Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

Con los más negros augurios, el casi nonagenario PRI celebró el sábado su 89 aniversario de vida. Los priístas hicieron su fiesta a la vieja usanza: mitin con acarreados de todo el estado y discursos triunfalistas.

El gobernador Juan Manuel Carreras López tomó la protesta a los candidatos del tricolor que contenderán el primero de julio. Pese a los nubarrones cargados de incertidumbre que se ciernen sobre los priístas, arengados por el mandatario, se proponen algo que parece punto menos que imposible.

Para el PRI, ganar las elecciones federal y local sería un milagro, un milagro que la ya deteriorada maquinaria del tricolor parece no estar en disposición de garantizar. De hecho, la posibilidad de que el PRI gane suena a algo descabellado.

En San Luis Potosí, el Revolucionario Institucional está obligado a trabajar a marchas forzadas porque tendrá enfrente a una fuerza política populista que en un descuido los puede borrar en las urnas.

No obstante que el PRI dista mucho de ser el partido que hasta hace unos años avasallaba con todos, tiene la ventaja de que el Partido Acción Nacional atraviesa por su peor crisis interna en mucho tiempo y con una división que es inocultable.

Para el tricolor, el adversario, no en toda la entidad, sino de manera focalizada en la zona centro de la entidad, es la Gallardía. Los distritos locales y federales correspondientes a los municipios de San Luis Potosí y Soledad, representan los lugares de verdadera competencia del PRD con el PRI.

Ya en las elecciones de 2015 el PRI entendió que la fuerza de los Gallardos no es para desdeñarse. Ya debieron aprender de la escandalosa derrota de hace tres años cuando el PRI perdió con una diferencia de hasta tres contra uno en la capital y Soledad.

El PRI acaba de cumplir 89 años de vida: Dice el refrán que más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Seguramente harán lo necesario para no caer de manera tan ignominiosa.

Para los Gallardo el adversario a vencer es el PRI porque el PAN está en ruinas y el resto de partidos satélite no significan nada.

El sábado, en el evento de aniversario, el gobernador Carreras afirmó que “vamos a ganar” las elecciones del primero de julio. La prioridad es la presidencia con José Antonio Meade.

Pero van también por la capital, todo hace indicar, con Cecilia González Gordoa, la ex directora del DIF a quien el propio gobernador convenció de tomar la candidatura porque contará con todo el respaldo del partido.

En el PRI y en palacio de gobierno saben muy bien que las elecciones intermedias de julio serán trascendentales para lo que venga después en el 2021. No van a permitir que la Gallardía gane las elecciones a base de intimidaciones, amenazas, hostigamiento y el amedrentamiento a los que recurrieron en 2015.

Para la Gallardía ya no será tan sencillo, ya hay algunas correas que se pueden tensar y hasta pueden asfixiar. Las denuncias penales contra Ricardo Gallardo Juárez no son en balde.

Esta vez no podrá maniobrar con la misma facilidad e impunidad con que lo hizo hace tres años. De eso, por cierto, puede dar cuenta Xavier Azuara, hace tres años víctima de las amenazas de la Gallardía y hoy aliado de ésta.

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