Un lienzo charro para Matehuala, el proyecto que nunca se cumplió

Abelardo Medellín

La noche de este viernes 9 octubre, se inaugurará el LXXXII Congreso y Campeonato Nacional Charro 2026 Andrés “Nito” Aceves, evento que durante un mes tendrá como sede, por segunda ocasión, la Arena Potosí. Con esta ya suman tres ediciones del campeonato que se celebran en tierras potosinas y en un mismo sexenio; sorprende, entonces, que San Luis Potosí, un estado que ha destacado a nivel nacional por su promoción de la charrería como deporte, sea también la entidad que carga una deuda histórica con el gremio charro del altiplano potosino: la construcción de un lienzo para el municipio de Matehuala.

En septiembre pasado, al mismo tiempo que la Federación Mexicana de Charrería realizaba el sorteo nacional para el magno evento, se cumplieron 11 años de haberse colocado la primera piedra para el lienzo municipal matehualense. Más de una década en la que el ejercicio irregular de los recursos y el olvido de las autoridades obstaculizaron los esfuerzos por retomar el magno proyecto.

La promesa de un lienzo charro

Aunque la mayoría de los registros públicos sobre el inicio del proyecto datan de 2014, la directora de la Escaramuza Charra “Las Camelias”, Francisca Guerrero Pérez, recordó que las primeras peticiones se elaboraron personalmente ante el gobernador Fernando Toranzo Fernández desde 2010.

En entrevista con Astrolabio Diario Digital, Guerrero Pérez narró cómo, al inicio del sexenio torancista, el gremio charro acompañó al gobernador en cabalgatas públicas, mismas en las que se le presentaron peticiones para la realización de un lienzo municipal; sin embargo, Toranzo Fernández no respondería a dichas peticiones hasta el último año de su mandato.

En 2014, Toranzo se contactó con Guerrero Pérez y le afirmó que el proyecto estaba listo para ser financiado a través de recursos de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade). Dado que el recurso ya estaba identificado, el propio jefe del Ejecutivo le sugirió:

“El gobernador ya me dijo: ‘dile al presidente municipal que me lo solicite’ (…) como le rogué, y pídele eso, y pídele eso y que lo convenzo”.

Para el 7 de julio de 2014, el entonces alcalde de Matehuala, Héctor Fermín Ávila Lucero, envió a la oficina del gobernador el oficio 0630/2014, a través del cual se le solicitó “apoyo económico para llevar a cabo la CONSTRUCCIÓN DEL LIENZO CHARRO”.

Una semana después, el 14 de julio, la Coordinación de Desarrollo Social emitió el oficio CDSM/0406/2014, en el cual describió de forma pormenorizada el presupuesto que requería el proyecto del lienzo charro, dividido por etapas y áreas. La promesa de un nuevo espacio deportivo para el altiplano ya tenía una cifra: 41 millones 618 mil 619.18 pesos en total.

De acuerdo con dicho oficio y con las fichas técnicas de Ramo 33, el proyecto contemplaba más que un terreno. Incluía área de jueces, gradas, corrales, mirandilla, taquilla, sanitarios, estacionamiento, cantina, áreas verdes, tienda oficial, un museo, zona VIP de restaurante, locales comerciales, espejo de agua y hasta un muro llorón.

Un año después de ese primer proyecto, el ayuntamiento publicó un presupuesto aproximado destinado a la primera etapa del lienzo; de acuerdo con la relación del gasto, arrancar la obra requeriría 3 millones 241 mil 426.78 pesos, que se destinarían a “lienzo y área de jueces”, “gradas y cuadras” y “corrales de manejo de ganado”.

Con un proyecto presupuestal y los recursos federales asegurados, la ciudadanía organizada comenzó no solo a interesarse por la obra, sino que incluso donó terrenos para recibir el lienzo.

El 21 de octubre de ese año, la primera síndico municipal, Judith Sánchez Mendoza, solicitó al Registro Público la liberación de gravamen para una parcela ubicada en el ejido de La Lagunita, la cual fue donada por el ciudadano Mario Grimaldo Salas. La solicitud describía que el trámite era de carácter “urgente”, dado que en dicho predio se pretendían ejercer “recursos federales a través de la Conade”.

Unos días después, el 30 de octubre, Francisca Guerrero envió un oficio al alcalde Ávila Lucero para informarle que un ciudadano de nombre Gerardo Ramírez Coronado había acordado donar tres hectáreas ubicadas en la zona de La Rezandera, perteneciente al Ojo de Agua, para la realización del lienzo.

El 5 de febrero de 2015, la Asociación de Charros de Matehuala emitió una misiva en la cual solicitaba al ayuntamiento que el terreno elegido para la construcción del lienzo fuera “la mejor opción de acuerdo con el peritaje” y que reuniera “todas las características técnicas, legales, ambientales y tenga la mayoría de los servicios básicos”.

Días después de dicho llamado, el 9 de febrero, el asunto se discutió en la quincuagésima octava sesión ordinaria del Cabildo de Matehuala, en la que el alcalde Ávila Lucero informó que fueron un total de cuatro los terrenos analizados. En el acta de la sesión únicamente se menciona la opción que fue elegida como la mejor en términos legales y técnicos: un terreno de 11 hectáreas ubicado en el ejido de Santa Ana, ofrecido por el señor Alfredo Torres Morales.

En esa misma sesión se votó para designar este terreno como el idóneo para el proyecto, y se aprobó la designación con 13 votos a favor y una abstención. La persona que se abstuvo fue el propio alcalde.

Llama la atención que en el acta quedó asentado cómo el señor Alfredo Torres estuvo presente en la sesión y pidió la voz para informar que estaba dispuesto a donar una hectárea más si dicho terreno adicional le era compensado con terrenos municipales. De igual forma, se narra hacia el final que Torres Morales también solicitó que en el proyecto de lienzo municipal se contemplara la construcción de un “palco vitalicio” para su familia.

El tercer terreno que se pretendía donar al ayuntamiento para el proyecto charro era el ubicado en el ejido de Carbonera, dispuesto por la ciudadana María Martha Grimaldo Loera. Para dicho terreno, la ciudadana solicitó al área de Obras Públicas el cambio de uso de suelo para su donación; sin embargo, la propuesta fue rechazada por el ayuntamiento en marzo de ese año, dado que el predio se encontraba marcado como área de Preservación Ecológica (PE) y, por tanto, para donarlo requería cambiar primero el “plan parcial de desarrollo urbano”, según informó la Dirección de Obras Públicas a través del oficio D.O.P./0121/2015.

El terreno ofrecido por Grimaldo Loera no solo fue rechazado en su cambio de uso de suelo; el 23 de marzo de ese año, representantes del gremio de la charrería enviaron una carta conjunta al gobernador Toranzo Fernández y al Cabildo de Matehuala en la cual expresaron su rechazo a que se considerara el terreno de Carbonera, pues señalaron que se trataba de una reserva ecológica y, además, de una zona donde se había instalado un tiradero para la disposición de desechos.

El predio originalmente aprobado por el Cabildo en el ejido de Santa Ana no prosperó como proyecto y, para mayo de 2015, el gremio charro envió diversos oficios en los que cuestionó cómo el recurso ya estaba asignado, pero no se habían iniciado los trabajos de construcción.

Durante el tercer trimestre de 2015, el proyecto del lienzo pasó de estar detenido a acelerar su arranque. El 11 de agosto, el ayuntamiento publicó la licitación pública N.º LO-824020956-N26-2015 para la obra denominada “CONSTRUCCIÓN DE PRIMERA ETAPA DEL LIENZO CHARRO MUNICIPAL DE MATEHUALA; S.L.P.”. En ella se describe que su ejecución se realizaría con “recursos autorizados del otorgamiento de subsidios con cargo al Fondo de Infraestructura Deportiva” y que esta primera etapa contemplaba la edificación de:

“cimentación y muros en área de lienzo y área de ruedo; así como el área de corrales de movimiento de ganado; cimentación básicamente construida a base de estructura de concreto armado y muros de block de concreto con aplanados cemento arena”.

