Astrolabio

 

Por: Antonio González Vázquez.

La conclusión de 2015 no ha significado para los potosinos nada en términos de mejoría en cuanto a los niveles de seguridad pública, pues el clima de violencia continúa al inicio de 2016. El recuento de hechos suscitados al cumplirse el cuarto mes de gobierno de Juan Manuel Carreras López es más que elocuente.

 

Se deslizaba la madrugada del 26 de diciembre en el semidesierto potosino cuando dos adolescentes fueron levantados por un sujeto armado. Fue por ellos a la comunidad de El Carmen, en el municipio de Matehuala. Se los llevó a bordo de una camioneta y en un camino desolado los bajo y empezó a disparar con tan mala fortuna que uno logró escapar, pero Bryan de 15 años recibió cinco disparos y al final, el tiro de gracia. Al lugar llegaron elementos de la policía que, como se ha de suponer, no supieron qué hacer.

 

Con apenas diecisiete años, a Rosa la mataron a golpes y la violaron. Su cuerpo pequeño y delgado fue abandonado en un camino de la comunidad de Barrio de Guadalupe, municipio de Alaquines. Para ultrajarla, su atacante la golpeó con un leño en la parte derecha de su cabeza, luego, la arrastro unos metros mientras iba dejando parte de su ropa tirada. La desgracia ocurrió el 28 de diciembre y la policía no supo precisar a qué hora ni quien habría sido el o los agresores. La Policía Ministerial busca desde ese día al violador y asesino.

 

Marcelino Bautista Sánchez fue ejecutado por sus secuestradores que abandonaron el cuerpo del ganadero en un camino que conduce al ejido Nueva Ahuacatitla en el municipio de Tamuín. El también dirigente de la Confederación Campesina Independiente, organización adherida al PRI, había sido levantado por presuntos delincuentes a eso de las dos de la tarde del 29 de diciembre. Lo amagaron y se lo llevaron para después dejarlo abandonado en su propia camioneta con la que se dedicaba al transporte de ganado.

 

Lorenzo Hernández Guerrero no alcanzó a recibir el año nuevo. Lo ejecutaron aproximadamente a las cuatro de la tarde del 31 de diciembre de 2015. Tenía cierto rango, se trataba de un ex presidente municipal de Coxcatlán, municipio que gobernó en el periodo 2007 -2009. Apenas en las pasadas elecciones había sido candidato a esa presidencia municipal por el Movimiento Ciudadano, del que fue regidor hasta el momento de su muerte. Lo ejecutaron hombres armados cuando Hernández Guerrero se dirigía al municipio de Tancanhuitz.

 

Hasta el último día del año la muerte estuvo presente en San Luis Potosí, de tal modo que en la comunidad Los Pilares, en el municipio de Villa de Zaragoza unos campesinos se encontraron en un predio con un cuerpo humano al punto de la descomposición, así es que llamaron a la policía, se presentaron algunos Ministeriales que de inmediato confirmaron que se trataba de una ejecución. No lograron precisar cuantos días habían pasado desde que le quitaron la vida al sujeto al que por cierto, no se logró identificar.

 

Israel de tan solo doce años de edad solo alcanzó a vivir unos minutos de 2016. Alguien lo mató a golpes y nadie se enteró de eso sino tres días después. No era un niño de la calle aunque ahí trabajaba y se la pasaba la mayor parte del tiempo, no era huérfano puesto que tenía familia, aunque, a decir verdad, no se ocupaban mucho de él; tampoco tenía amigos, así lo que se dice amigos, tenía más bien compañeros, conocidos del oficio. Israel era limpiaparabrisas y trabajaba en la esquina del semáforo en el bulevar principal del municipio de Rioverde. Cerca de ese lugar donde trabajaba desde hacía cuatro años, unos transeúntes ubicaron su cadáver; llamaron a la policía que estimó que el cuerpo tenía al menos 72 horas en el lugar, puesto que presentaba signos de putrefacción. Antes de que la autopsia pudiera dar claridad sobre la causa de la muerte de Israel, aventuraron que lo habían matado a golpes.

 

A Héctor Santiago unos malhechores lo sacaron de su propia casa en el municipio de Ébano y se lo llevaron. Eso ocurrió a las once de la mañana del primer día de enero y cuatro días después, su cuerpo fue localizado. Lo abandonaron en el kilómetro 65 de la carretera Tampico-Valles. Estaba maniatado de pies y manos, la cabeza cubierta y con disparos en el cuerpo y la cabeza. La clásica imagen del ejecutado: encintado el rostro y miembros con cinta canela.

