PM: Las partículas invisibles que contaminan a la ciudad

El material particulado (PM, por sus siglas en inglés) está formado por partículas diminutas suspendidas en el aire, invisibles al ojo humano y capaces de ingresar a los pulmones e incluso al torrente sanguíneo. Se generan por procesos de combustión y desgaste vinculados al tráfico vehicular, la industria, los incendios y la quema de basura. Hoy son uno de los principales protagonistas de la crisis de contaminación atmosférica en la zona metropolitana de San Luis Potosí.

Blakely Morales

Cuando Adriana y su hija salen por la mañana a la escuela, observan una capa gris sobre la ciudad. “Es contaminación. La semana pasada vi un reportaje donde pensaba todo el mundo que era neblina y no. De hecho también en el celular, en el clima, dice mala calidad del aire”, afirma convencida.

En marzo, Adriana notó que su hija Eliet, de seis años, comenzaba a tallarse los ojos enrojecidos e irritados, incluso estando dormida. Recuerda las fechas porque fue después de los primeros incendios que afectaron la mancha urbana, en febrero. Una especialista le recetó a la niña gotas y compresas oculares. Cuando la oftalmóloga preguntó y Adriana respondió dónde viven, muy cerca del Eje 106 en la Zona Industrial, la doctora se quedó pensando.

El diagnóstico fue conjuntivitis provocada por polvo; aunque la médica no lo mencionó explícitamente, Adriana relaciona la enfermedad de su hija con la contaminación. En mayo, cuando la actividad escolar disminuyó y pasaron más tiempo en casa, los síntomas de Eliet disminuyeron también.

La irritación en los ojos y la conjuntivitis son dos de los síntomas, además de los respiratorios, de las afectaciones a la salud causadas por las partículas PM10, material particulado de tamaño menor a 10 micras, de aproximadamente una quinta parte del grosor de un cabello humano.

Medición con sesgo

Estas gráficas en crudo obtenidas del Sistema Nacional de Información de la Calidad del Aire (Sinaica), muestran el incremento en la detección de partículas PM10 a principios de este año, en las cuatro estaciones de monitoreo de la Calidad del Aire operadas por la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) del Gobierno del Estado, en la zona metropolitana de San Luis Potosí capital.

PM10 Promedios de cada 24 horas durante un año

Las gráficas muestran el promedio diario de partículas PM10 registrado entre mayo de 2025 y mayo de 2026; en dos estaciones, la ubicada en Industriales Potosinos en el barrio de Tequis, y la ubicada en la Escuela Primaria Primero de Mayo, en el fraccionamiento Azaleas de Soledad de Graciano Sánchez, el incremento es evidente. Con picos cotidianos, las partículas PM10 han rebasado el límite diario establecido por la Norma Oficial Mexicana, NOM-025-SSA-2021 de 50 microgramos por metro cúbico.

Las gráficas de las estaciones de monitoreo DIF ubicada en Xicoténcatl, cerca de la avenida Salvador Nava y en la Biblioteca Pública de la colonia Industrial Aviación, muestran aumentos, pero también numerosos espacios en blanco, es decir, periodos sin registro.

Consultado sobre estos datos en crudo, el responsable del Centro de Control de la Segam, David Cortés Lugo, justifica el pico de la estación DIF que casi alcanzó los 400 microgramos por metro cúbico en mayo de 2026 y los espacios sin registro, asegurando que las estaciones de monitoreo se quedan sin energía eléctrica.

“Se me va la luz en la estación y se promedió el 22, el 25, el 100 contra 1000. Entonces, por eso sale el promedio tan alto (…) En este mes ha pasado dos, tres veces con los calores. Se ha ido la luz en varias colonias. No tengo planta de generación de energía eléctrica para cada caseta”.

El funcionario de la Segam, acepta, sin embargo, que sí hay un incremento, que él calcula en un 25 por ciento en la concentración de partículas PM10 en la ciudad:

“Sí, la población está creciendo. Tenemos visitantes del norte, visitantes del sur, somos un área de paso, la población y el PIB está creciendo en San Luis Potosí, se está reflejando en los beneficios y en los problemas”, matiza en entrevista.

En contraste, para el doctor Rogelio Flores Ramírez, investigador del Laboratorio Nacional Ciacyt adscrito a la UASLP, las gráficas muestran una medición sesgada. Con demasiados espacios sin registro, no es posible saber con precisión los niveles de contaminación y coloca un ejemplo:

“A una persona asmática le basta con estar expuesta una hora a concentraciones muy altas de PM10 o PM 2.5 para poder exacerbar los efectos. Una persona asmática o con una condición pulmonar no conoce de horarios, no conoce de promedios, sino que va a estar expuesta, por ejemplo, a las 7 de la mañana y ahí es donde le puede desencadenar la crisis. Entonces, ese es el problema”.

La Norma Oficial Mexicana que marca los lineamientos para comunicar el ICA (Índice de la Calidad del Aire), establece que para informar con oportunidad a la población los riesgos de exponerse a niveles altos de partículas suspendidas, se debe usar un mecanismo que busca advertir sobre picos de contaminación antes de que el promedio diario los diluya.

La NOM-172-SEMARNAT-2023 parte de un principio básico: si la población reduce su exposición durante las horas de mayor contaminación, disminuye también el riesgo de afectaciones.

Las gráficas del promedio de cada 12 horas en el último año en las cuatro estaciones operadas por la Segam, presentan igual que los anteriores, promedios que superan los 200 y hasta 300 microgramos por metro cúbico, cinco veces más que el límite permitido; el dato puede ser efecto de las deficiencias admitidas por el propio responsable del Centro de Control de la Segam, pero de ser real, es mucho más grave.

PM10 Promedios de cada 12 horas durante un año.

¿Cómo se forman las PM?

Un centenar de experiencias compartidas en una red social sirven para medir la percepción de la contaminación. Una joven comenta: “Sufro mucho de alergias por cambios de clima, pero por la calidad del aire, además de la alergia, me ha sangrado la nariz, es muy raro que me pase”. Otro más comparte: “Yo me enfermo de alergia cada vez que la calidad del aire empeora”. Alguien más, explica: “Yo enfermo cada cambio de temporada con alergias, pero en esta ocasión sí fue algo muy extraño, la tos aún no ha cesado”.

Son comentarios ubicados entre abril y mayo de 2026.

Los incendios registrados este año intensificaron la conversación pública sobre la contaminación atmosférica en San Luis Potosí. Uno ocurrió en una planta que almacenaba baterías de litio —el primero de su tipo en México, según el Honorable Cuerpo de Bomberos Metropolitano—; otro en una fábrica de plásticos y uno más cerca de una planta de vidrio. Todo ello en una ciudad donde además persisten ladrilleras, basureros clandestinos y emisiones industriales.

Un día después de que el fuego consumiera más de 800 toneladas en la planta de Polímeros Nacionales en el eje 124, se hizo un ejercicio de percepción, pidiendo testimonio de quienes hubieran experimentado malestares o síntomas relacionados con la mala calidad del aire. El resultado fueron decenas de comentarios aduciendo síntomas como: dolor de cabeza, rinitis alérgica, ardor en los ojos, carraspera, tos y dificultades para respirar.

La mayoría de quienes respondieron fueron adultos que describieron síntomas propios, pero también afectaciones en menores: “Mis hijos tuvieron ardor en los ojos y garganta”, dijo uno; “Yo soy de la Ciudad de México y viví expuesta a su rico aire constantemente, así que realmente a mi no me afecta nada. Pero mi esposo e hijos que son 100 por ciento potosinos comienzan a tener los clásicos primeros síntomas: ojos secos o con comezón, irritación de fosas nasales, tos muy esporádica y seca, sequedad de piel”, compartió una más.

El humo negro de un incendio como el del 8 de abril en la planta de POLNAC, es una muestra de lo que ocurre en todos los procesos de combustión a mayor o menor escala: ese humo probablemente contenía, entre otros contaminantes, partículas PM10 y PM2.5. El doctor Rogelio Flores Ramírez, investigador del Centro de Investigación Aplicada en Ambiente y Salud del Ciacyt, explica que es muy complicado saber exactamente de qué químicos contaminantes estaba conformada esa nube.

En palabras simples, el doctor expone cómo se forma el material particulado:

“Las partículas se generan por desgaste, por ejemplo la fricción, cuando uno va manejando el frenado genera las partículas porque el neumático se va desgastando; lo mismo ocurre con la combustión, un material que empieza a quemarse al final se convierte en ceniza y esa ceniza es material particulado”.

La composición de las partículas PM10 varía según su fuente de emisión; por ejemplo, el frenado de los autos y la fricción de los neumáticos liberan metales como cobre, zinc o manganeso; los motores especialmente a diésel, aportan hollín e hidrocarburos; las chimeneas de las fábricas, las refinerías y las plantas de reciclaje de chatarra emiten partículas cargadas con elementos más tóxicos como el cadmio, el plomo o el arsénico, o compuestos químicos como los compuestos clorados; los incendios de combustibles o biomasa generan Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos, un compuesto altamente tóxico, cancerígeno y causante de mutaciones genéticas.

Peligro no medido

El tamaño de las partículas también depende de su origen. Mucho más peligrosas que las PM10 son las PM2.5, cuyo tamaño equivale aproximadamente a una vigésima parte del grosor de un cabello humano, capaces de ingresar a los pulmones y asociadas con enfermedades como asma o EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica): “Cuando se trata de partículas que vienen de procesos de combustión generalmente son menores a 2.5 micras y la composición química va ser muy distinta, según el tipo de combustible”, explica sobre su origen el doctor Rogelio Flores.

Las PM10 y PM2.5 forman parte de los llamados contaminantes criterio, utilizados internacionalmente para evaluar la calidad del aire y sus riesgos para la salud. Además de su tamaño, estas partículas representan un riesgo por su capacidad de permanecer suspendidas durante horas o días y de desplazarse a grandes distancias, además de interactuar con sustancias tóxicas.

Las PM2.5 son consideradas uno de los contaminantes atmosféricos más peligrosos para la salud. Sin embargo, el doctor Flores Ramírez explica que establecer diagnósticos directamente vinculados con la contaminación sigue siendo complejo debido al carácter multifactorial de las enfermedades respiratorias y a la falta de mediciones precisas en las estaciones de monitoreo y en el sistema de salud.

“En el sistema de salud no se tiene contemplada la parte de los efectos de los contaminantes ambientales, por eso es muy complicado poder establecer una causalidad, y eso responde a que no lo estamos midiendo”.

Y en efecto, la estación IPAC ubicada en el barrio de Tequisquiapan es la única de las cuatro controladas por la Segam, que mide los niveles de partículas PM2.5.

A las 10 de la mañana del jueves 21 de mayo, la plataforma iqair.com colocó a San Luis Potosí en el puesto número uno del ranking de las ciudades más contaminadas de México, por encima de Tijuana, Celaya, Guadalajara y Ciudad de México, con 105 puntos en el Índice de Calidad del Aire (ICA), debido a que esa estación reportó concentraciones de PM2.5 por encima de lo establecido en la Norma.

Pero solo tenemos una pequeña parte del panorama general.

Interrogado acerca de por qué no es posible medir la PM2.5 en las cuatro estaciones de monitoreo, el responsable del Centro de Control de la Segam, David Cortés Lugo, revela que para que eso suceda, se requiere una inversión de 500 mil pesos en cada estación. El presupuesto de este año para la Segam fue de 60 millones 180 mil pesos.

El material particulado ha sido estudiado por la ciencia desde la década de los setenta del siglo pasado como uno de los principales y más letales contaminantes de las ciudades. A las PM10 y PM2.5 se han sumado las PM1.

“No es lo mismo cuando se quema una madera o cuando se quema una llanta, o combustibles o plásticos, el origen de esa combustión forma partículas de diferentes características físicoquímicas”, ahonda Rogelio Flores, sobre la fuente de los contaminantes, aclarando que aunque cualquier proceso de combustión genera partículas suspendidas, son distintas las dimensiones y los efectos de la industria respecto a los de un incendio de material tóxico o una carnita asada en domingo.

La regulación y vigilancia de las fuentes de contaminantes más evidentes como el humo de las industrias, es una exigencia vigente de muchos sectores de la sociedad. Adriana, que vive muy cerca del área del Eje 106 en la Zona Industrial de la capital potosina lo dice de manera contundente: “Tienen que regular las emisiones de las zonas industriales porque, por ejemplo, en la noche, en la madrugada, uno ve las emisiones de las fábricas de humo blanco”.

La mala calidad del aire en San Luis Potosí ya hizo que Adriana considere abandonar la ciudad.