Astrolabio

 

Por: Antonio González Vázquez.

 

Un lenguaraz ex presidente de la república llamado Vicente Fox dijo una vez que “las mujeres son lavadoras de dos patas”. Lo dijo cuando era presidente y no se desdijo de esa monumental falta de respeto a las mujeres. Hoy en el Día Internacional de la Mujer es oportuno decir que sin ellas, no seríamos nada, sino, como muestra este dato: Si la mujer pudiera cobrar un salario por el trabajo domestico que realiza como madre, esposa, hermana o hijas, tendría que recibir una remuneración de al menos 47 mil 400 pesos anuales.

 

El Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática publica datos sobre la mujer en la vida nacional y en ese contexto, hay datos que debieran indignar a la sociedad en su conjunto.

 

Para el caso del trabajo no remunerado de las mujeres, el INEGI precisa que “es pertinente visualizar la carga total de trabajo realizado por las mujeres en nuestro país. Dicha carga es la suma del trabajo no remunerado destinado a las labores domésticas y de cuidados del hogar y el empleo remunerado realizado en la esfera del mercado laboral”.

Bajo esta premisa, las mujeres tienen la mayor carga total de trabajo, ya que por cada 10 horas que ellas laboran, los hombres lo hacen en 8.3 horas, durante el año 2014.

 

En este sentido, las mujeres destinan más horas a las labores domésticas y de cuidados, con 65% de su tiempo de trabajo total y 32.3% a aquellas actividades por las que regularmente se recibe un ingreso monetario.

 

En contraste, los hombres se orientan principalmente a las labores remuneradas con 73.9% de su trabajo total, asignando a las funciones domésticas y de cuidados sólo 22.8 por ciento. En ambos casos, el tiempo restante corresponde al trabajo no remunerado en la producción de bienes de autoconsumo del hogar (2.7% mujeres y 3.3% hombres).

 

Es importante precisar, que en el año 2014 las mujeres cubrieron el 77.5% del total de las horas destinadas a labores domésticas y de cuidados no remuneradas; lo que en algunos casos representó una segunda jornada laboral, cuando la mujer tuvo un empleo remunerado.

 

En el año 2014, el valor económico de las labores domésticas y de cuidados fue de 4.2 billones de pesos (a precios corrientes), lo que equivale a 24.2% del Producto Interno Bruto del país. De esta estimación económica el trabajo no remunerado de las mujeres asciende a 3.1 billones de pesos a precios corrientes en 2014, cifra equivalente a 18.0% del Producto Interno Bruto en ese periodo.

 

Por tipo de actividad, los cuidados y apoyo que brindan las mujeres a los integrantes del hogar son los más importantes económicamente, con un valor igual a 6.1% del PIB nacional; pero la preparación de alimentos representa su mayor carga de horas, con 33.2% del total de sus labores domésticas y de cuidados durante el año 2014.

 

En ese mismo periodo, cada mujer realizó el correspondiente a 47 400 pesos netos anuales por su trabajo en labores domésticas y de cuidados no remuneradas. Este valor cambia cuando se considera el lugar de residencia, pues las que viven en hogares rurales generaron un valor económico promedio de 51 808 pesos.

Por otro lado, si la mujer está casada o vive en unión libre su aportación ascendería a 61 456 pesos; mientras que las labores domésticas y de cuidados no remuneradas de quienes están solteras tendrían un valor similar a 26 082 pesos.

 

En contraste, las mujeres que habitan en hogares con presencia de menores de seis años aportaron en promedio 60 628 pesos, principalmente por sus actividades de cuidados y apoyo.

 

Las que viven en hogares con menores ingresos contribuyeron con 50 029 pesos en promedio al año por sus labores no remuneradas en el hogar; mientras que aquellas que pertenecen a hogares con mayores ingresos lo hicieron con el equivalente a 43 191 pesos.

 

Cabe destacar que, independientemente del estrato poblacional seleccionado, en todos los casos el trabajo que la mujer realiza en las labores domésticas y de cuidados no remuneradas es mayor al realizado por los hombres.

 

Finalmente, señala el INEGI, el hecho de que estas actividades se concentren en las mujeres implica que su contribución al bienestar de los hogares y al funcionamiento de la economía queda oculta, por lo que, el reconocer las labores domésticas y de cuidados no remuneradas que se realizan en el hogar permite, entre otras cosas, tener una mirada integral sobre el total del trabajo de las mujeres en la economía nacional.

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