 

En un punto entre Fleming y Aguaje en la colonia del mismo nombre a unos pasos del boulevard Antonio Rocha, un adolescente de apenas 16 años de edad fue masacrado por un grupo de delincuentes. Le dispararon hasta en nueve ocasiones cuando corrían las nueve de la noche del siete de enero. La Policía Ministerial estimó que la víctima tendría diferencias con algunos pandilleros y que quizá, esa habría sido la causa del crimen.

 

En el fraccionamiento San José del conflictivo municipio de Soledad de Graciano Sánchez fue ejecutado un joven pandillero conocido como Guillermo. Apenas tenía 18 años. Junto con otro compañero, estaban de ocio a eso de las nueve de la noche del diez de enero en la esquina de San Felipe e Ignacio Loyola, cuando al pasar por el lugar desde un vehículo en movimiento les dispararon.

 

Vecinos de la comunidad de La Cofradía del municipio de Rioverde se encontraron en un camino el cuerpo abandonado e inerte de un hombre, parecía que lo habían golpeado y estaba inconsciente , así es que llamaron a la policía y cuando agentes municipales decretaron que se trataba de un cadáver. Se llamaba Gerardo y lo ejecutaron de dos tiros de arma de fuego, pero los policías dieron cuenta de que además había sido torturado. No fue un buen día en definitiva ese domingo diez de enero.

 

Su cuerpo violentado por andanadas de navajazo quedó tirado a unos metros de su casa, entre la porquería y la basura acumulada en la acera, unos tenis que alguna vez fueron blancos y cubiertos de costra y polvo quedaron colgando a unos centímetros de la calle polvorienta en la colonia Tercera Chica. Eran las nueve de la noche domingo diez de enero. La policía se encontró con el cuerpo de Andrés, de 20 años de edad. Algunas personas piadosas lo cubrieron con una cobija porque las autoridades tardaba mucho en llegar y la verdad, daba lástima verlo lleno de sangre.

 

A Gervasio lo mataron a balazazos durante la madrugada del diez de enero en la colonia Morales. Su cuerpo yacía en un lote baldío, muy cerca de la calle de Bronce, donde aseguran, antes de la medianoche había ocurrido un enfrentamiento entre pandillas rivales de la zona. En realidad, no presentaba heridas de proyectil o de arma de fuego, pero la cabeza la tenía materialmente destrozada. Los agentes que encontraron el cuerpo a las cinco de la mañana, dijeron atinadamente que a Gervasio lo habían matado con golpes con “algo contundente”. Tenía 25 años y luego de la fiesta ya no regresó a su casa en la calle de Sulfato. Más adelante, en la misma zona, estaba tirado otro joven, pero estaba herido, lo trasladaron a un hospital donde murió sin haber sido identificado.

 

Que fueron los de la pandilla de “Los Cerebros”, que fueron ellos los que mataron a Edgar de solo 17 años de edad. Fueron a la colonia General I. Martínez y lo vieron a junto con otros compañeros en la calle Cofre del Perote, entonces uno de ellos, sacó una pistola y le disparó y luego se fueron, así de simple, así de fácil, así mataron a Edgar con únicamente 17 años de edad.

 

A todos les causó extrañeza que doña Esperanza no abrió su negocio frente al mercado municipal de Cedral. Transcurría el día 12 de enero y al anochecer, sus familiares ya estaban preocupados por ella, puesto que su negocio también era parte de su casa, así es que ingresaron y cual fue su sorpresa al encontrar el cuerpo inerte de Esperanza. La Policía Municipal concluyó que le arrebataron la vida a golpes.

 

Lilian de 15 años de edad fue secuestrada y sus captores la asesinaron. Lilian de Jesús Espinoza Hernández vivía en la cabecera municipal de Tampamolón y quienes la conocían dicen que era además de alegre, muy bondadosa y amigable. Para ayudarse en los gastos de la escuela vendía bisutería. El jueves por la tarde salió a ofrecer algunos de sus productos y ya no regresó a casa. Sus padres y amigos la buscaron infructuosamente por todo el municipio y en redes sociales. Ya el sábado, la policía localizó, previa denuncia anónima, una fosa y en su interior estaba Lilian. Según los peritajes en el lugar, a la chica la torturaron y luego la ahogaron en un tanque de agua.

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