Por: Oswaldo Ríos. Twitter: @OSWALDORIOSM

  • MANUAL DEL PERFECTO CHAIRO EMPODERADO
  1. Que tu mediocridad no te impida la celebridad. Uno de los grandes privilegios de llegar al poder y ser chairo es que siempre has sostenido que “para qué sirven tantos estudios, si al final son unos corruptos”, así que si no tienes título profesional, experiencia en la función pública o conocimientos mínimos de tus tareas, ¡ni te preocupes! Y por supuesto, tampoco se necesita que seas honesto, así que afila muy bien tus uñitas. Ahora “el pueblo gobierna” y se vale no tener peregrina idea de lo que es la administración pública o el parlamentarismo. Pero que seas un fracaso como senador, diputado, funcionario o presidente, no te puede impedir ser el foco de atención. Por lo que, ante los nulos resultados que vas a dar en tu cargo, arma performances que te den notoriedad, como un autoatentado (puede incluir libros de talco o autos balaceados de los que sales sin un rasguño); graba alguna canción progre-dramática-ridícula; llena mal tu declaración patrimonial para que luego te digas víctima del “sistema” (ahora tú eres el sistema); o da conferencias de prensa todos los días, llenando el tiempo con declaraciones rencorosas, estúpidas y escandalosas. No lo olvides: si no tienes luces, quémalo todo. ¡Eso mamona!

  1. Lo burgués no quita lo delincuente. ¿Desayunar en El Cardenal, hospedarte en el Four Seasons o comprarte el Samsung Galaxy Fold está mal para alguien que toda la vida cuestionó a quienes lo hacían? ¡Para nada! Que el chairo empoderado lo haga es un acto de justicia social individualizada y una apropiación cultural del sibaritismo para la reivindicación popular del caché (eso o cualquier otra gibranada que puedas balbucear). Si durante décadas juraste que toda riqueza es una inmoralidad que solo se purifica con su reparto entre los pobres, recuerda que solo era un discurso para llegar al poder, ¡no seas tontito! Así que no te sientas mal por esa afición tuya tan revolucionaria por las bolsas Louis Vuitton, los relojes Cartier, los tenis Gucci, los trajes Hugo Boss, las chamarras Burberry, los zapatos Crockett & Jones o las camionetas Buick. Ahora que por fin te hizo justicia la revolución, debe quedarte claro que tu “hamburguesamiento” repentino no te impide participar en la siguiente invasión de tierras, la toma simbólica de un medio de comunicación crítico o la vandalización de los edificios públicos en los que cobras. Que tu mano derecha con la que haces negocios, no sepa lo que recaudas con la izquierda por ser un prócer de la Patria. Piensa ¡Oh Peje querido! que el cielo un chairo Channel en cada hijo te dio.

  1. La mejor política exterior es la política en ropa interior. Ya lo dijo el emperador de México: Es tiempo de definiciones y la Cuarta Transformación ya se definió. ¡Con Trump hasta la ignominia! Si Peña Nieto fue responsable de revivir la campaña de Trump en 2016, ni modo que López Obrador no pueda ser porrista con entrega a domicilio en 2020. El chairo empoderado sabe que las denuncias contra el racismo de Trump y su acoso a los migrantes mexicanos, los pejebooks o las protestas contra la construcción del muro, eran puro folclor chovinista, y que en el fondo, el anhelo subconsciente más profundo de todo chairo que se precie de serlo, es conocer Disneylandia. Así que es tiempo de sacar al gringo que vive dentro de ti, formar parte del sueño (americano) de Andrés y demostrar la eficacia del nuevo método infalible de López Obrador para negociar con éxito ante Donald Trump: bajarse los pantalones antes de que se lo pidan. ¡Crack!

  1. Juntos hacemos historia. Nunca había habido en México tantos feminicidios, tanta violencia, tanto desempleo, tanta delincuencia, tanta impunidad, tantos niños sin medicamentos, tantos enfermos, tanto divisionismo, tanto cinismo, tanta censura, tanta militarización, tanto autoritarismo, tantos funcionarios enriquecidos, tanto presidencialismo, ni tantos muertos. Sí, historia de la mala, pero historia, a fin de cuentas. El chairo empoderado sabe que Morena cumple.