Para el 19 de agosto de 2015, una semana después de la publicación de la licitación, la Secretaría Particular del ayuntamiento recibió un oficio presuntamente fechado en mayo, en el cual el comisario ejidal de La Lagunita, Daniel Cadena Rojas, informaba que los habitantes de dicha zona estaban en “la mejor disposición” para recibir la construcción del lienzo municipal.

Menos de un mes después de que se publicara la licitación y se recibiera la carta del comisario ejidal, Francisca Guerrero Pérez, de “Escaramuzas Las Camelias”, recibió una invitación. El ayuntamiento, a través del área de Desarrollo Social, la convocó a la colocación de la primera piedra del lienzo charro en La Lagunita, evento que se celebró en septiembre de ese año.

La primera y última piedra

“Gracias al apoyo del gobernador del estado, Fernando Toranzo Fernández, autoridades federales, estatales y de la coordinación municipal del Ramo 33, esta obra por fin se ve cristalizada con la instalación de la primera piedra”.

Así presentó el arranque de obra del lienzo el alcalde Héctor Fermín Ávila; dicho evento se realizó finalmente el 9 de septiembre de 2015. Según se aprecia en las fotografías de dicho arranque, al alcalde saliente lo acompañó en la colocación de la primera piedra el alcalde recién electo para el periodo 2015-2018, José Everardo Nava Gómez, quien asumiría la presidencia municipal unas semanas después.

Nava Gómez aparece en los registros hemerográficos sosteniendo una pala y colocando una piedra. No sabía entonces que la obra, una de las primeras que presenció como alcalde electo, se convertiría en el primer conato de corrupción de su administración.

El mismo mes en que se colocó la primera piedra en el sitio, los periódicos de la región reportaron que vecinos de la zona de La Lagunita comenzaron a mostrar oposición a la obra.

Y no solo mostraron su inconformidad a través de los medios. El Congreso del Estado recibió un escrito del Comité Colonial La Lagunita, a través del cual los vecinos manifestaron su “inconformidad por proyecto de construir lienzo charro en lugar destinado para área verde” ante “el Ejecutivo Local; el Congreso del Estado; y el cabildo de ese lugar”. Tal misiva fue firmada con fecha del 10 de septiembre, apenas un día después de la colocación de la primera piedra, y fue inscrita en el diario de debates de la sesión ordinaria número dos que celebró el Legislativo el 24 de septiembre de 2015.

Francisca Guerrero Pérez lo recuerda con precisión:

“Incitaron a los colonos de ahí, que ‘cómo iban a permitir un lienzo charro, que pobres borrachos’; entonces ponen pancartas y que no querían lienzo charro. Entonces, bueno, Pepe [el alcalde] les dijo ‘les hago su plaza, su placita. Ahí cabe muy bien el lienzo charro. Les voy a electrificar, les voy a poner el agua, les voy a pavimentar cinco calles, siete’, y no quisieron”.

La directora de las escaramuzas “Las Camelias” narró en entrevista que, ante el rechazo expresado por los habitantes de la zona contra la obra, el alcalde tomó la decisión de cambiar la ubicación del proyecto y llevarlo a la zona de La Rezandera. Sin embargo, Everardo Nava se encontraría con un problema más: el dinero etiquetado para el proyecto ya no estaba.

“La cambió allá, le puso los nombres de las calles de allá, de la Rezandera […] y total, rápido excavaron, y… ¿dónde dejó Fermín los 3 millones?”.

El dinero fue efectivamente asignado para el ayuntamiento de Matehuala, y así se establece en el “Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2016: Recursos Identificados para el Estado de San Luis Potosí”. En dicho documento, publicado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, se describe que para el ejercicio 2015 al gobierno matehualense se le destinaron 3 millones de pesos del Fondo de Infraestructura Educativa.

