Persiste desinformación sobre contaminantes en el agua potable y alternativas para un uso seguro

Estela Ambriz Delgado

A pesar de los riesgos a la salud y afectaciones neurológicas en las infancias ocasionados por contaminantes en el agua potable, la ciudadanía carece de la información necesaria al respecto, así como las precauciones y alternativas a implementar pese a la responsabilidad de las autoridades de darlo a conocer, lo que se evidencia en un reciente estudio de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

En entrevista, la doctora Violeta Mendezcarlo Silva, profesora investigadora de la Facultad de Derecho e integrante del Grupo Universitario del Agua (GUA), informó sobre diversos hallazgos en estudios realizados en la zona metropolitana del estado, que evidencian el desconocimiento que aún prevalece sobre los niveles de flúor y arsénico en el agua potable, y la dificulta para su acceso seguro.

Indicó que entre las diferentes áreas y enfoques que la UASLP ha dado al análisis de la exposición a contaminantes en el estado y la medición que especialistas realizaron en los pozos de agua, ella encabezó esta investigación relacionada con los hábitos de consumo del agua. Aunque se ha detectado ya también la presencia de uranio, el estudio se centró en flúor y arsénico, debido a la composición natural del subsuelo.

La académica puntualizó que el abastecimiento del recurso hídrico correlaciona el derecho humano al agua y el derecho a la salud. Es decir, el agua tiene que ser segura, no debe de provocar enfermedad a las personas, ni generarles exposición a contaminantes.

El estudio arrojó que aún se utiliza de manera frecuente el agua de la llave para cocinar, tanto para cocer alimentos, caldos, café, como para desinfección de frutas y verduras, pues se piensa erróneamente que, al hervir el agua, utilizar un desinfectante o cloro, se va a eliminar todo tipo de contaminaciones.

Sin embargo, de acuerdo con estudios científicos, hervirla es contraproducente, pues estos metales pesados se concentran. En cuanto a cloro o desinfectantes, igualmente se ha demostrado que el flúor y el arsénico no se pueden abatir a partir de estos procedimientos, pues sólo se hace una desinfección de carácter biológico.

“Es decir, nosotros estamos agregando pequeñas dosis de estos contaminantes en los alimentos que normalmente, aunque no sean líquidos, se estamos ingiriendo y especialmente aquí en San Luis Potosí, considerando que hay ciertos niveles bastante excedidos por arriba de la norma”, señaló.

Mendezcarlo Silva mencionó que también se preguntó a la población si se bebe de manera directa el agua de la llave, en bebederos o con el uso de filtros, que no tienen esa capacidad de eliminar este tipo de metales pesados, y se encontró que en algunas zonas aún se tiene este consumo más confiado, aunque es mayor el arraigo a beber agua purificada, de garrafón.

Indicó que inclusive es necesario dejar su uso en temas de higiene personal, como el lavado de los dientes, para lo que se recomienda el uso del agua purificada, principalmente en el caso de los niños y niñas, quienes pueden llegar a tragar esta agua, sumado a la dosis de flúor de la pasta dental y que agrava la exposición.

En este sentido la investigadora subrayó que de los niveles de contaminantes en San Luis Potosí que están por encima de la Norma Oficial Mexicana, se habla de que está considerada de manera general para adultos con un peso promedio, pero esto omite a grupos vulnerables.

“(…) niños que justamente están en una etapa de crecimiento y de una vulnerabilidad mayor por su desarrollo biológico y neurológico, y entonces los estamos exponiendo a ese tipo de dosis, pero para ellos el límite, a partir del cual les va les podemos empezar a generar una consecuencia negativa, un impacto negativo, es mucho menor del que dice la norma. En el caso de mujeres embarazadas, misma situación”.

Respecto de esta situación, informó que más adelante se solicitará a nivel estatal y nacional que las Normas Oficiales Mexicanas sean un poco más flexibles y volteen a ver los derechos de los grupos que están en situación de vulnerabilidad, principalmente las infancias, madres gestantes, adultos mayores y personas con alguna discapacidad.

Precisó que los efectos de estos contaminantes trascienden al tema estético de las manchas dentales a cuestiones de problemas óseos, el sano neurodesarrollo de las infancias, pues como mostró el doctor Fernando Díaz Barriga, los niños y niñas que están expuestos a flúor y arsénico tienen comprometido su desarrollo neurológico.

Al respecto, Mendezcarlo Silva hizo la correlación con que en algunas zonas o colonias en donde existe más vulnerabilidades socioeconómicas, hay también un mayor impacto en el desarrollo psicológico, neurológico de los menores, porque hay menos posibilidades, en primer lugar, de tener esta información y, en segundo, de comprar el agua de purificada.

Puntualizó que el estudio detectó un vacío importante de la información, principalmente sobre las alternativas a utilizar, por lo que es fundamental proteger los derechos humanos y parte de estos es el acceso a información, contemplado en el Acuerdo de Escazú del cual México es firmante.

En este sentido, la académica subrayó que las autoridades de los tres niveles de gobierno en materia de agua están obligadas a decirle a la gente en qué niveles de contaminación se encuentra el líquido que llega a sus casas.

Asimismo, reiteró la responsabilidad del Estado, ya que no solamente se trata de los derechos a la salud, al medio ambiente sano y los derechos de los niños, sino también del derecho al sano desarrollo.

“(…) por ejemplo, cuando hablamos de un niño afectado neurológicamente por la exposición a este tipo de contaminante, realmente es el Estado quien le está negando esa posibilidad de desarrollarse conforme a una normalidad, porque desde el principio, número uno, lo expusieron a este tipo de contaminantes y, número dos, ni siquiera le fue informado para poder tener la libertad de tomar otras decisiones diferentes. Entonces, sí se perfila como una responsabilidad del Estado el informar a la población y también ofrece una alternativa para poder combatir este tipo de exposiciones”, concluyó.