Alejandro Hernández J.

Miércoles 10 de julio en redes sociales. El mundo de los adultos es muy aburrido: seguir analizando la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda en apenas 140 caracteres, intentar descifrar el rostro preocupado de Arturo Herrera Gutiérrez durante su nombramiento… -¡Mejor dibújame un cordero! -diría el principito. Y aparecen los memes… De repente, la noticia del día comienza a extenderse: “¡Ya se armó el tiro!” Ahondemos, pues, en esta noticia; ¡nos divertiremos como enanos!

Durante una conferencia de prensa en la cual ambos personajes presentaban ante los medios su “Ajuste de cuentas”, Carlos Trejo lanzó una botella a Alfredo Adame. La herida ocasionada por el proyectil requirió 5 puntadas; de haber sido recibido en otro ángulo, el impacto habría podido dañar severamente el ojo del artista.

La página oficial de la que varios medios han llamado “pelea del siglo” presenta la siguiente descripción:

un reto, una aceptación, duelo de valientes, de Celebridades Alfredo Adame vs El Cazafantasmas Carlos Trejo, en Jaula, pelea de exhibición a 3 Rounds de 3 minutos bajo reglas MMA, Dos entran sólo uno sale. Ven a disfrutar del espectacular servicio y ambiente del 360 Venue, su música, su espacio y “El Evento “ el “Ajuste de Cuentas “ dos peleas más de artes marciales mixtas los esperamos (sic.).

Los precios de entrada van de $1000 a $350 pesos. Según se ha documentado en prensa, estos precios son más altos que el costo de entrada al “América-Chivas” en cuartos de final de la más reciente Copa MX. Pero si alguien pensaba pueril e ingenuamente que todo se trataba de un espectáculo, mientras Adame quitaba la sangre de su frente tras el golpe, declaró a los medios:

No hay show, ya lo vieron. Para todos aquellos que pensaban que era un show y un espectáculo, pues no, no lo es.

El famoso actor también insistió en aclarar:

El motivo de que yo no lo haya agarrado en la calle algún día es precisamente para no dar un mal ejemplo a los chavitos, para no armar un rollo que pueda tener consecuencias (…). Por eso lo quero subir a un ring.

Poco después, Trejo tomó el micrófono para explicar el origen de la disputa con Adame. -“El día dos lo voy a destazar” -precisó Trejo.  En efecto, “la pelea del siglo” está programada para el 02 de agosto de este año.

Para no dar un mal ejemplo a los chavitos, decía entonces Adame… ¡Lo bueno es que no hay chavitos en redes sociales! La prueba es que, seguramente solo una vez adquirida la mayoría de edad, envían correos a estos personajes para decirles “gracias por formar parte de mi infancia”, tal como lo presume Trejo en su cuenta de Twitter.

Afortunadamente, los chavitos tampoco ven la televisión por la mañana. Es por esto, sin duda, que ya desde el mes de marzo, el conocido programa “Hoy” se permitió citar —a las 10 horas— a los contrincantes para que aclarasen el origen de sus diferencias. -“Solo quiero dejar en claro que no hay golpes, no hay palabras altisonantes; es un horario familiar” -previno acertadamente el animador del programa a los dos personajes. Desde luego, este acto fue de una gran prudencia, pues siempre hay uno que otro diablillo que se pone a ver estos programas matutinos.

Después de la introducción, el segmento del programa presentó algunas elocuentes entrevistas previas. En ellas se escucharon afirmaciones poco aptas para niños: “¡Voy a cerrarle el hocico a ese mamarracho!” …  “¡Te voy a dejar paralítico, cabrón!” (Que los peques y los no tan peques que, por razones inexplicables, terminen leyendo este artículo, me perdonen por atreverme a realizar estas citas).

Evidentemente, estos ejemplos prueban que los productores de televisión ya no son ningunos chavitos, pues seleccionan con juicio y razonamiento —como todos unos grandes— el contenido de sus programas. ¿Hacer virtualmente una apología del homicidio en televisión abierta? Impensable. Por otro lado, ante la alargada crisis que enfrentan los servicios médicos públicos en nuestro país, que a un mayor de edad, figura mediática, productor o dueño de medios, se le ocurra difundir amenazas de muerte o de lesiones como si se tratase de algo entretenido, sería una profundísima falta de respeto para chicos y grandes.

De cualquier modo, como adultos responsables que somos, no nos dejamos engatusar por espectáculos violentos y contenidos vulgares; mucho menos gastaríamos nuestro dinero (obtenido con bastante esfuerzo) en ajustes de cuentas dentro de jaulas. Después de todo, ya lo decía el principito, a los adultos nos encantan las cifras: según el INEGI, en 2017 había ya en México 2,1 millones de niños que trabajan en ocupaciones no permitidas —7,1% de la población de entre 5 a 7 años—. Evidentemente, nuestra madurez nos dice que es mejor invertir nuestra atención y nuestro dinero en las causas justas; sin duda aún conservamos ese deseo de juventud de querer cambiar el mundo.

(¿O será que nuestros cuerpos han crecido, pero, en realidad, a algunos les conviene que sigamos actuando y pensando “como niños”?).