La ciudadana Francisca Guerrero Pérez mencionó que ese dinero asignado para el lienzo no solo se perdió, sino que, al no haberse ejercido, afectó las inversiones públicas en el municipio:

“No lo hicieron, agarraron el dinero y ya no nos dieron lo demás, porque no se comprobó la primera etapa. Y desde entonces fue castigado el municipio por la Conade y no se dio apoyo a ningún deporte”.

Astrolabio Diario Digital solicitó a la Conade y al ayuntamiento de Matehuala información sobre la sanción referida por Francisca Guerrero Pérez; sin embargo, ambas entidades negaron tener información sobre alguna sanción, observación o retención vinculada con el tema. El mismo documento de la Cámara de Diputados que permite comprobar que el municipio recibió 3 millones de pesos para infraestructura educativa muestra que, para el ejercicio 2016, no se destinó ninguna suma para dicho rubro al ayuntamiento matehualense.

Para abril de 2016, el ayuntamiento publicó el Informe mensual de la Coordinación de Desarrollo Social Municipal, Departamento de Proyectos, y en él se confirmó que el proyecto de Lienzo Charro municipal había sido suspendido.

Según el informar la suspensión se debió a que el ayuntamiento tuvo que entregar información del expediente de obra a la a la Secretaría de la Función Pública por medio de la Contraloría General del Estado, esto con la finalidad de atender observaciones preventivas a auditorías de obra. Oficialmente, la administración había echado abajo la obra a penas ocho meses después de haberla iniciado.

Un año después de haber colocado la primera piedra, en octubre de 2016, Everardo Nava declaró en entrevista con un medio regional que el ayuntamiento efectivamente recibió los recursos para el lienzo y que el anterior alcalde, Ávila Lucero, los habría gastado en el pago de nómina.

En febrero de 2017, el coordinador de Desarrollo Social del ayuntamiento, Gerardo Alonso Flores, confirmó para un medio local que la administración municipal había buscado a la Conade para negociar una prórroga que permitiera “destrabar el conflicto”, originado por los recursos desaparecidos del lienzo charro.

“Les explicamos cuál era el origen y se les pidió una prórroga de 12 meses para ver dónde vamos a sacar los recursos para terminar la primera etapa”, afirmó Alonso Flores.

En agosto de 2017, el tesorero del trienio 2012-2015, Jaime Francisco Tristán Flores, confesó en entrevista que los tres millones de pesos recibidos durante la administración de Fermín Ávila Lucero se habían erogado en gasto corriente. Sobre ello, admitió:

“Aunque sabemos que fue indebido porque son recursos de la federación, pero debo aclarar que eso fue un préstamo interno como recurso municipal […] no nos tocó recuperar ese recurso, pero lo provisionamos. ‘Señor tesorero entrante, aquí está mi entrega-recepción, le informo que ese dinero está internamente, proyectado a recuperarse con la siguiente participación y, si no lo ejecutaron, pues ya es problema de ellos”.

Aun cuando las autoridades municipales se deslindaron de responder por las irregularidades detectadas y los funcionarios que siguieron no dieron seguimiento al proyecto pendiente ni respondieron por los recursos desaparecidos, el gremio de la charrería matehualense no desistió y extendió su petición hasta el actual sexenio.

El 19 de mayo de 2022, la Asociación de Charrería de Matehuala A.C. y la escaramuza charra “Las Camelias” enviaron una carta al gobernador Ricardo Gallardo Cardona —quien tenía poco más de ocho meses en el cargo—, en la cual le informaban que la charrería en el altiplano había padecido tres administraciones municipales en el olvido.

“Ninguna de ellas respondió por el desvío de más de TRES MILLONES DE PESOS que el gobierno estatal en su momento destinó para empezar la primera etapa del Lienzo Charro Municipal de Matehuala”, reclamaron en su carta los representantes del gremio.

En la misiva, reconocen al gobernador Gallardo Cardona como un funcionario que profesa “amor y respeto por la charrería” y, por tanto, le solicitaron una reunión para resolver ese y otros temas relacionados con la inversión deportiva.

