Por Victoriano Martínez

La preservación integral o no de la Sierra de San Miguelito ha vivido confrontaciones que van más allá de la reciente politiquería al interior del PAN, con unas autoridades que trabajan bajo la presión de grandes empresarios que los hacen tratar el tema en la opacidad versus activistas ambientales que se esfuerzan por difundir sus posturas y la información que logran obtener sobre el asunto.

No salen de la nada las advertencias sobre una nueva vialidad llamada Paseo de las Esculturas, que cruza la Sierra, ni la intención de un desarrollo empresarial por explotar comercialmente la presa de la Cañada del Lobo, o que la Vía Alterna a la zona industrial también la afecta. Hay documentos, y los defensores de la Sierra los han expuesto.

Ante esos tres ejemplos –que hay muchos más– resulta de gran contraste que la postura de la autoridad se limite a hablar de voluntad para sacar adelante los Planes de Desarrollo Urbano y de Centro de Población, porque aprobarlos resulta “más responsable” que analizarlos de cara a la ciudadanía.

“Con los cambios que se hicieron en las Comisiones de Gobernación y de Obras Públicas, se han reactivado las sesiones, reconoció, y ahora hay una actitud responsable, con el propósito de avanzar, no de entorpecer o retrasar los trabajos”, menciona un comunicado con declaraciones de la regidora Nadia Viera Hernández, cual si hacer a un lado a quien se opone resolviera el problema de fondo.

Situaciones como esa son lo más que se llega a informar desde las plataformas oficiales del Ayuntamiento. Nada que contribuya –como tendría que ocurrir por su condición de representantes de la ciudadanía– a que la población tenga elementos para valorar si en verdad trabajan por el bien general. Un silencio que le otorga razón a las advertencias de los activistas.

¿Qué ha evitado que la autoridad municipal difunda con claridad el contenido de los programas de desarrollo urbano si están tan convencidos de una serie de beneficios que le generarían a la ciudad y tienen todo el aparato para enumerarlos y promocionarlos con tal despliegue que desmienta los cuestionamientos que –no sólo por la Sierra– se les han hecho?

Han pasado 132 días desde que, entonces como regidor, el hoy alcalde interino Alfredo Lujambio Cataño reveló en su cuenta de Twitter que el IMPLAN presentó a un selecto grupo de regidores los proyectos de programas de desarrollo urbano. Son 132 días de opacidad total por parte de la autoridad contra esfuerzos de activistas y medios por dar a conocer lo que tratan esos documentos.

Un contraste entre la actitud opaca de la autoridad y los esfuerzos ciudadanos por insistir en la importancia de la preservación de la Sierra como una defensa del territorio y de la vida. Tal es la diferencia, que este fin de semana, los defensores de la Sierra hicieron circular la carta que entregaron al presidente Andrés Manuel López Obrador durante su gira por el Estado.

“Los fraccionadores han sembrado odio y violencia en muchas de las comunidades y ejidos. Los medios de comunicación generan linchamiento, el gobierno estatal amedrenta y amenaza. Nuestra respuesta ha sido pacífica, legal, social y cultural, única forma para que la justicia acompañe este camino de paz que es proteger nuestra Sierra. Nos mueve el amor por el ecosistema, por las corrientes naturales de agua, por la vista entrañable de los paisajes de la Sierra. Es la defensa tenaz del territorio y de la vida a la que nuevamente lo venimos a convocar”, le expusieron.

Una insistencia en la defensa no violenta de la Sierra que muestra una de las razones por las que la campaña denominada Jai Jagat, Victoria para el Planeta, le abre espacio a la Sierra de San Miguelito para presentarlo al mundo como parte de un llamado internacional por la defensa de la tierra. Un llamado ante los efectos adversos de la depredación ecológica, como son las pandemias.

“A pesar de lo que sucede con la actual pandemia, el pensamiento enfermo que ha llevado a esta decadencia humana quiere avanzar y contaminar nuestros territorios; la migración de especies nativas y la destrucción de los ecosistemas nos está cobrando factura. La adaptación del virus y las nuevas enfermedades no podrán prevenirse sin proteger a la naturaleza y con esto a la propia vida” le expusieron en la carta a López Obrador.

Es conocida la postura de López Obrador, quien no desaprovecha sus visitas al Estado para referirse a la protección de la Sierra:

“Y tenemos el compromiso de convertir en Reserva Natural Protegida, la Sierra de San Miguelito, tengo información de que ya están avanzando los trabajos, ya pronto van a ver buenas noticias para la gente de San Luis Potosí, porque debemos cuidar el medio ambiente, no debemos dejar a nuestros hijos, a las nuevas generaciones sólo destrozos, tenemos que cuidar el territorio, que no se destruya el medio ambiente. Por eso, la Sierra de San Miguelito va a ser una gran reserva para San Luis Potosí, es un compromiso que hicimos, también de manera conjunta con el Gobernador, y lo vamos a cumplir”.

El contraste lo puso una vez más la actual cabeza de la autoridad municipal. El alcalde interino, Lujambio Cataño, descalificó en grupos de Whatsapp la carta a López Obrador con un breve mensaje: “Carta plagada de adjetivos, incongruencias, falsos agravios y por cierto la firma el Frente Ciudadano Anticorrupción sin autorización. Así no @Manuel Nava Calvillo”.

Si no es de manera tan abierta que hasta él conoce el contenido de los comunicados de los ambientalistas al Presidente, ¿acaso la Sierra se tiene que defender en la total opacidad como Lujambio Cataño ha encabezado el proceso de aprobación de los programas de desarrollo urbano, del que sólo parece interesado en informar a los grandes desarrolladores inmobiliarios?

A 132 días de contar con los proyectos, la autoridad municipal ha sido incapaz de –mínimo– publicar los documentos. Tampoco se le puede reconocer algún esfuerzo por explicarlos, a pesar de insistir en que se deben aprobar con urgencia porque la ciudad los necesita, en una exigencia de confianza ciega en su afirmación, pero que niega el derecho a la información a todos sus habitantes.

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Por cierto.

Se reproduce a continuación la postura de uno de tantos activistas en defensa de la Sierra de San Miguelito que abiertamente expone sus reflexiones sobre la razón por la que considera que no se debe urbanizar. Se trata de un mensaje publicado en Facebook por José Miramontes Zapata, director de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí:

A quienes sólo asocian una noción de progreso, desarrollo y evolución con crecimiento de su concentración de riqueza, de capital, de poder político avasallador de los recursos naturales, del trabajo humano en fin de la destrucción de la naturaleza, les parecerá que quienes defendemos la idea de no seguir destruyendo la Sierra de San Miguelito somos extremistas.

La premisa indiscutible que basa nuestra defensa de la sierra, más allá de lo legal, radica en nuestro concepto de vida, evolución y conservación de la naturaleza como concepto de desarrollo; muy por el contrario la destrucción de la zona de recarga natural y de paisaje, hábitat de especies endógenas amenazadas por los proyectos urbanos y de “vías de comunicación” son lo contrario del progreso. Es la involución autodestructiva de las clases dominantes y su impulso reptiliano avasallador.

¡¡¡No!!! a los proyectos inmobiliarios en la Sierra de San Miguelito, incluida la Cañada del Lobo.

José Miramontes Zapata

23 de Enero de 2021.