski Ramírez estaba tan identificado con ciertos actores políticos, que se le llegó a conocer como “Primanski”.

Desde  la oposición, hace tres décadas, había inconformidad con el obispo porque se percibía que con sus opiniones, favorecía al gobierno priísta y al candidato del tricolor a la gubernatura, Fausto Zapata Loredo.

En tono de burla, se hacía la referencia despectiva.

Cuando Luis Morales Reyes llegó a la arquidiócesis de San Luis Potosí, se convirtió en una figura muy influyente y candidatos a cargos de elección popular lo buscaban para pedir su “bendición”.

La fotografía con el arzobispo era una aspiración de los candidatos, lo buscaban y el prelado los recibía; buscaban legitimidad con ese tipo de encuentros. Así ha sido en San Luis, estado aún tan conservador que es necesaria la aprobación de la jerarquía católica para poder iniciar una aventura electoral y después, para gobernar.

Este viernes, en la sede de la Arquidiócesis, en el Centro Histórico de la ciudad, el exarzobispo Jesús Carlos Cabrero Romero recibió al gobernador electo, José Ricardo Cardona.

En su red social de Facebook, el ex diputado federal y ex acalde de Soledad de Graciano Sánchez dio a conocer el encuentro y publicó una imagen.

“Hoy me reuní con el Arzobispo Carlos Cabrero. Platicamos del comienzo del nuevo San Luis Potosí y de una buena relación entre el Gobierno del Estado y la Iglesia Católica, gracias por sus presentes”, escribió Gallardo Cardona.

En la fotografía, el jefe de los católicos hace entrega al gobernador electo de la figura de una virgen.

En un comunicado de prensa, se abunda sobre la entrevista del político con el religioso, en el que se afirma que Cabrero Romero “le encomendó la gran responsabilidad de recuperar la paz social y la unidad que tanto anhela el pueblo potosino, y también pidió por una mayor atención a los pueblos originarios, que necesitan el respaldo de las instituciones para acceder a mejores oportunidades educativas, laborales, de salud y de vida”.