“Para la gente serán unos perros pero para nosotros es nuestra familia”, así comienza el relato Susana Almeida, integrante de la familia Los Almeida, quienes en Villahermosa, Tabasco, son considerados por autoridades entre los más peligrosos, debido a que son acusados de robo, secuestros y asesinatos. Algunos miembros llevan casi 30 años dedicados a actividades ilícitas y ésta es considerada la tercera generación.

Esta familia creció en la ranchería Plátano y Cacao, ubicada en el municipio de Centro, a 30 kilómetros de la capital del estado y muy cerca del municipio de Reforma, Chiapas, por eso en ambos estados se les acusa de diversos delitos.

La familia Almeida ha cobrado relevancia debido a que en un mes la policía estatal ha abatido a cuatro de sus integrantes, los últimos tres murieron el pasado 14 de agosto en un enfrentamiento en donde además perdieron la vida tres elementos policiacos.

El primero de Los Almeida que murió a manos de un policía local fue Horacio Marín Hernández, quien el pasado 28 de julio, tras ser sorprendido desvalijando una unidad automotriz y después de una persecución, perdió la vida.

Aun cuando no lleva el apellido, sí pertenece a ellos, debido a era el tataranieto de los fundadores de esta familia tabasqueña.

Susana aseguró que sólo por llevar el apellido ha sido discriminada, por eso pide al gobernador “que los dejen en paz”, porque no todos son delincuentes. “Que nos escuchen, que no nos cierren las puertas para que lo aclaremos, no nada más lo que la gente hable, pues la gente nos discrimina por ser Almeida. Cualquiera nos ve y nos sube al facebook, nos quieren muertos, dicen que nos merecemos lo que nos está pasado y no es así, no todos somos delincuentes”.

Ellos viven en una casa común, no tienen lujos ni grandes autos, por lo menos eso se aprecia cuando uno ingresa al domicilio de María Arévalo Torres, de 95 años, y quien también sale en defensa de Los Almeida.

“Quiero ver por qué tanto odio con mis nietos o hijos; han tratado a mis hijos como lo más horrible de la vida y vengo a esclarecer que no es cierto, soy un ser humano y los crié pobremente. Quiero hablar con el señor gobernador”, señaló.

Sus nietos: Herminio y Virgilio Almeida de la Cruz, así como Freddy Izquierdo Almeida, fueron los que se enfrentaron a los cuerpos policiacos del estado y que murieron; no obstante, las mujeres de esta familia, quienes buscan limpiar el nombre de ellos, acusan que hubo ejecución y que todo es por venganza y odio.

Los pilares de Los Almeida están en el Centro de Reinserción del Estado de Tabasco (Creset) acusados de asesinato. Se trata de José Luis Almeida y José Manuel Almeida, ambos detenidos, son padres de los jóvenes abatidos.

Susana afirma que en la familia ya quedan sólo mujeres. “Somos mujeres solas, a mi me gusta trabajar, pero me afecta porque la gente me señala y dice que soy sobrina de los matones”.

No es la única que exige a las autoridades que cese la persecución. José Dolores Almeida Arévalo de 26 años es de los pocos hombres vivos. Cuenta que creció junto a sus primos, quienes se enfrentaron a los policías.

José Dolores vive en la misma ranchería en donde trabaja manejando un “pochimóvil”, en el que por cada persona que sube cobra 7 pesos.

“A veces nos discriminan por llevar el apellido Almeida, hasta las mismas autoridades me han parado en retenes, y al leer mi apellido me empiezan a decir que soy de Los Almeida, de los secuestradores”, cuenta José, quien está casado y tiene un hijo.

Son testimonios de los integrantes de la familia Los Almeida, quienes son señalados por autoridades y hasta vecinos como los delincuentes más peligrosos de la zona, pues según datos oficiales han participado en diversos robos y secuestros cometidos en los municipios de la Chontalpa.

El Universal

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