Astrolabio

Por Victoriano Martínez

Desde que se puso de moda la salida del “tengo otros datos” para contrarrestar estadísticas que de alguna manera incomodan al alto funcionario aludido, los malabares con los números, lejos de clarificar el panorama, ponen en evidencia la actitud oficialista de trabajar por la imagen antes que por la información de calidad.

En ese afán se llegan a cometer errores al hacer cuentas de tal forma que, incluso, se presumen logros que desde su perspectiva, pudieron haber sido cacareados como mucho mayores.

Tras darse a conocer la percepción de inseguridad en la ciudad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, de un 77.3 por ciento, el alcalde Xavier Nava Palacios comentó la información con la salida de contar con datos distintos.

Tras esa declaración, el área de Comunicación Social se dio a la tarea de difundir, vía comunicado, esos “otros datos”. Echó mano de las propias cifras del INEGI, e incorporó el número de detenidos en los primeros cinco meses de 2018 y de 2019, como si fuera otra medición de la percepción de inseguridad.

Comparada con la que se tenía en junio de 2018, la percepción de inseguridad ha disminuido 9.3 puntos porcentuales. Un dato que se les escapó en el boletín de comunicación social. Aunque el dato de que el 77.3 por ciento de los potosinos se sienta inseguro no deja de ser una cifra muy alta.

Es cierto que, como asegura el comunicado, comparados los robos a casa habitación cometidos entre enero y mayo de esos dos años, hubo una disminución (del 14.8%) en el número de casos, pero si se ve la tendencia mensual (gráfica al final de este texto) no es constante a la baja y si se toma en cuenta el mes de junio, la variación no muestra una reducción consistente.

Las 12 aprehensiones que presume la Dirección de Seguridad Pública Municipal por robos a casa habitación poca diferencia pueden marcar cuando representa que por cada 100 robos apenas se detiene a tres presuntos delincuentes.

Lo que sí podría marcar diferencia y relacionarse con la disminución de 9.3 puntos en la percepción de inseguridad es la mayor eficiencia policíaca de la que se habla en el boletín: 353 puestas a disposición de la Fiscalía General de Estado de enero a mayo de este año contra 62 del mismo periodo de 2018 equivale a que por cada detenido el año pasado, en este 5.7 han sido detenidos.

“En los primeros cinco meses del 2019, se registró un aumento del 82 por ciento de personas detenidas”, presume el comunicado cuando, si se le incrementa ese porcentaje al número de 62 detenidos, significaría que el número de casos habría aumentado a 113 y no a 353.

El incremento de 62 a 353 es de 291. Esta cifra equivale al 469 por ciento de los casos reportados el año pasado. Es decir, cuando –en cuestión de eficiencia policial, no de percepción de inseguridad por parte de la población– pudieron presumir haber sido casi seis veces más eficientes, su error de apreciación y su afán por presumir otros datos, los llevó a señalar que ni siquiera se duplicó la cifra.

Pero tener “otros datos” sin establecer la relación directa que pueden tener con una medición sobre la percepción, lejos de aportar para entender mejor el fenómeno, exhibe un afán de privilegiar la imagen antes que preguntarse las razones por las que la población se siente insegura y las medidas que pudieran adoptarse en consecuencia.

¿Por qué no, en lugar de atrincherarse en “otros datos”, tratar de establecer la relación de sus otros datos con los de ese estudio de la percepción de inseguridad con una metodología que se aplica desde 2014, y otros estudios que pudieran existir o realizarse ex profeso, para buscar indicadores que ayuden a establecer mejores estrategias de seguridad?

Hay información que no es para confrontarla con “otros datos”, sino para valorarla y definir qué utilidad puede tener para realizar una mejor gestión en la administración pública.

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