Carlos Rubio

El pasado jueves 30 de abril tomó posesión como nuevo rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el doctor Alejandro Zermeño Guerra; su llegada a la máxima casa de estudios se encuentra rodeada por un equipo de trabajo que buscará refrescar los pasillos de la Universidad. A cargo de la Defensoría de Derechos Universitarios estará la doctora Urenda Queletzú Navarro Sánchez, quien, en entrevista con Astrolabio Diario Digital, habla sobre su compromiso con la comunidad universitaria.

Urenda Navarro funge desde el año 2012 a la fecha como profesora e investigadora de tiempo completo en la Facultad de Derecho. Es reconocida por su labor como activista y feminista en favor de la igualdad de género. Ahora tendrá, entre sus encomiendas, la defensa de los derechos universitarios de una comunidad sumamente herida.

“Recibí la invitación del señor rector, el doctor Alejandro Zermeño, y acepté con el compromiso evidentemente no solo institucional, sino también personal, puesto que es un tema al que no solo he dedicado mis esfuerzos como investigadora de la Facultad de Derecho, sino también como activista más allá de las aulas universitarias”.

Sin duda uno de sus mayores retos al frente de la Defensoría será la atención a las denuncias de acoso y hostigamiento sexual que hay dentro de la Universidad, un tema que fue ignorado y encubierto por parte de la anterior administración, dejando a la deriva a la mayor parte de las víctimas.

“Se estará trabajando el fortalecimiento de los canales formales de denuncia y de acceso a la justicia dentro de la propia universidad (…) Esto de entrada nos pone sobre la mesa la necesidad de hacer una revisión muy puntual sobre la pertinencia del protocolo que actualmente tenemos”.

En el caso particular para los casos de violencia, acoso y hostigamiento sexual, Navarro Sánchez plantea el seguimiento de tres ejes rectores: “La no revictimización de las personas que denuncien, que para ellas es muy difícil ya colocar de entrada una denuncia; la garantía de no repetición y la reparación del daño a las victimas”.

Calificó como asuntos de “urgencia inmediata” la implementación de estos ejes y la revisión del protocolo, por lo que dijo que desde mayo se comenzará a trabajar en esos temas. Agregó que la instrucción del Rector es que, ante cualquier delito, este se direccionará directamente a la Fiscalía General del Estado, ofreciéndole acompañamiento a la víctima.

Hizo hincapié en que la Defensoría es un instrumento que protege a toda la comunidad universitaria, incluyendo a alumnos, profesores, administrativos y funcionarios, por lo que destaca la necesidad de “hacer una difusión profusa de los derechos universitarios porque es también una de las fisuras que encontramos, que nuestra propia comunidad de pronto no sabe a qué tiene derecho y a quién podría recurrir para defender ese derecho”.

Según comenta, el deficiente actuar de la Defensoría viene encaminado por una desarticulación de las instancias encargadas de llevar los procesos, como la Dirección de Fortalecimiento Humano, el Observatorio de Equidad de Género, la oficina del Abogado General, etc. Dicha situación se buscará resolver al modificar el protocolo. 

Para ella, la llegada de Alejandro Zermeño a la rectoría es como una “bocanada de aire fresco” por la necesidad de cambio que tenían los miembros de la comunidad universitaria. Considera que el nuevo rector junto a su equipo de trabajo, serán los encargados de construir una base solida que permita que la Universidad consolide proyectos que sean de beneficio para la sociedad.

Ante este nombramiento que se le ha dado, Urenda Navarro cargará con la encomienda de darle a la Universidad, lo que le ha sido imposible conseguir: justicia.

“Mi compromiso va desde un posicionamiento personal y desde una ética feminista porque me reivindico como tal (…) Ellas y ellos pueden tener por seguro que yo actuaré con la mayor ética posible y que buscaré en todo momento garantizar los derechos humanos y en este caso también universitarios de quienes acudan a la defensoría”.