 -“Mi abuelo una vez me dijo que no le tuviera miedo a nada y a nadie” -declaró también Alfredo Adame. Tiene toda la razón: escuchemos a nuestros abuelos los pensadores griegos. Ya desde el último cuarto del siglo IV a.C., uno de los nenes consentidos de occidente, Platón, había advertido sobre los peligros de permitir que un niño escuche contenidos inapropiados:

¿Hemos de permitir que los niños escuchen con tanta facilidad mitos cualesquiera forjados por cualesquiera autores (…)? […] Las impresiones que a esa edad se reciben suelen ser las más difíciles de borrar y las que menos pueden ser cambiadas.

En La República, el pequeño gran filósofo Sócrates, personaje principal del diálogo, advierte que toda “poesía” inadecuada es el mejor alimento para la parte insensata de nuestra alma. ¿Cuál es el riesgo de empacharse escuchando historias falsas o vulgares? Nada más y nada menos que volverse tirano, es decir, esclavo de pasiones destructivas. Desde luego, entre más tiranos haya, mayor riesgo de tener algún día a un tirano gobernando el Estado…

Evidentemente, no hay que escatimar recursos para evitar un riesgo tan funesto. Por ello, en esta maravillosa obra Sócrates termina incluso desterrando del Estado ideal la poesía del mayor de los poetas griegos, Homero. -“No se debe honrar más a un hombre que a la verdad” -declaró el personaje Sócrates.

Los diálogos platónicos tenían, entre muchos otros, el objetivo de hacer una crítica al Estado griego antiguo, particularmente al Imperio ateniense. ¡Triste fortuna!, poco se tomaron en cuenta: el Sócrates de carne y hueso fue condenado a pena de muerte por la democracia ateniense (¿en serio las democracias son capaces de mandar matar a los hombres más justos?), Atenas fue destrozada por la guerra… Niños, no es por espantarlos, pero ¿podrá salvarse nuestra sociedad actual? Tal vez sí (¿pero por cuánto tiempo?), a condición de portarnos bien, de comprender el gran daño individual, social y estatal que causa la difusión de contenidos vulgares e inapropiados, y de tomar muy fuertes medidas al respecto.

En un artículo que podría ser considerado como clásico, el escritor francés Pierre Jourde utiliza el término “estupidez mediática” (bêtise médiatique) para referirse a un fenómeno que es capaz de echar abajo todo lo que el proyecto educativo ha construido durante siglos, de incluso destruir la cultura. En sus palabras:

El público pide lo que se lo condiciona a pedir. […] El trabajo educativo es destruido por la estupidez mediática, la bufonería erigida como forma de expresión (…). Todos tenemos derecho a relajarnos ante un espectáculo fácil. Pero, [con el contenido que muestran los programas “de entretenimiento”], ya no se trata de una mera distracción. Estas imágenes, estas palabras doblegan el espíritu frente a ciertas formas de representación, las legitiman, incitan a pensar que es normal hablar, pensar, actuar de esta manera. Fealdad, agresividad, voyerismo, narcisismo, vulgaridad, incultura, estupidez, invitan al espectador a complacerse en una imagen infantilizada y degradada de él mismo. […] Admitimos que un alimento o un aire contaminados puedan ser nefastos para el cuerpo. Hay representaciones que contaminan el espíritu. […] La estupidez mediática no es un fenómeno accesorio. Conduce una guerra de aniquilación contra la cultura (nuestra traducción).

Nuestro autor señala que, para colmo, el vacío de información completa la estulticia del entretenimiento. De esta manera, en apariencia “no sólo nos divertimos, sino que nos informamos”: hace unos días vimos fotografías del boxeador Mayweather posando ante pilas de billetes, sabemos que tal o cual artista se accidentó ayer en su auto y que tiene amantes, (sabemos también que el 2 de agosto habrá un “ajuste de cuentas” en jaula). Sin embargo, sobre la venta de armamento nuclear en el mundo, sobre el genocidio de los Rohingyas, sobre eventuales soluciones ante la uberización del mercado o sobre la tasa de analfabetismo infantil en nuestro país, poco o nada sabemos.  

¿Qué habrá detrás de la “puerilización del adulto”?  El enfant terrible que es el filósofo Alain Badiou nos da su respuesta: el poder del mercado. Si la vida actual es prácticamente sinónimo de posibilidad de comprar, y si los adultos siguen siendo niños simbólicamente, ¡hay que comprar juguetes! Muchos y muy lujosos juguetes a costa de lo que sea. 

La educación está perdiendo fuerza, a punto de rendirse; nuestros trabajos y nuestros entretenimientos no contribuyen muchas veces —y para colmo de manera imperceptible— más que a agrandar la brecha entre los niños rodeados de lujos y los niños metabolizando sus propios intestinos a causa de la inanición; la producción y el consumo desmedidos están amenazando a toda la humanidad y al planeta. ¡Niños del mundo, unámonos!La Pelea del siglo no es la de dos actores en una jaula, sino la de las sociedades contra la estupidez mediática. Dos entran, solo uno sale, como dirían algunos.