Desiree Madrid
Las lluvias intensas acompañadas de viento y granizo registradas este domingo 19 de abril en la delegación de Bocas, de la capital potosina, y en la comunidad de Derramaderos, en Villa de Arista, provocaron afectaciones significativas en zonas rurales y habitacionales, de acuerdo con los primeros recorridos realizados por autoridades estatales.
Los reportes preliminares dan cuenta de daños tanto en la producción agrícola como en infraestructura básica.
En el sector agropecuario, las pérdidas se concentran en más de mil 500 hectáreas de cultivos, entre los que se encuentran chile serrano, frijol, avena y diversas hortalizas. Productores de estas regiones enfrentan ahora un panorama incierto tras la afectación directa a sus siembras, muchas de ellas en etapa de desarrollo, lo que compromete la recuperación económica en el corto plazo.
Además del impacto en los cultivos, se documentaron daños en infraestructura productiva. Al menos una docena de invernaderos y sistemas de riego resultaron destruidos o severamente dañados, lo que afecta la capacidad de producción en espacios protegidos. Este tipo de instalaciones suele representar inversiones importantes para las familias del campo, por lo que su pérdida agrava la situación.

Las afectaciones no se limitaron al ámbito agrícola. También se reportaron daños en caminos rurales, lo que dificulta el acceso a comunidades y la movilidad de personas y mercancías. En algunos casos, el deterioro de estas vías podría retrasar tanto las labores de evaluación como la eventual llegada de apoyos.
En el ámbito habitacional, varias viviendas presentaron daños estructurales, principalmente en techos y muros. La combinación de lluvia intensa, ráfagas de viento y caída de granizo generó condiciones que superaron la resistencia de algunas construcciones, dejando a familias con afectaciones materiales que son cuantificadas.
También se registraron daños en vehículos, aunque hasta el momento no se ha detallado el número de unidades afectadas ni la magnitud de estos incidentes. Este tipo de pérdidas, aunque individuales, se suma al impacto general que enfrentan las comunidades tras el fenómeno meteorológico.

Las estimaciones iniciales apuntan a pérdidas económicas superiores a los 300 millones de pesos, que afectarían directamente a cerca de 200 familias dedicadas al campo. Esta cifra podría ajustarse conforme avancen los diagnósticos en las zonas afectadas y se consolide la información recabada en campo.
Ante este escenario, las autoridades estatales se encuentran en fase de evaluación para definir posibles acciones de atención. Mientras tanto, las comunidades afectadas enfrentan las consecuencias inmediatas de la tromba, en espera de medidas que permitan la recuperación de sus actividades productivas y condiciones de vida.





