Movilizaciones contra el fracking exigen transparencia y responsabilidad ambiental

Texto de Estela Ambriz Delgado

Fotografías de la Contraloría Autónoma del Agua de la Huasteca Potosina

La organización Alianza Mexicana Contra el Fracking (AMCF) puntualizó que la principal exigencia de las movilizaciones realizadas a nivel nacional es que el Gobierno Federal cumpla con su obligación de proteger el ambiente y su promesa de prohibir esta técnica, además de demandar que el Comité Científico preserve su independencia frente a la industria petrolera.

AMCF informó mediante un comunicado que las diversas manifestaciones llevadas a cabo en municipios de Veracruz, San Luis Potosí, Monterrey y Coahuila este viernes 5 de junio en el marco de la celebración del Día Internacional del Medio Ambiente, lanzaron la exigencia tajante de transparencia y responsabilidad ética, respecto al análisis que actualmente realiza el comité designado por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.

Las juventudes, comunidades campesinas, pueblos indígenas y organizaciones civiles de todo el país que se manifestaron, coinciden en que el mal llamado “fracking sustentable” no es ciencia, sino un eufemismo tecnocrático que disfraza la muerte, la destrucción de los ecosistemas y el sacrificio de los territorios.

Afirman que no existe evidencia capaz de transformar una técnica basada en el consumo masivo de agua, el uso de sustancias tóxicas, la generación de emisiones de gases de efecto invernadero; la profundización de la crisis climática, la destrucción de economías locales y la generación de violencia en una actividad sustentable.

De igual forma, señalan que el concepto de “fracking sustentable” constituye un intento de maquillar con lenguaje técnico y científico una actividad que históricamente ha dejado contaminación, degradación ambiental, conflictos sociales y afectaciones a la salud en los territorios donde se desarrolla.

La ciencia no puede ser utilizada para encubrir los impactos del extractivismo ni para justificar nuevas zonas de sacrificio bajo la narrativa oficial de soberanía energética. El Comité Científico tiene en sus manos la responsabilidad histórica de quienes hoy evalúan esta técnica y decidir si ponen el conocimiento al servicio de la vida y los ecosistemas o al servicio de una industria que busca perpetuar la dependencia de los combustibles fósiles en plena emergencia climática.

Asimismo, la AMCF destacó que, de forma simultánea, las manifestaciones, foros y actividades artísticas sucedieron en las regiones más amenazadas por la expansión de la fracturación hidráulica, en las que se coincidió en la exigencia de que la presidenta cumpla de inmediato con su obligación constitucional de proteger el derecho a un ambiente sano y haga efectiva su promesa de prohibir la técnica devastadora en el país.

Las comunidades advierten de manera contundente:

“¡No permitiremos que la supuesta soberanía energética se construya sobre el sacrificio de nuestros pueblos!”.

En un recuento de las actividades en los diversos estados, se hizo mención de que en San Luis Potosí más de 200 comunidades nahuas y tének se congregaron en Huehuetlán en el V Foro en defensa del territorio, el agua y la vida, que inició luego de la realización de un ritual de ofrenda al agua y una marcha en el nacimiento del río Huichihuayán.

En este, los pueblos confrontaron a la ciencia y academia occidentalizada, con el respaldo de actas de asamblea ejidales que declaran a 300 comunidades libres de fracking, exigieron al Comité Científico integridad absoluta y guiarse por principios éticos de humanidad y no bajo los principios del capitalismo y el falso desarrollo.

Además de que en el evento se dejó en claro que la ciencia ancestral ha preservado los bienes naturales por siglos, por lo que la Huasteca Potosina es territorio de vida y sus habitantes se oponen a su destrucción.

AMCF precisa que, ante los espurios discursos de protección del ambiente, las organizaciones y comunidades dicen con toda claridad que la fracturación hidráulica es una técnica terricida, que consume millones de litros de agua dulce, acelera la crisis climática mediante emisiones masivas de gases de efecto invernadero, e inyecta cientos de sustancias tóxicas que las empresas mantienen bajo “secreto comercial”.

Asimismo, contamina ecosistemas completos, genera grandes cantidades de residuos contaminantes, modifica el paisaje de comunidades originarias y territorios con alta biodiversidad, provoca sismicidad inducida afectando las viviendas de los lugares donde se desarrolla, destruye economías locales, desplaza comunidades enteras, genera contaminación y enfermedades que los estados no atienden, destruye la cultura de pueblos indígenas, erosiona el tejido social e incentiva la violencia.

De igual forma, reiteran que los impactos de esta técnica son acumulativos y persisten por décadas, lo que se encuentra documentado en el Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación que demuestran los riesgos y daños del fracking, del Concerned Health Professionals of New York en su 9a edición del año 2023.

Este demuestra que no hay ninguna prueba de que la fracturación hidráulica pueda llevarse a cabo de una manera que no suponga una amenaza directa para la salud humana ni ponga en peligro la estabilidad climática de la que depende dicha salud.

“El fracking lejos de ser sustentable es una sentencia de muerte y una perpetuación del colonialismo extractivista y capitalista que sólo generará mayor dependencia a capitales privados y transnacionales e incrementará la deuda de Pemex y el pueblo de México”.