Dicen que el alcalde de la ciudad, Ricardo Gallardo Juárez es de mecha corta, que se enciende rápido, que le molesta que las cosas no salgan como desea, que le irrita sobremanera que sus planes enfrenten escollos. Es natural, a nadie le gusta que fracasen sus proyectos, pero bien visto, los reporteros de la fuente municipal no tienen la culpa de eso y no tienen porque pasar por el desdoro del genio del munícipe.

El de ayer no fue un buen día para el alcalde: no logró el apoyo de regidores de oposición para decretar la rescisión del contrato a la empresa VIGUE y eso lo puso de mal genio, pero también encorajinó a sus guaruras. No andaban de buen ánimo y eso se constató cuando abandonaron palacio municipal, adelante el alcalde y detrás y a los lados de él, sus escoltas que por lo que se vio, también son de mecha corta y de ánimo muy combustible.

 

Los reporteros de la fuente querían entrevistar al alcalde sobre la cancelación de la sesión extraordinaria, querían saber los pormenores para informarlo a la sociedad, pero el edil no quiso hablar. Esa negativa la entendieron los escoltas como tácita orden de hacer lo necesario para que no siguieran molestando a su patrón.

Una reportera fue agredida cuando lo único que se proponía era cumplir con su trabajo. En una sociedad democrática, el periodista cuestiona y el servidor público responde, eso es lo normal, es lo cotidiano. Parece que en la capital eso no funciona.

 

El presidente municipal debería saber que la prensa y los periodistas están protegidos por la Constitución ya que su labor es de gran importancia social. Agredirlos o negarse a dar información, es una afrenta a la Constitución. La libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho de acceso a la información pública van de la mano y eso debiera saberlo el alcalde.

La obligación del funcionario público es informar a la ciudadanía y eso se logra de manera más democrática cuando se hace a través de la prensa.

 

Agredir a un periodista por hacer su trabajo es una barbaridad y coloca en muy mala posición a quien agrede. Los escoltas del alcalde están para proteger al alcalde de quienes pretendieran hacerle daño, no librarlo de reporteros que solo le quieren hacer preguntas.

Es una pena que ante el grave problema de la basura que llega a quince días sin ser resuelto, el alcalde mantenga una postura que deja mucho que desear. Voltearse contra los periodistas no soluciona nada y por el contrario, muestra a un gobierno irracional, colérico y abusador.

 

Los reporteros de Astrolabio Digital se solidarizan con la compañera agredida y esperamos que casos como el de ayer, no se vuelvan a repetir. El periodista sale a la calle en busca de la noticia, lo hace con entusiasmo, compromiso y responsabilidad, no hay nada que justifique que una autoridad se oponga a ello.