Astrolabio

Por Victoriano Martínez

“La Sierra de San Miguelito no se toca”, dijo la tarde del 24 de mayo Andrés Manuel López Obrador en la Plaza de los Fundadores.

La expresión fue la voz de arranque para el inicio del proceso para declarar Área Natural Protegida federal a la Sierra, pero como ese procedimiento es tardado, hubo otros para quienes aquella voz puso en marcha otro tipo de acciones: los depredadores inmobiliarios.

Este 21 de julio, una asamblea de los integrantes del Comisariado de Bienes Comunales de San Juan de Guadalupe dio cuenta la forma en que los socios de la empresa inmobiliaria Espacios del Horizonte encontraron otra estrategia para apropiarse de más de dos mil hectáreas de la Sierra, con fines de urbanización.

En la versión de Rodolfo Valdez García, 205 estuvieron a favor de vender sus tierra a la inmobiliaria mediante la firma contratos individuales para asociarse en coparticipación, 15 en contra y hubo 5 abstenciones.

En versión del grupo Comunidad de San Juan de Guadalupe en Resistencia, de un total de 335 comuneros sólo votaron por entregar la tierra 180, a pesar de que hubo acarreados a la asamblea.

Señalan que la figura de contrato individual para asociarse es una ficción jurídica creada por los urbanizadores.

Más allá de la legalidad o no de lo ocurrido en la asamblea o de la validez de esos contratos, la opción de que haya comuneros que firmen su adhesión a la empresa abre, como propone Cambio de Ruta, otra opción a quienes no están de acuerdo.

“Como acto de buena fe y de ejemplo de su interés por la Sierra de San Miguelito, ¿por qué no firman los comuneros y su asesor legal, ante Notario y en evento público, una carta de intención de aportar sus tierras al ANP (Área Natural Protegida)?”, escribió Luis González Lozano, dirigente de Cambio de Ruta.

Asegura que esa sería la mejor forma de demostrar su interés en proteger la Sierra y les propone enviar sus cartas de intención al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo ocurrido en la asamblea de este domingo es el segundo embate en contra de la Sierra de San Miguelito apenas en apenas 58 días.

El primero corrió a cargo del gobernador Juan Manuel Carreras López, a pesar de haber sido quien –en un falso desplante ecologista– pidió a López Obrador apoyo para la protección de la Sierra, y quien ahora tramita una autorización para afectar directamente más de 490 hectáreas, que serían la punta de lanza para otros desarrollos inmobiliarios dentro de la Sierra que no se toca.

La efectividad del embate a cargo de la empresa inmobiliaria que tiene en la mira más de dos mil hectáreas aún queda por confirmarse ante las autoridades agrarias.

El avance que le representó a la inmobiliaria lo ocurrido en la asamblea de ayer apunta a que cada vez está más cerca la prueba para el ayuntamiento encabezado por Xavier Nava Palacios: ¿autorizarán o no el cambio de uso de suelo a favor de la inmobiliaria y en contra de la ciudad?

“La Sierra de San Miguelito no se toca” resultó ser el toque para las definiciones: o se asume un compromiso real de protección a la Sierra, o se deja abierto el camino para la depredación inmobiliaria.

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