Jaime Nava

Si algo se le puede reconocer a Ricardo Gallardo Cardona es que sabe aprender de sus errores. A finales del 2014 y principios del 2015 se puso en la mira del Gobierno Federal por utilizar empresas de las que era socio para desviar más de 200 millones de pesos de las cuentas del Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez a través de la Clínica de Especialidades Wong, razón por la cual estuvo preso casi un año.

La historia sobre su liberación es de sobra conocida y se resume facilmente: el PRI pactó con la gallardía apoyo electoral a cambio de dejar salir al pollo de prisión; para facilitar las cosas el Gobierno Federal lo acusó de un delito distinto al que estaba comprobado y dejó su celda gracias a un amparo. Por ese motivo sus cuentas permanecen congeladas.

Ese año, Gallardo Cardona aprendió la importancia de los prestanombres. De familiares, amigos, amigas, trabajadores y amantes se aprovecharon los Gallardo para crear una serie de empresas con las que pensaron que podrían hacer negocios tranquilamente. Como no hay crimen perfecto, la primera en caer fue Sandra Sánchez Ruiz, la fantasmal proveedora de medicamentos, a quien recientemente se le vio en la Tesorería soledense.

Otra de las mujeres gallardistas cuyos negocios fueron descubiertos es Paloma Martínez Hurtado, quien además de ayudar a constituir varias empresas, cobraba como aviadora en el Ayuntamiento de San Luis Potosí durante el trienio de Ricardo Gallardo Juárez y le adjudicaron una serie de contratos desde el Interapas en ese mismo periodo.

Un nombre menos conocido, pero no por ello poco relevante, es el de Luz Adriana Leura Zapata, quien figuró como socia de las empresas MULTICONSTRUCCIONES CENTRALES, S.A. DE C.V. y CIMIENTOS Y CONSTRUCCIONES SAN LUIS, S.A. DE C.V. junto a Paloma Martínez Hurtado e Ilse Monserrat Cardona; al final, para que todo quedara en familia, las acciones fueron vendidas a Roberto Carlos Cardona Reyna, tío de Ricardo Gallardo Cardona.

Tras el escándalo que generó la noticia de los millones que las administraciones gallardistas pagaron a Sandra Sánchez Ruiz, incursionar en los medios de comunicación se convirtió en una necesidad para los Gallardo. Convocaron a una reunión a la que asistieron algunos directivos de periódicos y portales de internet con los que llegaron a un acuerdo de silencio. Así nacieron los llamados “medios gallardistas”.

Como tener el control indirecto de la prensa no era suficiente, Luz Adriana Leura Zapata sirvió para fundar, con Luis Carlos Delgado González, el GRUPO ONE MULTIMEDIA CENTER CLICK, S.A. DE C.V, mejor conocido como One Click, empresa que recibió grandes pagos de sus ayuntamientos y que también usaron para instalar espectaculares y pantallas publicitarias por toda la ciudad.

En la carrera por la impunidad familiar, Ricardo Gallardo Cardona saltó el obstáculo que le representaba el Partido de la Revolución Democrática (PRD) -por mantener una abierta oposición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador- y se refugió en el Partido Verde con su compañero legislador Mauricio Toledo, el ex delegado de Coyoacán, quien, como el pollo, arrastra una serie de señalamientos por corrupción.

Como el tufo a corrompido no se quita cambiando de playera ni bañándose en nuevos perfumes, por más ecologistas que sus etiquetas digan ser, Ricardo Gallardo Cardona comenzó un lavado de imagen a profundidad y el primer paso consistió en desprenderse de su marca personal: la gallardía, identificador ya en desuso por la carga negativa que conlleva.

La misma estrategia está a punto de implementarse al medio más gallardista de todos: One Click. Para que sea útil como parte de la campaña rumbo a la elección del 2021, One Click sería transformado en una filial del diario Contra Réplica, del cual es socio Héctor Serrano Cortés, diputado federal y coordinador de la campaña de Ricardo Gallardo Cardona.

A ese nuevo proyecto se irán todos los recursos disponibles, por eso, el resto de medios que aún sirven a los gallardo, el próximo año enfrentarán un recorte presupuestal. Soledad de Graciano Sánchez no es una fuente infinita de recursos, si no pregúntenle a su tesorero o a su alcalde, quienes estuvieron a punto de terminar el año endeudando al municipio con casi 30 millones de pesos para completar aguinaldos y construir albercas.

¿Cuántas empresas pueden crearse con prestanombres sin que nadie se dé cuenta? Tal vez en el 2020 lo sabremos…