Por Victoriano Martínez

Carlos Alberto Puente Salas, dirigente nacional del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), le preguntó a Jesús Emmanuel Ramos Hernández:

“Yo te pregunto, Emanuel Ramos, si te comprometes a cumplir las leyes, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la propia del estado, los reglamentos y estatutos del Partido Verde Ecologista de México, tanto en lo nacional como en lo local, ¿te comprometes ante todas estas mujeres, hombres, jóvenes y niños a cumplirles como dirigente del Partido Verde en San Luis Potosí?”.

“¡Sí protesto!”, respondió el diputado local que hasta ayer por la mañana todavía era formalmente militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El dirigente nacional y el ahora dirigente estatal pasaban así por encima del artículo 70 de los estatutos de su partido.

Con tal incongruencia, Puente Salas le abrió formalmente las puertas del PVEM a la gallardía, y Ramos Hernández asumió la encomienda de su amigo de la infancia.

“Hoy estoy contento de acompañar a mi gran amigo de la infancia, Emmanuel Ramos, con el que he tenido oportunidad de compartir grandes momentos, hoy toma protesta como Secretario General del Comité Directivo Estatal del PVEM en San Luis Potosí, me da un enorme orgullo verlo en este nuevo proyecto, pues sé que realizará un trabajo excelente como lo ha hecho siempre”.

Así lo celebró Ricardo Gallardo Cardona en su cuenta de Facebook y, tras felicitarlo, le dijo “cuentas con mi apoyo siempre y no tengo duda que te irá excelente”.

Con sus acarreados de siempre, la gallardía cambió los globos amarillos por verdes y blancos.

Lo demás siguió igual.

Gallardo Cardona en su papel de celebridad con quien tomarse la foto y a quien la instrucción es ovacionar en cuanto sea mencionado.

Los discursos de transformación y cambio tan desgastados, que son los que realmente requieren ser transformados y cambiados.

“Que los sectores vulnerables reciban apoyos sociales”, dijo Ramos Hernández para reiterar la invariable intención gallardista de la dádiva clientelar.

“¿Verdad que sí?”, preguntó Cándido Ochoa Rojas en lo que resultó una variante de la muletilla de Gallardo Cardona, quien suele preguntar “¿Sí o no?”.

La apertura a la complicidad, que la llaman alianza, con tal de apropiarse de los espacios de la administración pública.

Y como telón de fondo la aspiración de Gallardo Cardona, quien en 2016 sólo aspiraba a ser un soldado del PRD, de convertirse en gobernador para el 2021… por el partido que sea.

El anuncio hecho hace 18 días por los impresentables Manuel Barrera Guillén y José Luis Romero Calzada –ausentes la tarde-noche de este lunes en el auditorio Miguel Barragán– camina.

Ya sólo falta que Gallardo Cardona recurra a un nuevo paseíllo con Mario Delgado para que quienes desde Morena rechazan esa alianza-complicidad, pongan sus barbas a remojar.