La carta no generó respuesta del Ejecutivo, y las organizaciones enviaron un nuevo oficio el 23 de marzo de 2023. En él volvieron a pedir que el gobierno interviniera para concretar la edificación de un lienzo charro municipal e insistieron en que “Matehuala no cuenta con un espacio digno para practicar nuestro deporte Nacional”.

Pasaron tres años y la insistencia no menguó, pues en mayo de 2026, durante la visita del gobernador a Matehuala para el arranque de la segunda etapa de pavimentación en la avenida Las Torres, la directora de la escaramuza charra “Las Camelias”, Francisca Guerrero Pérez, subió al escenario del evento estatal y entregó al jefe del Ejecutivo una petición formal para la realización del lienzo charro municipal.

Francisca Guerrero Pérez, como ciudadana, no pudo precisar sobre qué administración recae la culpa. Ella se limitó a confirmar que lo ocurrido afectó al gremio charro de Matehuala y benefició a los privados.

“Sí nos ha afectado, se construyó uno particular muy bonito, pero los charros son una élite, ahí no entra cualquiera […] pero sí es muy importante el lienzo municipal para múltiples eventos, aquí, ¿dónde metemos la cabeza?, no hay lugares, la plaza cayéndose, el auditorio chico, la población ya rebasó esto”.

La directora de la escaramuza “Las Camelias” recordó que, durante los años en que se pretendía recuperar el proyecto perdido por la negativa de los habitantes de La Lagunita, ella comenzó a abrir la zanja y delimitar el área de un futuro lienzo charro en el terreno de La Rezandera. Hoy, La Lagunita y La Rezandera solo albergan escombros de aquellos primeros intentos de construir ese lienzo que nunca llegó.

Una visita a los lienzos que nunca fueron

A 2.3 kilómetros de la carretera 57, en medio de predios con caminos hechizos dentro de la zona de La Rezandera, una zanja continua, con más de 250 metros de perímetro, dibuja la figura de un lienzo.

Hoy, el contorno de la obra se distingue únicamente por la excavación y no se encuentra nada más. El sitio ha sido enterrado bajo la tierra blanca del desierto; esporádicamente es inundado por las lluvias torrenciales de temporada y, en su interior, crecen y se secan cíclicamente la hierba alta, brotes de gobernadora y unos cuantos huizaches.

A unos metros de ahí se encuentra otro contorno de lienzo charro improvisado con llantas, uno que, según confesó en entrevista Francisca Guerrero Pérez, se simuló para entrenamientos y eventos pequeños.

Al sitio se puede llegar en auto a través de caminos de tierra, siempre y cuando no haya llovido. Cuando llueve, charcos tan anchos como una casa hacen difícil el ingreso de los vehículos y obligan a caminar hasta el lugar.

La ausencia de visitas humanas al lugar se evidencia con la presencia de renacuajos, ranas, aves y liebres que habitan dentro y fuera de la zanja. Sin embargo, la delimitación de la obra en el suelo recuerda que la búsqueda para que se concrete el proyecto no ha terminado.

Al otro lado de la ciudad de Matehuala, en su extremo sur, se encuentra un predio invadido de maleza entre las calles Acapulco y Mar Mediterráneo, pertenecientes a La Lagunita. En ese sitio yace la primera piedra para el lienzo charro, que en septiembre de 2015 colocaron el alcalde saliente, Ávila Lucero, y el alcalde electo, Everardo Nava.

La altura de la hierba y de la maleza no permite ver el suelo del lugar y, en la esquina más al sur del terreno, lo único visible es un monolito de concreto teñido de azul, que en su punta pareciera haber portado una placa. Ni la placa ni sus pedazos se encuentran en el sitio, y los vecinos de la zona, entrevistados durante la visita, no pudieron precisar si esa era la primera piedra colocada por el ayuntamiento.

Los habitantes admiten que las promesas de obras para ese sitio han sido tantas que ya olvidaron si el monolito era para el lienzo charro, para un parque o para un panteón municipal. Lo único que admiten, con certeza y pesadumbre, es que muchas obras se prometieron para la zona y ninguna se ha concretado.