Por Victoriano Martínez

El Gobierno del Estado no contempla el veto para la ley anti UBER.

Así lo advirtió Jorge Daniel Hernández Delgadillo, subsecretario de Enlace Interinstitucional, quien además reconoció que antes de aprobar esa reforma, los diputados debieron contemplar situaciones clave como el servicio y el usuario.

“No se les dio la importancia que se merecen”, afirmó.

Pero tal merecimiento no alcanza, según el propio funcionario, para que el Poder Ejecutivo pudiera vetar la publicación de las reformas, como una medida para que el Congreso del Estado reconsidere corregir el descuido sobre el servicio de autos de alquiler y sus usuarios.

Y se saca de la manga del burocratismo una alternativa: en lo que se publica en el Periódico Oficial del Estado “Plan de San Luis”, el Poder Legislativo podría realizar una consulta con los distintos grupos sociales e involucrados.

Así es como Hernández Delgadillo revela que en el gobierno de Juan Manuel Carreras López también juega el timing promulgador, que sirve para publicar un decreto el mismo día en que es aprobado por los diputados si la urgencia del mandatario lo requiere, o retrasarlo antes que vetarlo, para que se haga como que se toma en cuenta a los inconformes con una consulta.

La importancia que merece que se tomen las medidas más apropiadas para que se preste un buen servicio público de transporte y que los usuarios puedan acceder a él no alcanza más que para abrir espacios de desahogo para los inconformes por el perjuicio que se les inflige, y una recomendación: tienen el recurso de acudir a la instancia federal para la protección de sus derechos.

Algo así como “nos damos cuenta de que los diputados violaron derechos, tenemos la posibilidad de contribuir a que se corrijan, pero mejor que cada quien se rasque con sus uñas, para qué nos metemos en complicaciones nosotros”.

Una vez más el culto a la cuarta, no la Transformación, sino la cuarta definición que da la Real Academia Española de burocracia: Administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas.