Politiquería, fingir indignación con fines de manipulación

Por Victoriano Martínez

Desde que la mercadotecnia política se volvió prioridad para los personajes y grupos que se apropiaron y se disputan encabezar la administración pública, los problemas de la población dejaron de ser situaciones a las que se les tendría que buscar una solución para convertirse en instrumento de manipulación electorera que degradó la política a politiquería.

San Luis Potosí se acerca a cumplir cinco años de que, como no se había visto en tal grado, se quedó sin autoridades de las que se pudiera esperar atención a los rezagos en el estado y en la capital, porque llegaron politiqueros a administrar los problemas comunes para ganar simpatías, pero nunca para resolverlos.

Antes que gobernador, Ricardo Gallardo Cardona se ha perfilado claramente como un promotor de espectáculos dedicado a la proyección de su imagen y la de su grupo con miras a cualquier contienda electoral futura. Su forma de usar las redes sociales, especialmente su perfil en Facebook, no deja duda sobre eso.

Para mayor efectividad de sus estrategias que no resuelven problemas, pero sí proyectan su imagen –y desde hace muchos meses la de su esposa, la senadora Ruth González Silva– Gallardo Cardona empató la estructura de entrega de ayudas sociales a la estructura electoral desde los primeros días de su mandato.

Antes que alcalde, Enrique Galindo Ceballos –sin la misma estridencia de Gallardo Cardona por contar con menos recursos, pero sí con la misma intención– también promueve espectáculos además de agenciarse premios y reconocimientos de dudoso mérito para proyectar una imagen que encubre su escaso compromiso con la solución de problemas.

En días recientes dio uno de los mayores ejemplos de esa incongruencia: condenó a la desaparición a un proyecto integral de recuperación urbana que había logrado una reforestación con 132 árboles de 31 especies diferentes y 21 plantas más de especies menores, además del regreso de seis especies de aves que por la urbanización habían emigrado.

¿A cambio de qué el alcalde de la Ciudad Árbol arrebató a la población un proyecto exitoso y con mucho potencial? A cambio de 9 millones 088 mil 824.85 pesos que representaron el 1.38 por ciento de lo recaudado con la venta de 13 inmuebles para costear la construcción de obras que privilegian el uso del automóvil. Mueran los árboles, viva el asfalto, pues.

Como para dimensionar el valor que Galindo Ceballos da a la preservación de espacios ecológicos en la ciudad, vale la pena mencionar que salió más caro el concierto de Miguel Bosé (13 millones 255 mil 021.68 pesos) que lo obtenido por sacrificar un proyecto ecológico.

Incongruencias que desde hace cinco años ambos personajes exhiben con cinismo y que, conforme se acerca la urgencia electorera de capitalizar promociones ilegales e indebidas, se potencia la carga cínica a tal extremo que, sin la más mínima vergüenza, usan personeros para lanzarse acusaciones de… ¡no tener vergüenza!

Juan Ignacio Segura Morquecho, dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), no sólo descubrió, sino que hasta documentó con testimonios lo que casi nadie sabe en la ciudad: escasea el agua.

Descubrimiento documentado para exhibir el cinismo del alcalde, y de paso encubrir la responsabilidad que el gobierno de su partido tiene en la falta de atención del mismo problema.

Una atención que se comprometieron a tener como prioridad en un encuentro con Claudia Sheinbaum Pardo como presidenta electa, con gestiones “para que San Luis no carezca de agua”.

“Eso sí es no tener vergüenza”, diría Segura Morquecho.

Y es que efectivamente lo que les falta es mucha vergüenza porque lo que les sobra es privilegiar tanto la mercadotecnia política que dejan de ver los problemas, como el de la escasez de agua por ejemplo, como algo que están obligados a resolver para convertirlos en instrumentos de manipulación.

Desde que la mercadotecnia política se volvió prioridad, se tiene que tener claro que esos politiqueros que se han apropiado y se disputan la administración pública no buscarán soluciones, sino sólo fingir indignación y preocupación con fines de manipulación.