Por Victoriano Martínez

De un tiempo a la fecha, en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, los actos oficiales y oficiosos de políticos deseosos de quedar bien con discursos muy cuidados, han pasado a un segundo plano, o de plano han sido eliminados ante la estridencia con que las mujeres han logrado hacer notar su reivindicación.

La finalidad de la conmemoración, desde 1975, es visibilizar la necesidad de que a la mujer ya no se le considere subordinada en lo público y sometida en lo privado y se le reivindique como sujeto activo en todas partes, libre y en equidad. Una reivindicación que, a 46 años, no se ha alcanzado.

Hace un año, con la convocatoria #UnDíaSinNosotras se dividió la conmemoración en dos actos: el 8 de marzo, la estridente manifestación en todos lados para hacerse oír, y al día siguiente el llamado a que el nueve ninguna se mueve, que aunque provocó la incongruente suma de instituciones gubernamentales, educativas y privadas, resultó un fuerte y notorio silencio.

Aquella conmemoración estuvo precedida aquí por una serie de denuncias y exhibiciones de casos de acoso sexual en diversos planteles de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí que, unidas a la convocatoria #UnDíaSinNosotras, generaron muchas expectativas sobre la movilización y ausencia femenina.

El performance Un violador en tu camino, del colectivo chileno Las Tesis, agregó un grito de batalla que contribuyó a que la movilización lograra tal impacto, que a la vuelta de un año se hace realidad el pronóstico de Vivir Quintana, cantante coahuilense que destacó al presentar su tema Canción sin miedo, en el zócalo de la Ciudad de México: hoy el miedo se manifiesta en la parte gubernamental.

La mayor señal de ese temor –cualquiera que sea su justificación– la representan las gigantescas vallas colocadas en torno al Palacio Nacional, pero también el establecimiento de operativos policíacos para garantizar que las movilizaciones se realicen con seguridad y sin riesgos de violencia.

Ellas tienen derecho a manifestarse sin ningún riesgo para su seguridad, pero que se tomen las medidas para que así suceda no es suficiente, en tanto sigan como víctimas permanentes de la desigualdad y, en la parte más dramática, de la violencia feminicida.

Tan sólo en los meses de enero y febrero en el Estado se registraron 21 homicidios de mujeres, una de las cifras más altas en los últimos años a unos cuantos meses de que se declaró la Alerta de Violencia de Género.

Si los indicadores de la violencia contra las mujeres aumentan, en otros rubros la situación no es diferente. El diario Reforma reportó este domingo que la crisis provocada por la pandemia tuvo efectos diferenciados entre géneros.

Tan sólo en la cuestión del empleo: mientras de marzo de 2020 a enero de 2021 el 3.9 por ciento de los hombres perdieron su empleo, en el caso de las mujeres fueron el 11.3 por ciento. En cuestión de ingresos, las mujeres tuvieron un sueldo 18.5 por ciento menor al de los hombres, y la probabilidad de perder el empleo fue 1.8 veces mayor para las mujeres.

El Día Internacional de la Mujer, como toda conmemoración de cada año, pierde su sentido si la visibilización de la situación que debe ser atendida y corregida no se hace efectiva de manera permanente.

Limitarse a actos y discursos anuales para conmemorar el Día Internacional de la Mujer es aprovechar la efeméride para la apariencia convenenciera, cuando el resto del año constantemente se publican noticias que dan cuenta de una condición que empeora para ellas.