Astrolabio

Gloria Serrato

Las relaciones humanas han atravesado por diversas fases, vivimos una ruptura en la forma de convivencia a raíz del confinamiento por la pandemia del COVID-19.

Mujeres y hombres estamos en una nueva etapa de convivencia, aprendiendo una manera distinta de relacionarnos con las personas, pero en particular en la búsqueda de una pareja. La pandemia nos empujó a emplear los medios digitales, entre ellos las redes sociales, como una manera segura de comunicarnos.

Esta interacción que si bien ya existía, acudimos a ella como un escape al encierro de meses en el que nos vimos involucradas todas las personas. La población joven encontró en ese flujo de comunicación directa, una manera rápida de sentir que no existía el confinamiento que se prolongó por meses. Fuimos adecuándonos a muchas actividades entre ellas al discurso en el que las palabras “presencial” o “a distancia” adquirieron un sentido distinto. La comunicación con amistades, familia y con la pareja cambio.

Las nuevas tecnologías en este rubro llegaron para quedarse, para cambiar nuestra vida, y también para modificar las formas de involucrarnos con las personas en nuestra vida personal, social e íntima. Con el uso de los medios digitales surgieron formas distintas de que las personas tuvieran contacto visual y auditivo con sus parejas. Se construye un erotismo digital para seducir a la persona que les atrae.

La palabra seducción es un concepto que lleva implícito la subordinación de una de las dos personas que están en la interacción de una relación. De tal modo que la seducción parece siempre tener una forma de poder y que es la persona seducida la  que se encuentra en desventaja.

Las personas descubrieron mecanismos para encontrar pareja con solo abrir una aplicación desde su teléfono celular o su equipo de cómputo; desde 2012 Tinder que es la más conocida en el mundo, abrió su propuesta a un mercado ávido por tener encuentros con diferentes personas, a partir de conocer sus gustos y sus necesidades físicas y emocionales. Hoy esta aplicación está valorada en más de 3 mil millones de dólares, con más de 400 millones de personas usuarias. En México, según el sitio de internet Las Mejores Apps, hay por lo menos 12 aplicaciones que se emplean para que las parejas las utilicen, ya sea para encontrar personas para juegos amorosos con personas que habitan en las proximidades de sus domicilios, pero también para organizar sus finanzas, para enviar sus ubicaciones, etcétera.

En este tipo de aplicaciones utiliza los datos personales, gustos, preferencias, de las personas usuarias, los motores de búsqueda de la aplicación les permite que con rapidez identifiquen a quienes tengan mayores afinidades.

Esta forma y muchas otras son empleadas para iniciar una relación de afecto, de sexo, de amistad y es una alternativa para quienes no les interese el proceso de comunicación que entre dos personas para conocerse.

La situación puede transformarse al igual que como ocurre en la vida presencial, personas que quieran hacer un uso inapropiado de este tipo de encuentros o de las aplicaciones, lo hacen.

Es relativamente reciente que el Estado inició la regulación de las publicaciones en medios digitales, regulando las interacciones de las personas cuando sean de carácter abusivo, con la tipificación de varios delitos en los que se involucran la afectación de la dignidad, sobre todo de mujeres y de niñas en las redes sociales de Internet. Esto es producto de años de visibilización de las nuevas formas de violencia contra las mujeres, impulsadas por activistas, académicas, mujeres y hombres expertas en medios digitales.

Es importante distinguir en qué momento se trata de un uso abusivo de la tecnología para afectar la integridad de una persona, particularmente de una niña o una mujer, que han sido las principales afectadas, y que se desencadena con la difusión de imágenes casi siempre de carácter sexual que vulneran su integridad física, emocional y que deriva en una afectación grave a su dignidad como seres humanos.

La violencia digital no tiene una definición concreta, la Organización de Naciones Unidad en el documento Violencia Contra Mujeres y Niñas en el espacio digital Lo que es virtual también es real, señala “(…) se comete y expande a través de medios digitales como redes sociales, correo electrónico o aplicaciones de mensajería móvil, y que causa daños a la dignidad, la integridad y/o la seguridad de las víctimas. Algunas formas de violencia digital son: monitoreo y acecho, acoso, extorsión, desprestigio, amenazas, suplantación y robo de identidad, así como abuso sexual relacionado con la tecnología, entre otras”.

Las tecnologías, las redes sociales, la mensajería llegaron para facilitarnos nuestra forma de interactuar; estamos frente a un panorama en donde nos corresponde avanzar en un proceso de reeducación para el uso de las tecnologías, que sean de utilidad para generar los vínculos necesarios para estar en contacto continuo y permanente con las personas en el mundo.

Las niñas y niños tienen ahora mucha más información que se traduce en saberes y que las personas adultas tuvimos al momento de iniciarnos en las redes sociales. Esos procesos educativos tienen que reforzarse para que niños y niñas estén conscientes de la relevancia que implica la transmisión de información a través de estos mecanismos.

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