Por Victoriano Martínez

Después del primero de julio de 2018, el partido del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) se volvió muy atractivo… en una práctica política desnaturalizada.

Desde que se comenzó a dar alternancia en el poder, al mismo tiempo que eran distintos partidos los que obtenían los cargos de elección popular, se comenzó a dar el fenómeno que se bautizó como chapulinismo.

Personajes políticos que saltan de un partido a otro sin ninguna consideración de principios o, mínimo, de respeto para el electorado, porque su única finalidad es el acceso a los cargos y, con ello, al erario.

Después de las elecciones del año pasado, el centro de gravedad del chapulineo es casi un tobogán que desemboca en MORENA.

Como todos los caminos llevan a Morena, hay quienes buscan afiliarse directamente y otros que pretenden acercamientos por la vía de poner a disposición de la cuarta transformación (4T) sus servicios como legisladores federales.

Todo por estar del lado de las mayores posibilidades de alcanzar los cargos públicos que ambicionan de manera mezquina, carente totalmente de vocación de servicio.

La desbandada en el PRD local para apropiarse del PVEM no es más que parte de ese chapulineo que, combinado con la actitud servil hacia la 4T en la Cámara de Diputados, es la estrategia de acercamiento a MORENA por parte del gallardismo y sus ambiciones.

Ya hasta se ha difundido que el diputado Héctor Serrano Cortés se viene a San Luis Potosí para operar el proyecto político de su compañero de bancada Ricardo Gallardo Cardona, con miras al 2021.

Por la vía de la afiliación directa, habrá que estar atentos al crecimiento del padrón morenista, pues ahora se presenta un fenómeno novedoso: la proliferación de juicios para la Protección de los Derechos Políticos del Ciudadano que impugnan la violación al Derecho de Afiliación a MORENA.

Hasta el pasado viernes iban 14, promovidos por personajes con algún tipo de filiación o adherencia con el PAN, el PRD y hasta el PRI.

Los personajes que han iniciado juicios son: José Antonio Lorca Valle, José Antonio Lorca Vallejo, María Teresa Carrizales Hernández, Juan Carlos Velázquez Pérez, Marcela Martínez Sifuentes, Miguel Echavarri Alvarado, Delfina Sánchez López, Jesús Antonio Huerta Rivera, Pablo Nava Ortiz, Juan Antonio Olvera Hernández, José Luis Manuel Dávila Torres, José Alejandro Tafolla Mena, Héctor Arpayan García y Andrés Piña Gutiérrez.

¿Por cada uno de los personajes que iniciaron juicios cuántos otros habrá que hayan sido rechazados por MORENA y que no recurrieron al Tribunal Electoral del Estado?

Habrá quien genuinamente busque ser parte de MORENA, pero ante la tradición chapulinezca de la clase política, afiliaciones personales o acercamientos indirectos con pretendidas alianzas resultan una prueba para la 4T: ¿se dejará usar como instrumento para intereses personales y de grupo a cambio de facilitar la viabilidad de su proyecto?

Dejarse usar para intereses mezquinos sería una forma de corrupción, y una traición a la principal bandera de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador en 2018.